domingo, 4 de enero de 2026

Raúl Chacón Carrasco: "Un elefante llamado crítica"

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Este escrito fue presentado por Raúl Chacón  en el Segundo Encuentro de Critica de Arte en Venezuela... Iartes, en la sede de la Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Caracas, MBA, en septiembre de 2025. Durante el evento critico, interdisciplinario referido a la critica en las: artes plásticas o artes visuales, arquitectura, danza, teatro, música y cine; con la participación de importantes representantes en las áreas o expresiones mencionadas. 


                                                             

En los tiempos actuales —y aún más en los por venir— la crítica de arte debe entenderse como una práctica de producción de conocimiento y como un sistema de conectores con la dinámica contextual. No puede ejercerse desde el aislamiento ni desde una supuesta neutralidad aséptica, sino en diálogo permanente con las relaciones sociales, históricas, económicas y simbólicas que atraviesan la creación artística.

Por el año 1991, Mariana Figarella planteaba lo siguiente: "Creo que una crítica que, partiendo de la obra, alcance un discurso cultural que vaya más allá del análisis de la obra misma y su autor. Es decir, es fundamental la comprensión y el análisis del contexto en el cual es producida. (...) Hacer crítica, en el sentido más amplio, es una manera de aprehender y comprender el mundo."

Hay una famosa fábula en la India, que hace referencia al encuentro de un grupo de sabios ciegos con un Elefante que nunca habían encontrado antes. No conocían a un elefante. Cada uno de los ciegos se colocó en una parte diferente para poder conocerlo y formarse una idea de cómo era.

Al final, la fábula, que de seguro muchos de ustedes conocen, deja la importante lección sobre la relatividad de la verdad y la perspectiva limitada.

La acción crítica tiene que verse como práctica creadora y catalizadora de la misma, estimulante al hecho en sí de la creación. Desde la postura de la crítica no debemos sucumbir al aderezo de palabras para la conciliación y el enmarcarse en lo que se puede creer como lo políticamente aceptado. El partir del hecho sólido de la construcción y aporte al trabajo artístico, excluye y desplaza el reto de una crítica sugestiva y provocadora. Lo que puede asumirse como una crítica negativa, se transformaría en una acción con carácter edificante y creativo; lo que puede asumirse como una crítica acomodada y ajustada a intereses, transmutaría, desde la condición ontológica, en la transformación de lo mediocre a lo absoluto, de aquello que necesita un acercamiento metodológico para la complementariedad y la contribución al debate sensato sobre las artes y su ecosistema.

De lograrse una dinámica, en donde la crítica se retroalimentara de buenas intenciones, pierden aquellas posturas que, en la medida de la sustentación de la operación crítica, intentaron rellenar líneas de contenidos amarillistas, ofensivos y hostiles. Las intenciones incluso serán claras en su accionar, muchos de ellos con fines lucrativos y tratando de sumar un cúmulo de simpatizantes efímeros que, en breve y por la falta de sostenimiento, desaparecerán en el deseo vacío: entiéndase como el olvido.

Haciendo una pausa con forma básica y descriptiva y descansando en la inmensa barriga del elefante, la crítica de arte: interpreta, contextualiza y evalúa; funge de mediación entre el espectador y el artista, esto solo si es necesario y justificado.

Saliéndonos un poco de la fórmula conceptual, tropezamos con esa mediación ajustada a la necesidad y presencia del crítico, donde muchos se preguntan: ¿es necesaria la figura? Si pasamos revista por el condicionado interpretativo que debe cumplir el crítico, podríamos afirmar y validar su presencia, siendo entonces la hermenéutica el punto de ampliación que arrope dicha legitimidad y asumiendo metodológicamente el criterio. Aquí no se centrará en lenguajes objetivos, ya que una de las características de la hermenéutica es su distancia a la objetividad; sin embargo, tampoco hay un acercamiento absolutamente subjetivo, ya que los límites colocados por el hecho relacionado, en este caso la obra, busca su objetividad contextual.

Y nos conseguimos con los colmillos del elefante:

La Dialéctica: Imparcialidad Metodológica vs. Parcialidad Apasionada.

Es perentorio colocar en sobremesa que todo elemento crítico, bajo su multiplicidad práctica y en cualquier circunstancia, debe esforzarse en ejercer la imparcialidad. El tema objetivo en la crítica siempre estará distante en sus relaciones internas, ya que las valoraciones subjetivas prevalecen en toda postura, pero aquí el trabajo radicará en exigir y exigirse sobre la fundamentación: la necesidad de apologetizar todo producto polemizante.

Por consiguiente, el pensamiento crítico debe ir de la mano de la acción crítica. Esta evolución consciente y construida desde la inquietud intelectual debe saber formular todo criterio que ajuste, en su armaje discursivo y metodológico, una postura con carácter y sobriedad proverbial.

En contraposición, Charles Baudelaire defendía que la crítica debía ser parcial, apasionada y política, surgida de una emoción genuina y de una postura personal firme. Para él, la crítica no era un ejercicio de objetividad, sino una extensión de la sensibilidad poética. Resulta ilustrativo recordar cómo en 1859 arremetió contra la fotografía, a la que consideraba una industria sin imaginación, destinada solo al registro científico. Paradójicamente, muchos artistas del impresionismo y del postimpresionismo estuvieron profundamente vinculados a la fotografía. Este ejemplo demuestra también los límites históricos de toda postura crítica.

Haciendo un brevísimo resumen, desde un ángulo muy personal, puedo decir que la imparcialidad debe verse como el proceso, y no como la meta; la imparcialidad como contexto metodológico que determina la crítica en su complejidad. Creo que debe entenderse que la imparcialidad en la crítica no es un estado puro que se alcanza, sino un proceso metodológico y ético que se sigue.

Otra de las cosas que me gustaría agregar, y ya no en referencia a los colmillos, sino a las patas del elefante: es que, llegado a este punto y sonando bajo la contrariedad y el absurdo, mi posición arrojaría lo siguiente: la crítica debe perseguir y objetivizar el disenso; la divergencia como estímulo de las contradicciones en un espacio para el desarrollo del debate constructivo. Soy partidario de aquello que puede decirse: que la contradicción nos encuentra; y si hay encuentro hay consenso y tolerancia.

Objetivizar el disenso define el objetivo último de una crítica robusta: no buscar una coincidencia falsa, sino elevar el desacuerdo a un plano del debate justo y provechoso.

La crítica y ensayista cubana Grazziela Pogolotti simplificaría de la siguiente manera: “los polemistas se mueven en territorios divergentes, aunque no necesariamente situados en campos antagónicos”.

Cerrada la pata del disenso, mejor dicho, del elefante. Llegado a este apartado de la intervención me gustaría resaltar un tema que considero, es uno de los tópicos más delicados en nuestros tiempos: el fenómeno de las redes y las nuevas formas de comunicación.

Desde la visión o cultura posmediatizada, todo factor dinámico, interactuante y determinante, solo tiene validez en la justa medida de la diversificación informativa de las redes sociales. La hegemonización naturalizada de cualquier producto revierte sobre lógicas formales, informales, justificadas y de posible validez histórica. La posverdad, en su magnífica e insólita manera de ejecutar y definir realidades, formula y da tendencia en todo, o casi todos, los criterios que se deben asumir con respecto a temas de influjo sociocultural, sociohistóricos, sociopolíticos y sus devenires de carácter económico. Por ende, las valoraciones pasan por una colectivización construida con marcadas intenciones de control de gusto, venta y consumo. En este caso tendríamos la osadía en sancionar que el arte en la actualidad se valora cada vez más por su impacto en redes sociales, supeditando toda calidad, rigor y pertinencia, provocando una desbordada marginalización de aquellas obras que complejizan el valor estético en cuanto a contenido y adecuación de mercado, o interés del mercado; direccionando entonces, una crítica bajo el tutelaje de seguidores, un "me gusta", sumado a múltiples y variables legitimaciones anónimas. En la actualidad ya es un hecho, que las diferentes plataformas de interconexión han formulado en el consumidor de redes, una forma inmediata de recibir la información. Por ende, todo lo consumible adquiere un patrón rítmico que, con la velocidad que puede llegar, puede no retenerse, siendo esto una marca iniciática para la indiferencia y la banalización de todo intento de comunicación. La crítica ante este escenario, se vería vulnerable y bajo una amenaza creciente en contra de la reflexión pausada, objetivo principal de toda formulación y discurso crítico.

¿Qué tendríamos como contraparte? ¿Cómo podríamos robarle espacio a la creciente inevitable de valores incómodos?

Debemos entender que el ecosistema artístico en la actualidad es mucho más complejo que en otras épocas o momentos; la dinamización de factores sociales en relación a los elementos de reproducción y comunicación, masificación de contenidos de forma indiscriminada, con informaciones múltiples de valores.

Cómo también entender, que cada paso o decisión tomada en redes, son decisiones que definen una política o muchas políticas: Las redes como campos de batallas.

La amplificación por medio de mecanismos de difusión en todas las esferas relacionadas, es necesaria para la materialización y desarrollo de la crítica de nuestros tiempos. El uso de canales para la emisión del contenido. Desmenuzar en todas sus variantes el contenido y utilizar las mismas herramientas, levantar la pirámide que entienda el fenómeno, de respuesta y no se repita ante el error, ante lo que nos consume.

Siguiendo con otra parte del elefante, me gustaría agregar en la discusión un término y/o acción utilizado en disciplinas como la lingüística, la filosofía y la informática; hago referencia puntualmente, al lomo del elefante y el "Metalenguaje".

El metalenguaje puede entenderse, en su sentido más simple, como aquel lenguaje que busca describir y analizar otro lenguaje.

En algunas escuelas filosóficas se ponía en práctica para blindar o encriptar un tipo de información que solo tenía pertinencia a un gremio o grupo de participantes identificados entre sí.

El arte, para muchos, está repleto de eso que llamamos: metalenguajes. Muchas columnas de crítica, líneas conceptuales y textos curatoriales, están ausentes de contenidos claros que establezcan una conexión sensata con el público o interesado en el área. Muchos jóvenes y curiosos por el arte se ven bloqueados y desplazados por el cúmulo de argumentos abstrusos que no cumplen con los objetivos de estimular el interés en ellos o simplemente de materializar el fin pedagógico que todos bajo ese perfil deben perseguir. Retomando a Baudelaire y sin hacerle oda al mismo, para él, la importancia radicaba en el uso de un lenguaje poético, lleno de sensibilidad, transformando la descripción de una obra en un elemento mágico, cautivador y sensorial para el lector.

Al final, es un recordatorio vital de que la claridad y la capacidad de conexión emocional e intelectual con el público no son opuestas al rigor.

Otro punto a considerar y llevado de la trompa del elefante, es la creación fundamental de un tipo de crítica que se vea obligado, ante cualquier manifestación, a contextualizar dentro de corrientes sociales, históricas y filosóficas, bajo la sencilla razón de alejarse de posiciones reduccionistas, sugestionadas y perfiles interpretativos con base a gustos personales.

En este aspecto resaltaré la cartografía crítica de la maestra y compañera Yolanda Wood, que revisitando las diatribas histórico-sociales partiendo de los determinantes territoriales, su definición metodológica y sus ascendentes contexto-culturales, dimensiona el cuestionamiento de aquellos elementos del poder, la identidad y sus procesos históricos. En otras palabras, deconstruye la clásica visión cartográfica de dominación, aquella de divisiones, linderos y fronteras, transformándola en una herramienta crítica y de construcción de experiencias múltiples.

Mi consideración, en este sentido, estaría en enfatizar en una metodología que considere perentoriamente y en primer orden los análisis e insumos que arroje los diferentes contextos. Las complejidades acompañantes de cualquier proceso de creación, es la sustancia que da la forma y presta para cualquier contenido; toda obra guarda un relato de su espacio y tiempo; toda obra es un producto social que, para ser comprendido, necesita ser deconstruida en sus extensos y múltiples elementos compositivos. Quizá querer comprender a la primera y tener un juicio adelantado de una obra, puede ser el primer error de un crítico de arte.

En el desarrollo escrito de esta intervención resulta inevitable recordar el ensayo del semiólogo francés Roland Barthes, llamado La muerte del autor, donde se expone claramente esa relación estrecha y distante entre el creador, la obra y el espectador. La obra, una vez creada, adquiere una vida propia que desborda la intención inicial de su creador. El espectador, en su lectura, completa y reescribe el sentido. Esta independencia del significado reafirma la naturaleza abierta y polisémica del arte, la cual, por su flexibilidad y movimiento constante, se expresa en las rodillas del elefante.

En la actualidad, el impacto que puede generar una creación artística o una fotografía en el estímulo del pensamiento crítico es un claro indicador de como estas prácticas pueden sacudirse ante las estructuras de control y determinantes de mercado, para transformarse en influjo social con trascendencia en el discurso ideológico y cultural.

Otro aspecto importante es el objetivo, o lo que debe ser el objetivo principal de la crítica en la actualidad, considerando todos los elementos referidos al enfoque y la supeditación ante el mercado, el sistema y sus dictámenes: el ejercicio crítico debe referir y apuntar a toda esa crisis del sector de las artes y el mal estado en que se encuentra. Ya no se hablaría de complementar líneas escritas sobre el trabajo de un artista, sino ampliarla a sus estructuras regentes: al manejo del estado con respecto a la sustentabilidad en el tiempo de las diferentes manifestaciones de creación, el manejo de las políticas culturales y los espacios en su distribución y acción.

En este recorrido teórico, Michel Foucault reafirmaría el llamado al cuestionamiento absoluto, a definir la crítica en cada una de las partículas que en sus formas de autoridad aportan a estas deformaciones y no quedarnos en el absurdo detalle, en este caso, del artista como elemento único y cuestionable, sino cuestionar lo que pretende no serlo, lo que se soslaya en las diferentes relaciones de poder.

Nota: La actualidad del arte en Venezuela, para un sector de la población, se simplifica en asumir que los espacios deben guardarse en geometrías armadas, estructuras en formas de cajas que buscan llenar de contenidos "chic", intentando reconceptualizar las prácticas del cómo consumir el arte. Muchos sumados a esos sectores, que se sienten dueños de una verdad sobre el arte, especialistas, eruditos de poses de intelecto, revierten una especie de odio político sin sustrato, pero que ya, con el simple hecho de hablar mal de alguna estructura del estado, los convierte en la novísima vanguardia del arte venezolano. Lo lamentable de todo esto, es que nuestros jóvenes artistas, aquellos que emergen entre redes sociales y tendencias vinculantes, entre gustos redondos y repetidos, son los que hacen el escenario perfecto, para legitimar sobradas ilusiones encajonadas. Al comenzar esta parte, con una especie de redacción crítica, busco esencialmente colocar en sobre mesa, la importancia que cumplen los espacios expositivos (en todos sus niveles) en el desarrollo del arte nacional. Y aquí, podemos también incluir, sin ningún problema, a nuestros museos nacionales. Hago este paréntesis, ya que veo con suma preocupación que los espacios para las, abro comillas, artes, cierro comillas, solo dimensionan una necesidad de cubrir lo que algunos egos y algunos intereses se vierten y combinan entre sí. Se normaliza el riesgo a la superficialidad. Tomando claramente, que la necesidad imperiosa, ante una crisis visible, es la de transformar, o asumir estos lugares en centros de construcción epistémicos, donde la confluencia real manifieste, o haga visible, un desarrollo certero y pertinente de los grupos de creadores que hacen vida en los mismos y que el arte funja verdaderamente de catalizador de procesos resolutivos, liberadores y acordes a los tiempos actuales.

Tomaré un fragmento del libro de Marisol Salanova: La crítica de arte en la actualidad, que considero puede cubrir o describir las orejas del elefante:

"Aunque algunos defiendan la existencia del arte por el arte, o sea, de las obras que simplemente persiguen la belleza, sin limitaciones impuestas por la moralidad o la política, no es posible una cultura neutra. Cada creación artística conlleva un posicionamiento. Cuando se entiende la cultura como algo superficial, como una cosa que va de masificar públicos y contar a bulto, entonces el contenido importa poco. Suponemos que es desde esa visión desde la que se pretende una neutralidad, se cree que es factible alejar la política del arte. La pretensión de neutralidad en los museos puede parecer engañosa. En lugar de aspirar a un espacio sin sesgos, si lo que se busca es un verdadero acceso democrático al arte, entonces es aquel donde todas las perspectivas tengan cabida y se puedan explorar. Al final, esto no solo beneficia a los artistas, sino también al público, que tiene la oportunidad de apreciar una variedad más rica y completa del mundo artístico".

Tratando de hacer una descripción, sin carácter concluyente:

Con esta intervención y retomando el tema puntual de la crítica como alternativa válida y practicable, aquí no se aboga por una objetividad pura e inalcanzable, sino por un rigor metodológico y ético que obligue al crítico a fundamentar sus valoraciones subjetivas. Es el esfuerzo consciente por ser justo con la obra en su contexto, a pesar de la inevitable subjetividad.

Me gustaría cerrar esta breve intervención con la maestra Mariana Figarella, y agradeciendo a todos los presentes por su paciencia y sus enormes ganas de reimpulsar y sostener la crítica en el continente: "Es grave para un país la ausencia de una crítica seria. La producción artística ha rebasado con creces la reflexión que sobre ella se ha realizado. Esta producción necesita ser evaluada y situada en su justo lugar. Es razonable la queja de muchos artistas en el sentido de que no encuentran respuestas a su trabajo. Pero también es verdad que, en algunos casos, estos han asumido una actitud acomodaticia y cómplice al conformarse con que se escriba de una manera favorable de su trabajo, así sea una escritura que devele una actitud superficial."

Y con esto, nos encontramos con la cola fina y larga del elefante.

Muchas gracias por su atención

                                                                                     
 

                                                                              
                                                                        

Síntesis Curricular
Raúl Chacón Carrasco. (Caracas, 1977). Oriundo de Catia. Estudio sociología en la UCV, documentalista, investigador y curador de arte. Ejerció el cargo de Director ejecutivo encargado del Museo Nacional de Arte Popular (MuNAP) y actualmente es Jefe especialista de investigación de la Galería de Arte Nacional (FMN - GAN). Entre sus trabajos de investigación se encuentra: “Cartografía para un rostro, Santiago Manasés Rodríguez”. “La historia en tres años, la fundación de la GAN (1976-77-78)” y “Recortando el dolor, David Cedeño”. Premio Nacional Armando Reverón (AVAP, 2024) y la participación como curador en la XV Bienal de La Habana (2024-2025). Crítico de artes, curador e investigador de varias exposiciones de la Fundación de Museos Nacionales (FMN): “Irisada, Mateo Manaure, GAN 2018”. “Universo Construido, José Antonio Dávila, GAN 2019”. “Diecisiete Sílabas para Manuel Espinoza, GAN 2019”. "Colección Nuestramericana, MBA 2024"

viernes, 2 de enero de 2026

Víctor Sánchez Taffur: "La orfandad de la crítica de arquitectura y el rol del Estado en el ejercicio profesional (…)"


Ponencia: "La orfandad de la crítica de arquitectura y el rol del Estado en el ejercicio profesional (…)"

Por: Arquitecto y  Master en Diseño y Arquitectura de Interiores Víctor Sánchez Taffur.   Museo de Bellas Artes. Los Caobos, Caracas, 17.09.25.

Las siguientes citas fueron seleccionadas por su autor el arquitecto Víctor Sánchez Taffur, extraídas de su magnífica  ponencia en el "Segundo Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela ¿Validación o Interpretación? (In memoriam del maestro Juan Calzadilla)". Evento coordinado por quien suscribe, en aquel entonces, desde el Iartes en la sede de la Biblioteca del Museo de Bellas artes de Caracas. 


                                                         


“Volvamos a la importancia de reflexionar sobre por qué pensamos que la crítica de arquitectura hoy se encuentra huérfana. Existen varios indicios que me llevan a esta aseveración. Uno de ellos es que la globalización, las redes sociales y la velocidad de la información han diluido, gracias a su inmediatez, la profundidad del análisis. Otro aspecto a considerar es que la crítica se ha centrado en la novedad: la imagen y la forma de las obras, o en algo aún más banal como la fama del proyectista (que no es lo mismo que su prestigio), relegando el impacto social, político y económico que lleva consigo la obra de arquitectura. Por otro lado, hemos visto como la figura del crítico ha sido reemplazada por la de blogueros, influencers y curadores que rara vez ofrecen un análisis riguroso. Este es un fenómeno global y no únicamente local, aunque los diferentes lugares establezcan luego sus diferencias y particularidades”

“La crítica de arquitectura como la conocimos ha perdido su voz. Ya no es una disciplina influyente en el debate público. Los académicos que escribían y producían libros o promovían encuentros —bajo un enfoque riguroso— parecen ser cada vez más escasos o inexistentes, o sencillamente se encuentran solos y relegados. Es difícil hoy encontrar a esos intelectuales que analizaban el impacto social o urbano de un proyecto, la vigencia y los retos de la profesión, el valor histórico y cultural, la trascendencia de las decisiones del arquitecto y el impacto de sus acciones en el habitar. Hoy muchos han sido sustituidos por personajes improvisados e inexpertos en busca de notoriedad o se han convertido en promotores de una marca, una empresa o una ideología política”

“La obsesión por la imagen, por ese "espectáculo visual", ha despojado a la arquitectura de su esencia. Los proyectos son diseñados para ser fotografiados, no para ser vividos. Los edificios se convierten en objetos escultóricos en lugar de ser espacios para la gente (...) Los grandes despachos de arquitectura contratan a críticos para que legitimen sus proyectos, para que hablen bien de ellos. El crítico, en lugar de ser un intelectual independiente, se convierte en un periodista de moda que celebra la forma sin cuestionar el fondo”. “Suena paradójico, pero esta orfandad a la que nos referimos como centro de nuestro discurso, se materializa en dos polos opuestos de la arquitectura contemporánea: en un extremo se encuentra el star system y, en el otro, la llamada "arquitectura social". Ambos, a su manera, han contribuido al declive del juicio crítico. El star system ha despojado a la arquitectura de su rol social, transformándola en un objeto de culto, producto de una industria del marketing. Allí la arquitectura se diseña para ser icónica, publicitada y para legitimar al arquitectomarca. La crítica, en este contexto, se convierte en una herramienta de venta, que celebra la forma “creativa y exitosa” por encima de la ciudad, el espacio, la función, lo constructivo, etc. En el otro extremo se encuentra la mal llamada "arquitectura social" (por cierto, una redundancia de términos frente a lo que debería ser su único y verdadero rol) que tampoco está exenta de críticas” (…) “En lugar de ayudar a promover políticas públicas estables y de largo alcance, la atención se desvía hacia proyectos aislados, a menudo patrocinados por empresas que buscan mejorar su imagen o arquitectos que estiman congraciarse con una ideología política, o una moda, con una práctica que romantiza lo precario, lo rural, lo artesanal, etc. ofreciendo un producto generalmente con fecha de caducidad, por distintas razones que vale la pena desarrollar”. “No hay manera de ejercer la crítica y darle su espacio cuando el principal reto del arquitecto se centra en sobrevivir al día a día. Estas deficiencias afectan directamente la producción y la calidad de la arquitectura nacional y, por ende, la materia prima intelectual para cualquier intento que pretenda equipararnos a otros países de la región”. 

Víctor Sánchez Taffur 17.09.25. Museo de Bellas Artes. Los Caobos, Caracas












Síntesis Curricular

Víctor Sánchez Taffur Es arquitecto venezolano nacido en Quito, Ecuador. Egresado de la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad José María Vargas en Caracas, Venezuela (1994). Allí obtuvo el puesto N° 1 de su promoción. En esa misma casa de estudios fue Coordinador del Centro de Investigación y Extensión (2001) y Director de la Escuela de Arquitectura (2002-2003).
Posee un Master en Diseño y Arquitectura de Interiores por la ETSAM de la Universidad Politécnica de Madrid (2007), además de cursar estudios de diseño urbano, gráfico, pintura y escultura. En Madrid, España, obtuvo el certificado de fotógrafo profesional en EFTI y varios diplomas en la Escuela de Escritores de Madrid (2008).
Ha sido docente en el área de Proyectos Arquitectónicos y Modelos Tridimensionales en la Universidad José María Vargas (1995-2003), luego en la Universidad Simón Bolívar (2004 / 2009-2010) donde fue elegido Profesor del Año de la carrera de Arquitectura (2010) por la Federación de Centros de Estudiantes. En la actualidad es profesor de Taller de Proyectos en la Unidad Docente Nueve en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (2011). Allí fundó la cátedra La arquitectura como oficio, dedicada al estudio de la arquitectura venezolana contemporánea (2015). Sus más recientes estudiantes de fin de carrera en la Unidad Docente Nueve han obtenido los máximos reconocimientos al Mejor Proyecto de Fin de Carrera (2011-2024). También dirige PFC de alumnos en el Politécnico de Torino y de Milán (2017-2021).
Ha sido conferencista y profesor invitado en diferentes países e instituciones, entre ellas el Instituto Europeo de Diseño de Madrid IED (2007-2008 / 2018), la Universidad de Morón en Buenos Aires (2009), Pontificia Universidad Católica del Perú (2012) y la Universidad Nacional en Bogotá (2013). Fue profesor invitado para el Workshop Urban Brand Scapes de la Universidad Veritas en Costa Rica (2013), invitado al Taller Construyendo en Madera en Quito, Ecuador (2018) y como ponente a la Universidad de La Salle Bajío en México (2018) y Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico (2024). Ofreció conferencias a distancia para la Universidad Autónoma de Nuevo León en México, Veritas de Costa Rica y para la Universidad de las Américas en Quito, Ecuador, el Colegio de Arquitectos de La Comarca Lagunera de Coahuila, México y La Universidad de Ciencias y Artes de América Latina en Lima, Perú y la UDIT en Madrid, España (2021).
Fue elegido presidente de la Asamblea Nacional Colegio de Arquitectos de Venezuela (2010). Dirigió el blog Propuestas In_Consultas, una bitácora digital personal en la cual se asientan referencias y distintas inquietudes que rondan la disciplina (2008). También participó como colaborador con sus estudiantes de la FAU UCV en los proyectos museográficos de Docomomo Venezuela (2015-2021). Es socio fundador de Culturea Media Group, una plataforma digital audiovisual que difunde los valores nacionales de la cultura y el arte en sus distintas variantes (2019). Ha publicado a nivel internacional su primer libro “Las Lecciones de Campo Baeza” (2021) y junto al profesor Dr. José Humberto Gómez ha publicado el libro “Gustavo Legórburu y la conciencia del lugar” (2023). Esta publicación ha obtenido el Premio Nacional de Arquitectura mención Publicación en la XIV Bienal de Arquitectura de Venezuela (2023). Actualmente escribe otro libro de esta serie sobre Premios Nacionales de Arquitectura y sigue su investigación sobre las maquetas en arquitectura, un trabajo docente y profesional con más de 30 años de experimentaciones. Junto a José Humberto Gómez y Alessandro Famiglietti es fundador de la nueva carrera de arquitectura de la Universidad Católica Andrés Bello (2022). Allí se desempeña como profesor en la cátedra de Taller de Proyectos y Jefe del Departamento de Diseño (2022).
Es fundador y director de STA (Sánchez Taffur Arquitectos, 2003), un estudio de arquitectura y diseño con obras de arquitectura e interiorismo cuyos pilares son: Proyecto, Docencia y Obra. Sus obras de arquitectura han sido reconocidas, publicadas y difundidas por los medios más prestigiosos de arquitectura nacional e internacional. La Casa Calena ha sido nominada por Plataforma Arquitectura (el portal de arquitectura más importante en español) como Obra del Año 2015, El Restaurante Kul ha sido elegido por el jurado internacional para representar a Venezuela en Bienal Iberoamericana de Diseño de Madrid 2016 y la Casa LP ha sido ganadora por Venezuela para participar en la Bienal Iberoamericana de Arquitectura 2018. Finalmente, el concepto del restaurante TGP (2019) realizado en Houston, Texas, ha hecho merecedores a sus propietarios de diferentes reconocimientos en la ciudad. El estudio posee más de diez casas, que han significado una exploración en todos los ámbitos de la disciplina: tipológico, constructivo, formal-espacial y social. Actualmente, en STA se desarrollan diferentes proyectos y obras en distintas escalas y con diferentes tipos de usos. El más reciente proyecto, y que posiblemente resume toda su visión y pensamiento sobre la profesión y la docencia de la arquitectura, junto a la diseñadora Athenea Cuotto Abab y el artista Ricardo Arispe, es STA School (2022).

jueves, 1 de enero de 2026

Maria Teresa Novoa: "Estética de la ciudad contemporánea: validación o interpretación del Arte urbano en el espacio público, del pensamiento crítico de Aldo Rossi a los excesos de la era Bad Bunny"

 

El siguiente escrito corresponde a la ponencia de la Arq. Dra. Maria Teresa Novoa de Padrón,  en el Segundo Encuentro de Critica de Arte en Venezuela ¿Validación o interpretación?  (In Memoriam del maestro Juan Calzadilla); evento coordinado por quien suscribe desde el Iartes, en la sede del Museo de Bellas Artes de CaracasJueves 18 septiembre 2025. hora 11:30 a 11:50 a.m.



Ponencia: "Estética de la ciudad contemporánea: validación o interpretación del Arte urbano en el espacio público, del pensamiento crítico de Aldo Rossi a los excesos de la era Bad Bunny".  Autora: Arq. Dra. María Teresa Novoa de Padrón / mtnovoac@gmail.com

Este encuentro nos invita a reflexionar, a compartir y debatir nociones de orden filosófico, que nos conducen al campo de la estética por hacer esta parte de ella; me ocuparé de ventilarla en la ciudad contemporánea, a través del arte urbano y el espacio público que junto a la arquitectura se manifiestan como hecho urbano que construyen ciudad.

He tomado como referentes teóricos a Aldo Rossi y a Umberto Eco.

Aldo Rossi, arquitecto italiano, llamó la atención en los años 70 sobre la ciudad, porque luego del último CIAM XI (1928-1959) no se promovieron más debates sobre los efectos del funcionalismo en la ciudad.   Definió a ¨la ciudad como un artefacto histórico y cultural donde los monumentos (allí incluye al arte y a la arquitectura) y las tipologías urbanas son fundamentales para la comprensión y permanencia del espacio urbano (como hecho patológico o propulsor) a través del tiempo¨. Por su parte, la mirada semiología de Umberto Eco en 2007, se atrevió a ilustrarnos acerca de la belleza y la fealdad en el amplio universo de la Historia de las Artes visuales, justo en estos tiempos donde revelar las diferencias entre estas dos ideas se evade. De estas nociones nos hemos servido para escribir y promover varios coloquios en la FAU UCV, bajo el título de: ´´Vicisitudes, y contradicciones del arte urbano en la ciudad contemporánea´´ y publicar el libro Actualidad y controversia del arte urbano y el espacio público (de venta en Amazon); temas motivo por el cual creo he sido invitada a este ¨II Encuentro de crítica de Arte en Venezuela¨.

Existe un trecho, nada estrecho, entre lo que es interpretar, validar y valorizar el arte en general y, en particular, el arte urbano en el espacio público.

La interpretación como acto de dar sentido o explicar el significado de una obra en la ciudad, ciertamente nos sintoniza con el tiempo vital y la expresión del Arte urbano y el espacio público. Si como hemos mencionado, la ciudad es un hecho histórico y cultural, cambiante, sus espacios y edificaciones nos trasmiten motivos, intenciones, el contenido de las obras a través del tiempo. Echando mano de este postulado desciframos, por ejemplo, cuando una obra es neo clásica, como la plaza Bolívar s.XIX o cuando es una obra moderna, como la plaza cubierta en la UCV s.XX. Pero ¿Qué nociones conceptuales las conectan siendo de estilos diferentes? Ambas nos presentan destellos Estéticos, una la equilibrada simetría con obras figurativas de orden neoclásico, la otra, como un espacio líquido, donde fluyen direcciones diferentes que son atrapadas por obras de arte abstracto y geométrico. Ambos ejemplos los podríamos aproximar a conceptos de belleza y los enmarcaremos en la polaridad Apolínea y Dionisiaca, echando mano de las definiciones del filósofo alemán Friedrich Nietzche. La una, nos refiere al encuentro en Plaza Bolívar de un orden neo clásico, ideal apolíneo de armonía estilística presente en el imaginario figurativo simbólico conmemorativo, y, la otra, la Plaza Cubierta, nos acerca al ideario moderno geométrico-abstracto racional, de ruptura del orden clásico y simbólico precedente, detonante estético del ideal dionisiaco. Podemos inferir desde el primer trazado de los espacios públicos en Caracas, que se tenga registro con sus ornamentos (esculturas, bustos, relieves, fuentes, mobiliario urbano), que todas las plazas de Caracas y de otras ciudades en Venezuela responden a una Estética de belleza Apolínea, abarcan el largo intervalo que transcurre de finales del s.XIX hasta 1954, cuando irrumpe la construcción de la ciudad universitaria de Caracas.

 


               Monumento en Plaza Italia, avenida San Martin, Caracas /1912 Guisseppe Chiatamonti



                             Plaza Cubierta UCV /responde al ideario Moderno ruptura del orden Clásico

Antes que la Validación, creo que la Valoración es la 2da noción que nos permite avanzar una reflexión crítica del arte. Para nosotros, la reflexión crítica se asentaría en tres columnas y no en dos como lo propone el enunciado de este evento. ¿Por qué creemos que la valoración estaría antes que la validación?, porque la valoración nos permite elaborar un juicio sobre algo para determinar su mérito, su calidad, en base a criterios y conocimientos específicos. Algo es bueno o valioso porque tiene la condición de excepcional, y, aquí entramos en el terreno de la “Teoría del Valor”. Nos advierte el filósofo Risieri Frondizi que ello implica una relación compleja entre: lo valorado -el que valora (experto)- y la situación social (convención cultural acordada). La noción de Valor es fundamental para catalogar una obra como Bien Patrimonial en esencia Bien público de todos, y tiende a ejercerse de manera lapsa al catalogar una obra de Arte -per se-, porque pesan sobre el que valora intereses de orden diferentes, sean influidos por el poder económico (mercado del arte-galeristas), o por el poder ideológico-político representativo o por el poder social (como asunto de prestigio) Con la Valoración podemos recalificar obras como, por el ejemplo, el Misil colocado en la Plaza San Jacinto, cuya desproporción rechaza el diálogo con la escala del contexto histórico colonial y apunta a una dudosa búsqueda de estética urbana; ya que, lo que prevalece es un objeto simbólico militarista.



Si nos dejamos llevar por la Validación, la cual considero es la 3ra noción a considerar para elaborar una Crítica del Arte, diríamos que las obras validadas cumplen a priori con un estándar o propósito a dilucidar; desde la visión que expongo debería estar siempre articulada con las dos nociones anteriores.

Por la Validación los toques, performance, encuentros callejeros con rap, reguetón, hip hop, y grafitis, pegatinas, gag, o esténcil, entran en el estatuto del llamado Arte callejero, o Street Art, frecuentes en un primer momento en suburbios o zonas estigmatizadas de la ciudad. Los artistas visuales de estos géneros, fusionados con expresiones musicales, extraen de la calle y proponen imágenes disruptivas, y las integran a su imaginario. El nuevo espacio público también es virtual, poderoso, influencer como Bad Bunny y otros cantantes generacionales reinan en ellos por las redes. Ellos abrazan, amalgaman y representan la vida juvenil, lo no convencional, la ironía, lo contestatario, la irracionalidad, lo imperfecto, la mezcla de expresiones, lo que no entendemos, la  destrucción, o el desenfreno en los espacios virtuales y analógicos de la ciudad.










En el caso de los grafitis, aun tendiendo a ser efímeras las obras, muestran las destrezas y gajes del oficio del artista o del colectivo de artistas participantes, en ocasiones, los excesos de estas expresiones han rayado con el vandalismo.

Paradójicamente los autores escogen permanecer en el anonimato y marcar territorialidad, teniendo algunas obras calidades plásticas y mensajes contestatarios convincentes, como los murales de Banksy. Se valen de herramientas tanto tradicionales como digitales, señalando el espacio temporal de actuación de la tribu. Lo particular de estas expresiones urbanas es que inicialmente no trataban de abordar el espacio público establecido, planificado o consolidado sino todo lo contrario, reconocían el no lugar, el espacio residual de la ciudad sin límites; pero una vez validadas institucionalmente estas expresiones han sido incorporadas y hasta han sido convocadas para motorizar el repunte de sectores deprimidos, o a atraer hacia sectores de alto valor inmobiliario; ejemplo en Caracas podemos apreciar su evolución, de manifestación espontanea a la planificada, en Petare, San Agustín del Sur o en los Palos Grandes y por citar una ciudad del exterior, en México, es famoso el distrito del Mercado de Verduras.

Con frecuencia con la validación se confunde en las obras, en general, el estándar con el peso del oficio, y se desdibuja el propósito del arte para crear e innovar. En la ciudad contemporánea, esto complica el discernimiento ya que se está además expuesto a la exacerbación de las trasgresiones, de las alegorías, la saturación de imágenes, el desencuentro con el espacio público y con las referencias estéticas heredadas. La ciudad megalópolis, es ciudad de excesos y olvidos, con espacios de tránsito anónimo y temporales,  según Marc Augé (“Los No lugares”, concepto del antropólogo francés, publicado en 1992)  En esa confusión en nuestra ciudad conviven muchas obras: las kitsch, las grotescas, las desproporcionadas, las exageradamente alegóricas, las que resemantiza la historia y buscan la validación de un nuevo monumento y un espacio de otro tipo.

Por la resemantización de la historia en 2004, fue derribado, sustituido, sin derecho a ser preservado el conjunto escultórico de “Colón en el Golfo Triste” de Rafael de la Cova, notable obra neoclásica realizada en 1899, declarado en 2008 por IPC Bien de Interés Cultural de la Nación; llegó tarde la declaratoria, para la fecha las piezas originales ya se habían extraviado. Las estatuas sustitutas de autor desconocido, representan a musculosos indígenas fisicoculturistas, representan a nuestras etnias con rasgos y proporciones que no les corresponden y hacen de ellos seres diametralmente diferentes, haciendo chocante el acto de contemplarlas, aunque estén ubicadas en el mirador de Plaza Venezuela con una magnífica vista panorámica hacia el oeste.



  




  
                                   

Otro tanto ocurre con la escultura conmemorativa homenaje al presidente Salvador Allende en la Plaza homónima en Puerta Tamanaco, de la UCV, es muestra de Validación apresurada entre otros asuntos dudosos. La estatua conmemorativa en medio de la triangular plaza, no representa al personaje, lo muestra con manos deformes como si fuera cierto que el presidente Allende sufriera de artritis o hubieran sido quemadas sus manos. En esta misma consideración cabe mencionar el mural conmemorativo de estilo grotesco, ubicado en el muro colindante con el Liceo Fermín Toro. Así mismo, sorprende el conjunto de piezas de motivo ´´indígena´´, estilo batidor de merengue, colocadas en un ramal de la Autopista del Este, frente a Colinas de Bello Monte, homenaje al Cacique Guaicaipuro y a su tribu, con motivo del cambio de nombre de la otrora Autopista Francisco Fajardo; extrañamente sin cumplir el año el conjunto fue removido. 

                                                                                    


Escultura homenaje al presidente Salvador Allende, en plaza homónima.



  

Mural conmemorativo, estilo grotesco” Alegoría a personajes de la independencia atrás del Liceo Fermín Toro

La validación, en estos tiempos que nos tocan, si bien nos remite a la autenticidad, procedencia y autoría de una obra, igualmente ha respondido a la inmediatez en la aceptación de la obra pública no justificada y a desdibujar el rol del curador. Por un lado, con el argumento de la Validación se tiende a cerrar la puerta a la crítica, a la interpretación y a la valoración; y por otro lado, se deja la puerta abierta a la aprobación de una obra pública sin comprometerse con juicios estéticos, ni éticos entre asuntos oscuros; así está quedando sin respuesta la gran incógnita, ¿es que todo vale en el Arte urbano y el espacio público contemporáneo de Caracas?

 

Síntesis Curricular

María Teresa Novoa de Padrón

    

mtnovoac@gmail.com  / maria.novoac@ucv.ve /

Formación

Es arquitecta FAU-UCV 1976. Entre su área de interés teórico-practico, ha desarrollado el tema del Arte urbano / Arte Público en la ciudad contemporánea. Con sus investigaciones y obras de arte ha obtenido: Post Doctorado CIPOST-UCV, 2017 / Doctorado, Universitè Paris V – Francia 1995 / Maestría, Universitè Paris V – Francia 1987, siendo acreedora dos veces de la Beca Cultura República de Francia 1985-1987 / 1993-1995 y dos veces de la Beca investigación República de Canadá “Arte y espacio público en Montreal y Quebec”, 1993. Hizo pasantía en el Instituto Nacional de Patrimonio, sobre: “ Gestión del patrimonio arquitectural y urbano en France”, Paris- Francia 1997

Actividad AcadémicaProfesora Asociada. Facultad de  Arquitectura y Urbanismo - UCV, desde 1995 a la actualidad. Coordinadora de la línea de investigación: “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad”. CIPOST- FAU UCV, 2017-2019. Profesora del “Doctorado en Patrimonio Cultural” en la Universidad Latinoamericana y del Caribe-ULAC, 2007-2018. Invitada en Universidad de Guayaquil-Ecuador / Conferencista en Network Universidad Politécnica de Barcelona-España / Conferencista en ICAM Xochimilco-México /Conferencista en ICAM Universidad Bio Bio Concepción-Chile / Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE)

Premios: Arte No Convencional en Salones Nacionales (Salón Michelena, Salón Aragua, Salón Fundarte). Art Public propuesta en equipo con estudiantes 2003, 2004,2005

Publicaciones en: Revistas indexadas y páginas culturales nacionales e internacionales

 http//pasionpais.net/ciudad-en-tres-tiempos-pasion-país/ 2020  Papel Literario- Periódico El Nacional / papelliterario@el-nacional.com,  2020.      Revista RELEA no. 29 CIPOST UCV}

  Libros: “Actualidad y controversia del Arte Urbano y el espacio público. Tendencias en la ciudad contemporánea”. Editorial Académica Española, EAE, 2008 (en venta por Amazon)


martes, 30 de diciembre de 2025

Hacia una Crítica de la Arquitectura en Venezuela, por Edgar Cruz

 

Edgar Cruz: "Hacia una Critica de la Arquitectura en Venezuela" . Ponencia para el Segundo Encuentro de la Critica de Arte en Venezuela ¿Validación o Interpretación? (In Memoriam del maestro Juan Calzadilla) Iartes, Museo de Bellas Artes de Caracas, Septiembre de 2025



La crítica de la arquitectura en Venezuela es una disciplina aun por desarrollar y su explicación ha estado limitada al campo de la historiografía y de la crónica. Hacia los años noventa el programa de estudios de la Universidad José María Vargas conforma un programa de estudios de Arquitectura donde se incluyen las unidades curriculares conformadas por la Teoría del Espacio I y II, Teoría de la Forma I y II, Teoría de Proyectos, Teoría de la Función y de la Técnica I y II, Estética y Critica de la Arquitectura y Arquitectos y Obras; en las cuales se estudian estas categorías estéticas, subyacentes en la eclosión formal de la Arquitectura y la posible teoría en la producción de los arquitectos venezolanos. El funcionalismo, el organicismo y el brutalismo son las tendencias imperantes en la Venezuela petrolera. Luego la posmodernidad, con la reivindicación de la ciudad, el ornamento y el papel de la historia, donde las formas de estilos del pasado adquieren protagonismo bajo una concepción escenográfica; cuyos ejemplos paradigmáticos lo constituyen el Parque Paseo Vargas, con sus  pórticos inconclusos, la Escuela Cristóbal Rojas, Galería de Arte Nacional, más la intervención urbana de la avenida Bolívar a partir del trazado urbano de la retícula colonial; también  se citan el edificio de los Tribunales, con la plaza central, todos estos proyectados por el arquitecto Carlos Gómez de Llarena.

Hacia los años noventa, la deconstrucción bautizada así por el arquitecto Philip Johnson y tal vez mejor llamada por otros como arquitectura postestructuralista, adquiere interés en los estudiantes de arquitectura, avocados al cambio del paradigma historicista; al respecto los foros en la biblioteca del MACCI (hoy Macar), coordinados  por quien suscribe con la participación de Sandra Pinardi, María Luz Cárdenas, Verónica Jaffé, Juan Luis  Delmont y otros miembros del Campo Freudiano de Caracas, contactados e invitados estos últimos por la destacada arquitecta Victoria Benatar;  junto a la numerosa asistencia de  profesores de arte y arquitectura, filósofos y literatos; cuyas ponencias actuaron como imán en los jóvenes estudiantes, deseosos de una nueva arquitectura.

En los años noventa hasta el año dos mil, la crítica de arquitectura adquiere importancia con las publicaciones en los diferentes diarios capitalinos, entre ellos, se citan los escritos y compilaciones del profesor Juan Pedro Posani, quien desde el diario  Economía Hoy  actúa como tribuna del gremio; de quien destaco su importante concepción  sobre el Eclecticismo criollo, cuyo  texto fue publicado en la revista del departamento de Estética de la FAU; también William Niño Araque, desde el diario El Nacional; Oscar Tenreiro, en el Diario de Caracas; Hannia Gómez, desde la Fundación de la Memoria Urbana; y quien esto escribe desde la columna “Reflexiones sobre arquitectura”, del Diario EL UNIVERSAL, esta última mereció Mención de Honor Internacional en la X Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito  Ecuador, por un jurado de teóricos y críticos de la arquitectura conformados por: los arquitectos Silvia Arango, de Colombia; Eduardo Folco, Uruguay; Rubén Moreira Ecuador y Leonardo Miño, Ecuador y Carlos Casuscelli de Argentina; cuyos escritos críticos de la arquitectura fueron destacados con el Premio Internacional de Teoría y Critica de la Arquitectura “Arq. Willy Ossott Machado” otorgado por la Sociedad Bolivariana de Arquitectos, conformada por algunos maestros de la  arquitectura venezolana, entre quienes se citan a Carlos Celis Cepero y Dirk Bornhorst.

Es de destacar que en el periodo de la posmodernidad, los textos más influyentes en la concepción de la arquitectura y de la crítica son: Arquitectura y Ciudad, de Aldo Rossi, Aprendiendo de las Vegas, de Robert Venturi, Steven Izenour  y Denisse Scott Brown; Historia Critica de la arquitectura Moderna, de Kenneth Frampton con su idea sobre  el regionalismo critico; así como los textos y cursos de doctorado sobre la teoría de proyectos en la Modernidad y las  Vanguardias Artísticas de Siglo XX, impartidos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Cataluña por  el arquitecto español Helio Piñón; con quien desde 1983 a 1986 realice estudios de doctorado sobre el Suprematismo ruso, de Kazimir Malevich y  sobre el Constructivismo ruso y la Bauhaus. Cuyas teorías aparecen publicadas en los programas, textos, panfletos y manifiestos de las vanguardias artísticas del siglo XX.  Provocando la ruptura con la tradición y el concepto de belleza por el del valor de lo nuevo, el cambio estético y la unificación teoría- practica.

En Latinoamérica, los aportes realizados por las críticas de arquitectura Silvia Arango, de Colombia y la profesora argentina Marina Waisman y junto con el arquitecto catalán Josep María Montaner, son relevantes por su búsqueda de la identidad local. De J.M. Montaner  se cita, por su importancia, la publicación del libro:  Critica, 1999, en Barcelona,  Editorial Gustavo Gili.

Dentro del panorama de la arquitectura en Venezuela se cita también la importante labor de la Fundación Museo de Arquitectura, dirigida por  los arquitectos Jorge Rigamonti, Celina Bentata, Hélène de Garay, William Niño y Martin Padrón, con el importante apoyo de Helena Correa Rigamonti, constituye uno de los mayores aportes a la evolución de la arquitectura y de la crítica en nuestro país;  entre algunos de los  eventos de la FMA, se citan los  seminarios internacionales: “Nuevos Caminos de la arquitectura Española”, 1989; “Alvar Aalto en Venezuela, 1989”; “La arquitectura en Berlín IBA, 1988  así como  invitaciones  a arquitectos de fama internacional: de México, Brasil, Colombia, España, Italia, Estados Unidos y Francia, de ellos recuerdo cuando vinieron Jean Nouvel, Kenneth Frampton,  Rafael Moneo de España. Así como la magnífica exposición de arquitectura  La Casa como Tema, en la sede del MBA de Carcas.

Por su parte,  la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela incluyó en el pensum el curso: Teoría de la Arquitectura , por iniciativa con los profesores Paulina Villanueva y Macia Pinto, Abner Colmenares, Luis Polito y Edgar Cruz. El Departamento de historia organizó cursos de ampliación y conferencias sobre la nueva arquitectura destacado aquella referida a la “Polémica de la Posmodernidad” y aquella sobre el Pensamiento Contemporáneo. Cabe mencionar también el gran aporte realizado por el arquitecto Henrique Vera, desde la Revista Fundación y Ciudad (fundaayc) con publicaciones Online referidas a la arquitectura venezolana a fin de rescatar y divulgar la memoria histórica y patrimonial de Caracas; también es de resaltar la importante labor del Centro de Información  y Documentación de la FAU, UCV, con desde la gestión del profesor Henrique Vera,  Martin Padrón, etc.

Dentro del panorama de las revistas de arquitectura es fundamental el trabajo editorial llevado a cabo por el arquitecto Jesús Yépez, quien con una verdadera pasión por la arquitectura publica la Revista Entre Rayas, llegando a cumplir treinta y tres años de ininterrumpida actividad como editor fundador de esa importante revista de arquitectura.     

Haciendo historia, cabe mencionar junto con su magnífica arquitectura, la concepción teórica del maestro arquitecto Carlos Raúl Villanueva, quien con su magnífica obra de la Ciudad universitaria de Caracas,  a partir del Proyecto de Síntesis de las Artes, obtiene el reconocimiento de la UNESCO con la declaratoria de esta obra Patrimonio Mundial de la Humanidad, en el año 2000. 

Sobre algunos aspectos de la obra de Villanueva escribí: “Carlos Raúl Villanueva y los principios éticos y estéticos de su Arquitectura”

Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) es el más importante arquitecto moderno de Venezuela, con una brillante obra que abarca, entre otras, las áreas del urbanismo, arte, gremio y docencia universitaria. 

Entre su brillante producción de arquitectura se citan las siguientes obras: Hotel Jardín, Maracay, 1930; Plaza de toros de Maracay, 1933; Museo de Bellas Artes y Museo de Ciencias Naturales, 1936; Grupo Escolar Gran Colombia, 1938-1939; Ciudad Universitaria de Caracas, 1944-1956; ampliación del Museo de Bellas Artes, 1972 y el Museo Jesús Soto, Ciudad Bolívar, 1973. Los inicios de Villanueva se sitúan en el eclecticismo, definido por su transitar por diferentes expresiones arquitectónicas como el neoclasicismo, presente en los museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales; el estilo mudéjar, ejemplificado en la Plaza de toros de Maracay; la interpretación neovernacular, de formas provenientes de la arquitectura local y la casa colonial sincretizadas con la arquitectura moderna, en la reurbanización de El Silencio. Cuya idea de modernidad continúa y llega a la apoteosis en su obra cumbre de la Ciudad Universitaria de Caracas; realizada según el proyecto de Síntesis de las Artes, con la colaboración de destacados artistas venezolanos y extranjeros. Entre las edificaciones que conforman esta obra, la Plaza Cubierta del Rectorado y el Aula Magna son ejemplos del pensamiento de Villanueva respecto a la integración del arte, la arquitectura, la función, el espacio y la técnica. La importancia de este recinto universitario conduce a la declaratoria: “Ciudad Universitaria de Caracas, Sede de la Universidad Central de Venezuela, Patrimonio Mundial UNESCO”; el día 2 de diciembre de 2001.

Villanueva concibe el arte y la arquitectura como factores de integración y de armonía social; para él, lo más importante es la sociedad y la creación de espacios dignos de ser habitados. De la lectura de sus textos e interpretación de sus obras arquitectónicas, se deduce la existencia de principios éticos y estéticos empleados por él en la consecución de la arquitectura. Por otra parte, Villanueva, como arquitecto consultor desde el Banco Obrero, proyecta viviendas de interés social basado en los principios de la arquitectura moderna contenidos en las Cartas del CIAM, o Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna; según los cuales, el modelo a seguir sería la Unidad de Habitación de Marsella, obra de Le Corbusier. La concepción CIAM, reinterpretada por Villanueva en Venezuela, incluye la creación de viviendas multifamiliares higiénicas, con espacios multifuncionales integrados: de comedor, estar y cocina; con agua caliente, asoleados y ventilados; junto a la existencia de áreas comunes, ascensores, parques y jardines desde planta baja, libre; realización de actividades deportivas, educacionales y de intercambio social, en terraza libre. Algunos ejemplos de viviendas multifamiliares en el Banco Obrero, son: la Reurbanización El Silencio, Caracas,1945; Urbanización Rafael Urdaneta, Maracaibo, 1946; Urbanización San Martín, 1949; Unidad Residencial El Paraíso, 1955; Urbanización Lomas de Urdaneta, Catia; Urbanización 23 de Enero, Caracas, 1955; realizados por Villanueva con la colaboración de un equipo de arquitectos, conformado por: Guido Bermúdez, Carlos Celis Cepero, José Manuel Mijares, Carlos Brando, Víctor Mantilla Bazo, José Hoffman y Eduardo Sosa Rodríguez, entre otros.

La importancia de la concepción urbanística de la modernidad se basa en el problema de la vivienda a partir de la construcción de conjuntos residenciales multifamiliares rodeados de áreas verdes, separadas de las vías de circulación vehicular. Con la edificación de los superbloques Villanueva moderniza a Caracas, basado para ello en la unificación de  principios éticos y estéticos. En la arquitectura de Villanueva predomina lo humano en la modernidad, es arquitectura creativa con sensibilidad social.

La influencia de Villanueva en las generaciones de arquitectos venezolanos la encuentro acentuada en la obra y concepción teórica de la arquitecta Hélène de Garay.  Explicada a continuación:         

-La influencia de C.R. Villanueva en la obra de Hélène de Garay           

La destacada obra de la arquitecta Hélène de Garay, la ha llevado a ser reconocida entre las mujeres venezolanas de mayor interés por su creatividad y aporte al desarrollo de la arquitectura contemporánea en Venezuela. Entre su destacada producción se encuentran: edificios residenciales multifamiliares, edificios para oficinas y comercios, edificios religiosos, centros culturales, estaciones de servicios, etc. De algunas de sus obras representativas, se citan en Caracas: el Centro Comercial los Molinos (1974-1978); el edificio Industrial y de Servicios La Urbina (1986); el edificio para oficinas de la Compañía Fosforera Venezolana (1988) y la Torre KPMG, en la avenida Francisco de Miranda, 1998.

La búsqueda formal de la arquitectura de Hélène de Garay se continua con las propuestas del movimiento moderno a partir de la implementación de las teorías purovisualistas de la forma; así su arquitectura parte de criterios compositivos, tales como: volumen, espacio, llenos y vacíos, figura-fondo, interior-exterior, estaticidad-movimiento, luz y sombra; así como también se hace presente la idea de orden y proporción al igual que las categorías vitruvianas de: firmitas, utilitas y venustas. A su vez se fundamenta en la idea clásica de “taxis”, como organización de las partes constitutivas de la edificación y de estas con el todo, dentro de un orden armonioso y equilibrado. De la arquitectura local, De Garay presenta influencias del arquitecto Carlos Raúl Villanueva en relación con las ideas de: espacio social, empleo adecuado de la luz y de la sombra, respeto por el clima y las determinantes físicas del lugar, el uso de técnicas y materiales de construcción innovadores; y añadiría aún más su reinterpretación de la idea de síntesis de las artes del maestro Villanueva, partir de la comprensión de las posibilidades expresivas de la arquitectura como arte.

Dentro de la línea heredera de los principios éticos y estéticos del maestro Carlos Raúl Villanueva ha reinterpretado algunos de los conceptos referidos a: espacio, forma, función, técnica y significado.

El edificio Industrial y de Servicios La Urbina (1986), con funciones de aparcamiento, distribución de gasolina y actividades comerciales, se ubica dentro de la tendencia del racionalismo arquitectónico y con influencias del arquitecto Carlos Raúl Villanueva; de quien reinterpreta aquí las categorías de la transparencia y el clima. Al respecto, me apoyo en una cita del crítico de arte italiano Bruno Zevi, quien, en Lenguaje de la arquitectura Contemporánea, 1993, dice:

 “De Garay prestó especial atención a la climatización natural del edificio: las fachadas están protegidas por muros de doble capa con una cavidad, para permitir la libre circulación del aire; de hecho, las boquillas utilizadas están perforadas. Se trata de auténticas "películas" para protegerse del sol... Así que estos edificios son lugares de frescura pero que no renuncian al diálogo con el exterior; sólo que lo filtran y lo devuelven, a través del modelado, el uso de materiales sencillos y seguros, y la precisión del proyecto" (Zevi, B., 1993:43)

También la influencia de Villanueva en la obra de Hélène se observa en el edificio para oficinas de la Compañía Fosforera Venezolana. Ubicado en el sector urbano de Antimano, Caracas, está conformado por dos volúmenes de figura cubica; resultantes del empleo del cuadrado que explosiona e implosiona en el espacio, a partir de adiciones y divisiones, hasta conformar los sólidos geométricos del cubo. La tipología del cubo, empleada por Hélène en esta edificación, parece hundir sus raíces en la historia de la arquitectura, presente en la tipología del cubo empleada por Palladio en la consecución de algunas viviendas en Vicenza, Italia, hasta su interpretación en las formas cubicas de algunas casas que formaron parte de la exposición Weissenhoffsiedlung, Stuttgart, 1927; así, en el edificio de la Fosforera Venezolana De Garay crea una nueva tipología, representativa de los usos correspondientes a la edificación. El rol social del arquitecto a partir del pensamiento arquitectónico de Villanueva, se hace presente en Hélène como vía para la consecución formal de la arquitectura; sobre este aspecto retomo una cita existente en el libro de la arquitecta Jeannette Díaz, escrita por el historiador cubano Roberto Segre y publicada inicialmente en la Revista A&V, N° 48, quien dice:

La Fosforera Venezolana afirma la vigencia del orden frente a la arbitrariedad del caos y al silencio expresivo del anonimato periférico. La simplicidad elemental de la composición no constituye un rechazo o negación del entorno … sino un esquema planimétrico y espacial simple que permite enfocar con claridad el desafío planteado: lograr con recursos restringidos y materiales locales, lo ambientes armónicos de trabajo individual y colectivo cuyo condicionamiento térmico lumínico, y estético permitan el bienestar físico y espiritual de los usuarios (Segre, R.:1994)

En la Torre KPMG, 1998, Hélène de Garay, manifiesta las categorías del espacio existencial a partir de los elementos de centro, lugar, camino y región; presentes como elementos definitorios de la ciudad en las teorías de Christian Norberg Schultz, Kevin Lynch y Paul D. Spreiregen; en las cuales la arquitectura y ciudad deben ir de la mano a la hora de intervenir con la arquitectura el paisaje urbano. Este edificio, de los más bellos y significativos de nuestra ciudad, se adapta de manera ejemplar a la esquina en la trama urbana, constituyendo un hito del lugar con un acertado empleo del color; cuya significación lo ha llevado a ser interpretado popularmente como un faro de la ciudad.

Por otra parte es interesante resaltar la utilización de la tipología de planta cuadrada en la arquitectura venezolana contemporánea, cuando junto a la magnífica obra de Hélène de Garay en la Fosforera Venezolana, observamos la producción de  otros arquitectos también destacados, tales como Francisco Pimentel Malaussena, Bernardo Borges y George Wilkie, creadores de la Torre Diario El Universal, de planta cuadrada; a lo cual habría que agregar el hecho de ver el cuadrado como espíritu de la época, también presente en la metodología pedagógica del cuadrado y sus posibilidades arquitectónicas; metodología representada para ese entonces por Robert Slutzky, John Hejduk y Collin Rowe, en la Cooper Unión y en las exposiciones sobre este tema realizadas en el MOMA, Nueva York, entre los años de 1964 y 1988, desde donde irradiaba internacionalmente.

La obra de Hélène de Garay constituye uno de los más importantes legados de nuestros arquitectos a la ciudad, labor que ha combinado con la docencia, apoyo gremial y divulgación de la arquitectura desde la Fundación Museo de Arquitectura y conferencias nacionales e internacionales.

Por su parte, el arquitecto Francisco Pimentel Malaussena ha dejado huella en nuestro país, a quien considero pilar fundamental de la Arquitectura en Venezuela; sobre su obra escribo lo siguiente:

 Francisco Pimentel Malaussena. “Una tipología de la democracia: la Torre del Diario El Universal”

El edificio del Diario EL UNIVERSAL es una magnífica obra, realizada por los arquitectos Francisco Pimentel Malaussena y Bernardo Borges Winkelmann, con la colaboración del arquitecto inglés George Wilkie. El edificio se encuentra ubicado en la esquina de Ánimas, cruce de Avenida Fuerzas Armadas con Avenida Urdaneta, Parroquia La Candelaria, Caracas. Se inaugura en 1969 y dos años después merece el Premio Nacional de Arquitectura, otorgado por el Colegio de Arquitectos de Venezuela; con un jurado integrado por importantes profesionales, entre quienes figura el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

En esta edificación, los arquitectos Borges y Pimentel parten para la consecución formal de la arquitectura, de las categorías estéticas de: forma, función, espacio, técnica, significado y las determinantes de la ciudad y de la historia. La búsqueda formal de la construcción hunde raíces en la concepción de la planta centralizada, hacia la creación de una nueva tipología. El proyecto inicial contempla la totalidad de un conjunto de edificaciones constituidas por: “talleres del diario, oficinas de administración y redacción, oficinas rentables, servicios complementarios de comercio, fuente de soda, galería de arte, club de ejecutivos y estacionamientos” (Dialnet, 1972)

Del proyecto original se construye la torre, conformada por dos paralelepípedos rectangulares uno, definido por la torre de planta cuadrada de 80 metros de altura y otro, constituido por la zona de talleres y representado por un volumen de menor altura que la torre; la planta de la edificación responde a la retícula de nueve cuadrados, a partir de la implementación de la “metodología de la malla” para la generación de espacios. Cuya idea se adentra en la historia de la arquitectura, desde su implementación en las épocas: clásica, renacimiento y neoclasicismo, hasta su reinterpretación en las metodologías pedagógicas de la arquitectura, estudiadas en la Cooper Union, Nueva York durante los años sesenta. A partir de esta experiencia del DIARIO EL UNIVERSAL, la arquitectura en Venezuela ahonda en el estudio de las tipologías de oficinas y prensa; definidas por los núcleos de servicios en localización interior, semi-interior y exterior, en las plantas de arquitectura.

En la Torre El Universal, la planta de nueve cuadrados define, conceptualiza y organiza la forma de la edificación. La función inherente a la impresión de periódicos se expresa en la volumetría del conjunto; en la planta, los servicios se centralizan en la rejilla de cuadrados, la cual es dinamizada por medio del empleo de la asimetría con la que se definen los espacios que la conforman. Siguiendo uno de los principios para la consecución de la arquitectura provenientes de la modernidad, la forma expresa la función, ubicada dentro de la tendencia del brutalismo arquitectónico, caracterizado por el empleo de la alta tecnología del concreto. En las fachadas, la estructura modular del edificio es visible por el observador, dinamizada a su vez por los brise soleil o elementos de protección solar, dentro de una concepción definida como movimiento o ritmo continuo. Dicho efecto visual, se acentúa en las esquinas que muestran la transición entre las fachadas y es percibido como un fenómeno de rotación; efecto este, explicado como característica de la nueva arquitectura en el libro de Collin Rowe: The Mathematics of the Ideal.

En el DIARIO EL UNIVERSAL Borges y Pimentel, continúan la línea racionalista trazada por la Lever House, Nueva York, de los arquitectos Skidmore, Owings y Merril, considerada paradigmática para aquel entonces. Reinterpretada por nuestros arquitectos en los volúmenes vertical y horizontal de la torre del diario; volúmenes estos que, en opinión del catedrático catalán Josep María Montaner, expresaba en la Lever House: <<la definitiva integración de los volúmenes puros de la arquitectura moderna dentro de la ciudad>>. Así, en la torre DIARIO EL UNIVERSAL se prioriza el carácter expresivo y unitario del edificio, ideado en función de su inclusión en el entorno urbano. De esta manera, aun cuando se continúan aquí algunos de los principios estéticos de la tradición moderna de la arquitectura, el edificio El UNIVERSAL expresa una nueva tipología arquitectónica.

Por otra parte, resulta de interés la inclusión del concepto de integración del arte en esta torre, presente en el mural de grandes proporciones, concebido por el artista venezolano Carlos González Bogen; cuya idea reinterpreta la línea heredada del arquitecto Carlos Raúl Villanueva en el Proyecto de Síntesis de las Artes, para la Ciudad Universitaria de Caracas. 

Se puede afirmar que este edificio con funciones de impresión de diarios, refleja la categoría de significado, identificada como espíritu de la democracia y de la libertad de expresión plasmadas en el contenido de sus diarios. La torre DIARIO EL UNIVERSAL se encuentra en un lugar prominente en el desarrollo de la arquitectura venezolana. Marca un hito dentro de la ciudad por su adaptación al entorno urbano y a las condicionantes climáticas del lugar.

 

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Síntesis Curricular 

Edgar Cruz Contreras. Caracas, 1951. Arquitecto, UCV, 1977; Postgrado en teoría y critica del arte y la arquitectura en la Universidad Politécnica de Cataluña, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, España, 1983-1987; Doctor en Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, 2007; Magister Scientiarum en Filosofía de las Ciencias Humanas, Facultad de Humanidades y Educación, UCV, 2011; Certificado de Estudios Postdoctorales, Centro de Investigaciones Posdoctorales CIPOST- FACES, Universidad Central de Venezuela, 2016. Articulista del DIARIO EL UNIVERSAL columna Reflexiones sobre Arquitectura, Caracas 1990-2000. Autor de: 25 Templos de Caracas, 1995; de 25 Monumentos de Caracas, 2002; de De la Tradición a la Vanguardia (Reflexiones sobre Arte Contemporáneo desde la Teoría de Arthur Danto), 2011; de Arte y Arquitectura Moderna: Cuatro Paradigmas (La Idea de Arquitectura y de Vanguardias Artísticas del siglo XX) 2012 y de Arquitectos Venezolanos Contemporáneos (Aproximación Critica a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela) 2013. Profesor Titular y Maestro Honorario en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE, Caracas. Premio de Investigación Teoría y Crítica “Arquitecto Jimmy Ossot Machado”; Mención de Honor Internacional en la IX Bienal de Arquitectura de Quito”, 1999. Articulista, conferencista y crítico de arte y arquitectura, colabora en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Miembro del Colegio de Arquitectos de Venezuela N° 1473, Colegio de Ingenieros de Venezuela N° 20232, DocomomoVE Documentos para la Conservación del Movimiento Moderno y del Consejo Internacional de Museos, ICOM, N° 65851.


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