Arte y Arquitectura Hoy
Este blog se dirige al conocimiento y divulgación de las tendencias y manifestaciones contemporáneas del arte y de la arquitectura en sus aspectos estéticos,simbólicos,críticos y teórico-prácticos.
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lunes, 2 de febrero de 2026
Costa Palamides: 25 Destellos Teatrales de la Escena Caraqueña del 2025
martes, 6 de enero de 2026
Oswaldo Enrique Marchionda Vargas: " En Sintonía ¿Es posible una producción artística desde el pensamiento crítico?"
" En Sintonía ¿Es posible una producción artística desde el pensamiento crítico?" es la ponencia del profesor Oswaldo Marchionda en el Segundo Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela... Evento crítico coordinado por Edgar Cruz, desde el Iartes, en la Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Caracas, MBA. Septiembre 19 de 2025.
Re-imaginar el mundo en cada gesto, en cada palabra, en cada relación
con el otro humano siempre que la vida así lo exija.
Suely Rolnik (2019)
La premisa de este Segundo Encuentro sobre la Crítica de Arte en Venezuela, que honra la memoria del maestro Juan Calzadilla, se sustenta en la pregunta: ¿Interpretación o validación de la obra?, con el propósito de indagar sobre la actualidad y validez de la crítica de arte en Venezuela, a partir de la interpretación crítica de su producción artística.
Para hacer una interpretación crítica de la producción artística de las prácticas escénicas de la danza es importante revisar en líneas generales cuál es la situación de la mencionada producción en la actualidad, como una manera de situar este acontecimiento y acercarnos a comprender entre otros fenómenos, la crisis o ausencia de su crítica y en ese sentido poner en perspectiva su validez y reconocer sus aportes. Para tal pretensión, existen tres elementos importantes que quisiera resaltar: en primer lugar, no es desde la “crítica de la danza” que enuncio estas elucubraciones, pues no ejerzo como critico; en segundo lugar, mi participación en un evento tan importante como este, parte del reconocimiento de la necesidad de la existencia y promoción de espacios para la crítica de arte como aporte fundamental a la constitución del pensamiento crítico emancipador de forma situada, es decir, desde la singularidad y potencia de las prácticas culturales y artísticas; y en tercer lugar, la urgencia de que estos ámbitos de pensamiento creación se constituyan desde ejes de investigación, habitados por las realidades culturales y sus movimientos sociales, que interpelan el régimen colonial capitalista y el ejercicio de muerte que ejerce contra la humanidad. Es decir, desde los ámbitos de debate que propone el giro decolonial, los espacios que luchan contra el racismo y a favor de nuestras herencias ancestrales; los lugares dónde se estudian cosmovisiones otras sobre el cuerpo y las corporalidades, los feminismos y el mundo Queer; las migraciones, la transdisciplinariedad y el multiculturalismo; además desde los espacios que interpelen el uso de la tecnología, entre otras temáticas fundamentales, que abrazan una perspectiva contrahegemónica y cuestionadora de la visión occidental céntrica de la existencia. A partir de estos postulados, quisiera mencionar como referencia lo que en los territorios de la creación artística en Colombia se reconoce como “Artes Vivas”, noción propuesta por Rolf Abderhaden Cortés (1965), actor de teatro colombiano, director de la compañía “Mapa Teatro”, gestor y creador de la Maestría Interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas-MITAV, de la Universidad Nacional de Colombia; la cual fue creada en 2007 como programa de postgrado inédito en Abya Yala, adscrito a la Facultad de Artes con sede en Bogotá y con proyección hacia otras instituciones académicas y artísticas a nivel nacional.
La MITAV avanza hacia la emancipación creadora que define existencialmente otras dimensiones de los territorios de creación artística inter y transdisciplinarios. Al respecto la directora artística, bailarina y profesora de la carrera de Artes Plásticas, quien recientemente fuera también directora de esta maestría, Sofía Mejía Arias, nos menciona:
(…) la noción de artes vivas se propone como una provocación–invitación a pensar más allá de los límites entre la vida y el arte y de las disciplinas artísticas. A poner en contacto y en relación los procesos de creación, los procesos de la vida y otros campos de conocimiento (2021)
Invitación que estudia cómo las fuerzas vitales y sus potencias, afectan y atraviesan la producción artística, provocación que incita a ubicar el cuerpo del artista en el centro de la creación; su subjetividad y cómo ésta se pone en tensión con el cuerpo social, con el cuerpo común, con el propósito de expandir los territorios disciplinares, apoyándose en la revisión de prácticas artísticas contemporáneas “in-disciplinadas”, como ámbito de acción propio de las “artes vivas” que problematiza las búsquedas, la preguntas y los desafíos para la creación en una dimensión existencial, ética, estética y política. Este desafío soberano para la creación, propicia diálogos para su propio despliegue con el campo de las ciencias humanas y sociales, estudios culturales, la teoría Queer, el pensamiento decolonial, los feminismos, entre otros, en tanto qué insiste, parafraseando a Sofía Mejía: “...en la búsqueda y proposición de nuevos modos de producción diferentes a los de la instrumentalización, la homogeneización y la formalización. Unos modos de producción abiertos, siempre en estado de potencia, ocupados en una producción “sin finalidad”, que escapan a la lógica de la producción neoliberal-capitalista”.
Desde esa perspectiva de descolonización de la acción y el pensamiento, la MITAV “in-corpora” para sí una serie de categorías, para “bien decir” las complejidades y paradojas de estas singulares realidades y sus tecnologías. Una de ellas, es la noción de “Gesto”, la cual interpela y desplaza la idea moderna de “la obra”; entendida como acción, actuación, coreografía, objeto de arte acabado, sólido y estable. El gesto es concebido como un intervalo, como un espacio de mediación, una medialidad sin fin que no aspira a su completitud. El gesto es enunciado en vez de “la obra”, para referir a las producciones de arte interdisciplinarias y transdisciplinarias (Abderhalden y Urrea, 2020). A partir de lo cual, el gesto es tomado como una fisicalidad de lo común que excede el ámbito del teatro, la danza y las prácticas escénicas en general, y de una cierta expresividad psicológica del intérprete-creador, es decir que va más allá de una movilidad física expresiva contenida y posible de ser percibida en la interrupción del movimiento. Es una meditación que propicia la reconfiguración de nociones procedimentales como “el montaje”, entendido en tanto múltiples maneras de composición y estructuración que implica la creación, como una forma continuamente abierta, solo por disponer de un ejemplo. Para la filósofa e improvisadora argentina Marie Bardet (2019), los gestos son modos de relación más que meras formas corporales, estilo para usar de cierto modo una técnica; realmente se componen de un cuerpo junto a un espíritu. Es decir que un gesto, una posición del cuerpo, no tiene sentido realmente si no está asociada a una situación determinada, a un medio ambiente concreto, a un contexto con el que se relaciona, lo que nos invita también a entender que nuestros gestos poseen una antigüedad que nos rebasa.
La otra es la noción de “Huella” (o “huella escritural” para ser exactos), referida concretamente a los libros, las tesis y demás objetos que pretende dejar una constancia o vestigio de las experiencias más efímeras asociadas a los procesos de creación. La MITAV propone desarrollar un tipo de escritura que proviene de los flujos asociados al cuerpo. Una escritura-rastro entendida como una exhalación que dialoga con el gesto del artista y se aleja de cualquier interés justificativo o explicativo. Un tipo de escritura que desborda la rectangularidad de los marcos estandarizados de la escritura convencional y académica (sin despreciarlas en tanto parte de ella), que asume su materialidad aprovechando su condición espacio-temporal, con la pretensión de avanzar su propio camino más allá del gesto. Con estás referencias quisiera recuperar la idea de que los procesos de descolonización de la existencia son tarea de carácter cotidiano; son un ejercicio constante y la experiencia descrita es muestra de ello, en tanto que implica un modo de existir más allá del discurso, lo que nos impone grandes desafíos. La producción desde otros lugares de enunciación de posibilidades distintas de percepción de las realidades. En este caso, la pregunta sobre la noción moderna de “la obra”, interpela la pregunta motivadora de un evento como este.
Por otra parte, es necesario situar la producción artística en nuestro contexto, lo que nos invita a revisar críticamente la participación del estado (entre otros actores), en dicha producción, es decir, la revisión de las políticas públicas. En este sentido, la revisión crítica de las políticas culturales del estado (que avanza a su condición de “comunal”), es una tarea urgente sí intentamos acercarnos a una perspectiva decolonial de construcción de sentido, es decir, brindar aportes a la constitución de subjetividades que avancen más allá de la racionalidad moderna occidental céntrica, hegemónica, con propósitos políticos concretos como la defensa de la soberanía. En este sentido, es urgente el diálogo entre (poner en contacto y relación) la producción intelectual académica de pensamiento y el desarrollo de las políticas culturales de carácter público, más allá de nuestra vida sujeta a la constante contingencia, como resultado de asumirnos como pueblo soberano y autodeterminado respecto al sistema-mundo occidental moderno, capitalista y sus consecuencias; desde las sanciones unilaterales hasta el asedio militar frente a nuestras costas en el mar Caribe.
En el caso concreto de la práctica escénica de la danza, además de los estudios universitarios que se concretan en la Universidad Nacional Experimental de las Artes-UNEARTE, la política pública emanada desde el Ministerio del Poder Popular para la Cultura se concreta en la Fundación Compañía Nacional de Danza. Entiendo que por factores de carácter económico, su accionar en los últimos años se ha reducido a garantizar los compromisos de nómina del estamento administrativo que sostiene la institución; además de dos elencos: uno de danza contemporánea y otro de: danza “escénica basada en los hechos tradicionales”, modernamente denominada “danza o elenco tradicional”.
¿Qué ha sucedido con las políticas de estímulo a la creación para las prácticas escénicas de la danza y el movimiento?
En un país con una larga tradición dónde el estado ha asumido la promoción, apoyo y estímulo a la creación, la disminución, o desaparición, de está necesaria política de incentivo afecta directamente a la producción artística. No es que las prácticas artísticas de la danza y el movimiento escénico hayan desaparecido, por el contrario la pulsión de este país asediado por el imperio estadounidense, se concreta en el baile. En UNEARTE el PNF con mayor demanda de estudiantes por periodo académico, después de Artes Audiovisuales es el de danza, dato que nos refiere de la necesidad de la población joven de profesionalizarse en el estudio de esta práctica. Por otra parte, la ausencia de políticas que atiendan a las agrupaciones y los artistas de la danza escénica ha impulsado a que estos sujetos se sostengan con el desarrollo de las prácticas somáticas orientadas hacia la salud física y mental de las personas. Realidad que también podría estar sostenida por una política pública.
La propia crisis y las dificultades que entraña la producción artística ha propiciado la constitución de nuevos sujetos de creación como los denominados “Artistas Gestores”, sobre todo en la producción de la danza, donde los creadores escénicos por la vía de los hechos, asumen no sólo las responsabilidades en el campo de la creación y la interpretación, sino también la gestión y producción de sus proyectos; incluso la producción de pensamiento que gira en torno a dichos procesos. Acontecimiento que más allá de la sobrecarga de atribuciones concentradas que esto implica, también interpela la tecnificación disciplinar moderna, pues por la vía de la necesidad constituyen un sujeto creador integral.
Actualmente no existe una plataforma oficial de exposición de la creación escénica de la danza; es decir, la danza no cuenta con un Festival (“oficial”) a través del cual no solamente se muestre al público los resultados de su producción artística, sino que reduce la posibilidad de diálogo e intercambio que promueve el crecimiento de los artistas y del sector. Para las agrupaciones y artistas “independientes” es insostenible la producción de temporadas en teatros convencionales por los costos de producción que estos implican: pago de alquileres de salas y dotación de equipos de iluminación y sonido, solo por nombrar algunos. La ausencia de espacio de exposición de la producción artística, es proporcional a la ausencia de espacio para el ejercicio crítico de dicha producción. Esta acotada revisión no pretende reducir la problemática al tema presupuestario pero, sí entendemos el hecho cultural como procesos que dan sentido a la existencia: ¿No son prioridad la inversión institucional en la construcción de sentido simbólico contrahegemónico?Actualmente contamos con diversos espacios dedicados a la promoción del pensamiento crítico en clave decolonial, entre otras; en los cuales, la revisión de la producción de sentido y las batallas por la construcción simbólica al servicio de “mundos posibles”, son una tarea urgente; y en los cuales, la revisión de la gestión y políticas culturales de carácter público deberían estar en el debate y construcción de alternativas políticas de la producción simbólica, a través de las prácticas artísticas en general y la danza escénica en particular; estrategia que considero vital, en tiempos dónde es necesario defender la soberanía a toda costa.
La cuestión está en poner en contacto, poner en relación.
Entiendo que la crisis de la crítica del arte en Venezuela, asociada no solamente a la producción intelectual y la teoría del arte, sino también al ejercicio periodístico y la comunicación social en general, son presa (también) del invasivo desarrollo tecnológico y los cambios en las lógicas (y las éticas) comunicacionales que en el ámbito digital se ejercen. El impacto que tienen la inmediatez sin contenido y la instantaneidad sin profundidad de las dinámicas de “las redes”, en la relación entre producción artística y ejercicio crítico, son fenómenos que precisan atención y estudio. También es importante considerar que el ejercicio comunicacional y crítico, vía los dispositivos tecnológicos, no escapa del contexto político, en tal sentido hay que observar cómo la polarización generalizada ha generado, lamentablemente, más que el debate de las ideas, mucha propaganda (“noticias falsas” como dispositivo naturalizado) que termina instalando la desinformación como norma.
Es importante mencionar que la referencia a la Maestría Interdisciplinar de Teatro y Artes Vivas, es una respuesta política de los artistas colombianos a la política de muerte a la que han sido sometidos durante el interminable periodo denominado “la violencia”. Lo que surge como referente nuestroamericano de cómo el pensamiento crítico es un medio no sólo para la producción artística sino para la producción de políticas culturales, con horizonte decoloniales y emancipadores. Para nosotros, los artistas, el sostén de la vida debería constituirse en el propósito fundamental en tiempos donde el hegemón en su decadencia, se esfuerza desesperadamente por hacernos desaparecer.
El Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos, la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE; el Centro para la descolonización Luis Antonio Bigott, por nombrar solo algunos, son extraordinarios escenarios para el pensamiento-creación de modelos de gestión económica que fortalezcan y sostengan la producción intelectual que acompañe los procesos de creación artística y la crítica que de ellos se deviene. Es fundamental ponernos en relación e insistir en la consolidación de los espacios de encuentro y diálogos que propicien proyectos conjuntos y vinculantes. Aportar con la constitución de nuevas perspectivas de investigación a las líneas de investigación ya existentes en estos territorios y la consolidación de otros espacios para el debate crítico, basados en esta crisis en lo particular, como contexto que potencie el ejercicio crítico como campo para el pensamiento y la creación. Todo esto sumado a la consideración de la gestión de los recursos de todo tipo que permitan su sustento.
Sobre la pregunta que encabeza mi intervención: ¿Es posible una producción artística desde el pensamiento crítico?; por supuesto que es posible, sobre todo frente a los desafíos presentes en nuestro horizonte. La producción artística de la danza escénica se constituye en un territorio de construcción de sentido simbólico extraordinario, en un pueblo joven y danzante. Interpelar críticamente el accionar del estado a través de su política cultural es primordial en la tarea de avanzar más allá del espectáculo y folklorización (en su condición moderna del término) de esta construcción de sentido de carácter simbólico. El desafío inicial, paradójicamente es simple, pero muy complejo. La cuestión es buscar la sintonía: ponernos en contacto, ponernos en relación.
Referencias.
-Abderhalden, Rolf y Adriana Urrea (2020) . Políticas y Eróticas de los Modos de Producción de las artes vivas. Ver: http://artes.bogota.unal.edu.co/programas-academicos/posgrado/maestria/teatro-artes-vivas/produccion.
-Haudricourt, Andre y Marie Bardet (2019) El cultivo de los gestos / Hacer mundos con gestos. Compilado por Marie Bardet. Cactus, pequeña biblioteca sensible. 1era edición. Buenos Aires, Argentina.
-Marchionda, Oswaldo (2024) Bailando pegao con el sujeto: El intérprete-creador como sujeto de la danza. Tesis doctoral. Programa de Formación Avanzada-PNFA “Artes y Culturas del Sur. Universidad Nacional de las Artes-UNEARTE. Caracas, Venezuela.
-Mejia Arias, Sofía (2021) Apuntes sobre la noción de Pensamiento – creación en el marco de la Maestría Interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia. Conferencia virtual, 29 de noviembre de 2021. Ver: https://www.youtube.com/channel/UCqVPhMR1VXkGZ4GjKGMc2GA
-Rolnik, Suely (2019) Esferas de la insurrección: Apuntes para descolonizar el inconsciente. Tinta Limón ediciones. Buenos Aires, Argentina.
Síntesis Curricular.
Oswaldo Enrique Marchionda Vargas. Artista escénico, investigador, docente y gestor cultural. Intérprete-creador de movilidades en prácticas contemporáneas. Antropólogo de la Universidad Central de Venezuela con postgrado en Gestión Cultural y Cooperación Internacional de la Universidad de Barcelona, España. Doctor en Artes y Culturas del Sur de la Universidad Nacional Experimental de las Artes - UNEARTE, de la cual también es Maestro Honorario. Decano del Centro de Creación Artística Aquiles Nazoa de UNEARTE. El ritual y la improvisación son los territorios de su pensamiento-creación. Fundador de la compañía de danza contemporánea “Agente Libre” (1999). Realizó estudios de danzas tradicionales y populares. Es egresado del Instituto Superior de Danza de Caracas. Como intérprete ha integrado las compañías de danza Espacio Alterno, Sarta de Cuentas, Caracas Roja Laboratorio, Mudanza y Agente Libre.Estudios sobre la danza, el cuerpo, las culturas tradicionales y populares, además de temas como la gestión cultural, metodologías y sistematización de prácticas artísticas contemporáneas, estudios universitarios en artes escénicas y el trabajo con redes y comunidades organizadas, son áreas donde ha desarrollado su trabajo. Merecedor de la Orden al Mérito al Trabajo (2009) en su primera clase por su contribución al desarrollo cultural de Venezuela y Maestro Honorario de UNEARTE (2020) por su trayectoria como docente, creador, intelectual y vinculador social de esta casa de estudios. Profesor asociado de pregrado y postgrado en UNEARTE. Fue subdirector académico del Instituto Universitario de Danza y asesor de investigación del Centro Nacional de Teatro. Fue miembro del Grupo de Gestión de la Red Sudamericana de Danza. Coordinó la compañía Teresa Danza Contemporánea, proyecto de la Fundación Teatro Teresa Carreño. Es escritor y articulista de temas académicos, artísticos y culturales. Actualmente dirige la unidad de investigación de “Cuerpos y corporalidades en movimiento” del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos - CELARG, es miembro de la Fundación Cultural 100% San Agustín, colectivo de trabajo comunitario en pro de la gobernanza local desde las prácticas culturales y Programador del Centro Cultural Parque Central de Caracas.
Correo: metodologiadanza@gmail.com
lunes, 5 de enero de 2026
Aura Marina Orta: "Repensando la crítica del arte y su rol cultural: desafíos en la formación artística"
Ponencia de la profesora doctora Aura Marina Orta ortaa2020@gmail.com: "Repensando la crítica del arte y su rol cultural: desafíos en la formación artística". Segundo Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela ¿Validación o Interpretación? (In Memoriam del maestro Juan Calzadilla); evento organizado por Edgar Cruz desde Iartes, en la sede de la Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Caracas, MBA. Caracas, septiembre 17 de 2025.
Resumen.
El presente artículo es una
aproximación reflexiva a la caracterización del crítico de arte en la
contemporaneidad y los componentes de aprendizaje fundamentales en la formación
universitaria vinculada a las disciplinas artísticas que pueden configurar el
rol mediador entre el espectador y la obra de arte. Entendiendo la responsabilidad
que implica esta mediación, se enfatiza en los estudios históricos, estéticos y
la práctica artística como los insumos fundamentales que permitirán el
ejercicio constructivo de esta práctica y fortalecer la comprensión y
participación crítica y constructiva en la cultura visual actual.
Palabras claves: crítico de arte, formación universitaria, disciplinas artísticas, cultura visual.
Introducción
El arte -como acción y
hecho simbólico- es portador de significados que pueden ser múltiples,
ambiguos, contradictorios. El espectador, en una relación dialógica con la obra
artística -donde se activan sensaciones, relaciones, recuerdos, ideas- realiza
un ejercicio interpretativo para dar sentido a lo que percibe. Es decir, en
cada espectador una obra suscita experiencias, conocimientos y emociones y esto
promueve en mayor o menor proporción su interés en la misma.
En otros casos la
interpretación que hace el espectador de la obra es mediada por quien ya la ha
decodificado y proporciona elementos para “canalizar” el encuentro con la obra
y centrar la atención en los aspectos que artísticamente se consideran
relevantes. En este sentido, se reconoce
la crítica de arte –sea en la figura del historiador del arte, del curador, del
docente o del propio artista- como el resultado de una experiencia o un
conocimiento previo más detallado de los sentidos, significados y valores de la
obra, puestos al servicio de la experiencia del espectador.
Aun cuando en muchas
oportunidades se ha cuestionado la mediación del crítico, debido especialmente
porque históricamente ha sido vehículo para excluir creaciones no coincidentes
con cánones instalados, o en otros casos porque la crítica de arte se convirtió
en un ejercicio filosófico o literario alejado de la obra misma, es importante
reconocer los aportes de una crítica de arte reflexiva, por no decir una “crítica
crítica” para garantizar que el arte propicie aproximaciones sociales,
conexiones culturales y miradas constructivas respecto al presente y el
pasado.
Este reconocimiento de la
contribución de la crítica de arte, en esta oportunidad, la contextualizamos en
las artes visuales donde parece tener más pertinencia respecto a la crítica
literaria, si consideramos el planteamiento de Nelson Goodman, cuando señala
que “…mientras la mayoría de las personas que utilizan una biblioteca sabe
leer, la mayoría de los que visitan un museo no sabe cómo hay que ver”
(Goodman, N. p. 267).
Si bien reconocemos el rol
social y cultural del crítico de arte, es necesaria la reflexión de esta
práctica y su relación con la educación especializada en arte, a partir de
algunas interrogantes: ¿Cómo la formación profesional en las áreas de artes
visuales facilita competencias para el ejercicio de la crítica de arte?,
¿Cuáles son los aspectos estéticos y éticos que debe privilegiar la crítica de
arte como práctica constructiva y mediadora culturalmente? y ¿De qué modo la
crítica de arte puede focalizar y divulgar las creaciones que propician nuevas
conexiones culturales?
La crítica
de arte como agente decodificador de la cultura visual
Comprender una obra de arte
representa decodificar los signos que la estructuran; esta tarea puede ser
satisfactoria o no en función de la implicación del espectador con la obra o de
la información que posea del contexto de la misma, así como de la “literalidad”
de la obra respecto a su temática o sus elementos constituyentes que pueden
resultar más o menos conocidos o más o menos herméticos.
Es importante tener en
cuenta que decodificar o no la obra que se tiene ante sí no es garantía para
que surja una experiencia estética en
el espectador; es decir, el disfrute o goce frente a una obra puede darse
eventualmente sin la comprensión de los significados o sentidos que ésta
implica. Reconocemos lo complejo que puede ser abordar lo concerniente a la
experiencia estética, ya que no hay muchos acuerdos respecto a su definición
clara (véase el capítulo undécimo de Historia
de seis ideas de Tatarkiewiccz) podemos acordar que se trata de un vínculo
(emotivo en la mayoría de los casos) que
se establece en la esfera de la percepción entre el espectador y una obra
determinada, lo que lo induce a contemplarla; a reparar en ella y fijar el
encuentro como una experiencia significativa.
En síntesis, no podemos
soslayar que es importante la valoración de las manifestaciones artísticas como
autoexpresión creativa, que van de la mano con la posibilidad para el
espectador de conectarse autónomamente de modo sensorial y perceptualmente, sin
recurrir a referentes teóricos que puedan proporcionar guías, curadores,
artistas, docentes; sobre todo reconociendo el libre acceso y el poder seductor
de la imagen contemporánea; esta experiencia sigue representando un potencial y
atractivo clave de las expresiones artísticas. Sin embargo, es innegable que el
gran flujo e intercambio de imágenes gestadas en distintos contextos
socio-geográficos y compartidas globalmente puede hacer indescifrable sus
significaciones, con lo que el crítico de arte deviene en un importante
“mediador cultural”.
Al considerar la
decodificación de la obra como un paso que no siempre garantiza la experiencia
estética se puede interpretar entonces como excedente la atención puesta a su
comprensión; sin embargo, como seres senti-pensantes, la interacción
espectador-obra genera relaciones reflexivas a partir de las posibles
narraciones que contenga y que es posible que no sean obvias. En este sentido,
el crítico puede hacer un acompañamiento clave para propiciar un intercambio
espectador-obra, constructivo, de manera que éste asuma la interpelación, la
provocación o la convocatoria que le hace la obra, para generar nuevas y
múltiples conexiones sensitivas, perceptuales y sociales. Entendemos estas
nuevas conexiones sociales en el sentido como las concibe Bourriaud (2006) al
destacar el poder que tiene el arte para propiciar “intersticios” o espacios
sociales y simbólicos que trascienden el mercantilismo, el consumo y la
banalidad.
La crítica de arte se
justifica en la medida que pueda proporcionar herramientas para la
decodificación de las expresiones artísticas trascendiendo el análisis formal,
material o técnico, especialmente debido a que el rol y la atención del crítico
de arte ahora se expande más allá de las obras de arte que ya han recibido esa
categorización y que se encuentran en los espacios de reconocimiento en el
campo del arte; es evidente, la omnipresencia de la imagen en todos los sitios
y contenidos disponibles en la web, las imágenes y fotografías que se presentan
e intercambian a través de las redes sociales, el cada vez más creciente
consumo de dispositivos tecnológicos con capacidades y posibilidades para la
producción, manipulación e intercambio de imágenes. Esta condición social
actual implica un rango masivo de impacto de las imágenes o producciones
visuales cuya categorización de “arte” puede ser imprecisa, pero que captura la
atención y ejerce grandes influencias sociales.
Si se asume una visión
simplificadora, esta omnipresencia de la imagen como condición contemporánea,
pudiera ser considerada como una dimensión cultural positiva, dada la
participación masiva (casi sin exclusión, excepto las que imponen la diversidad
de capacidades) “o democrática” de la sociedad en el fenómeno visual. Sin
embargo, la poderosa influencia que ejercen las representaciones visuales se
convierte en muchos casos en situaciones problemáticas, si estas
representaciones no son asumidas de modo consciente y crítico.
Ranciere (2013) a partir de
la lectura Debord destaca la importancia de reconocer “las trampas” de la sociedad del espectáculo similares a
las que experimentan los prisioneros atados de la caverna platónica donde
realidad e ilusión se perciben invertidamente. De aquí la importancia de
reconocer la lógica de las representaciones visuales; “Conocer la ley del
espectáculo equivale a conocer la manera en que éste reproduce indefinidamente
la falsificación que es idéntica a su realidad.” (p. 48).
Desde la perspectiva
educativa, Freedman (2006) destaca la importancia que tiene para los y las
jóvenes el desarrollo de habilidades
interpretativas o las posibilidades de dar
significados a las formas. Estas habilidades interpretativas son
presentadas por Freedman en distintos niveles:
Las habilidades interpretativas de bajo nivel
incluyen el discernimiento de un mensaje simple, deseado, de una representación
simbólica, o la personalización de una situación que vemos representada. Las
habilidades de alto nivel incluyen: (1) desenterrar supuestos subyacentes; (2)
formar múltiples asociaciones posibles; y (3) llevar a cabo una reflexión
crítica y consciente. (Freedman, K. 2006 p. 122-123)
Es decir, las
representaciones visuales que llegan más poderosamente y cuya interpretación
corresponden al más bajo nivel son aquellas que presentan un mensaje explícito
y en su mayoría están dirigidas a incitar al consumo. Muchas de las
representaciones visuales son generadoras de estereotipos de vida, centrados
gran parte de ellos en la incitación al consumo desmedido, la exaltación del
cuerpo y las apariencias y, en consecuencia, la negación de valores como la
igualdad, espiritualidad y solidaridad, entre otros. En este sentido, la
mediación formativa, la crítica, al develar los códigos y referencias de las
imágenes, puede cumplir una misión liberadora.
La formación para el
ejercicio de la crítica debe centrarse en el desarrollo de esas habilidades de
alto nivel, para así mediar entre obra y espectador y contribuir con las posibilidades
de acceso y apreciación de representaciones que trasciendan las propias del
consumo o la mercancía.
Prácticas
formativas para el ejercicio constructivo de la crítica del arte
Por todo lo anterior, hemos
atribuido importantes responsabilidades culturales a la práctica de la crítica
de arte; ¿pero de dónde obtienen quiénes se forman en las áreas del arte y la
comunicación visual los insumos para abordar la infinita producción de la
cultura visual? o dicho de otro modo: ¿Cuáles son los contenidos que tributan a
las competencias del especialista en arte para ejercer la crítica artística?
La consideración
disciplinar de la formación artística orienta a reconocer que el arte como
cuerpo de conocimiento debe estructurarse fundamentalmente con base en las
áreas de historia del arte, la estética, así como la práctica de taller (Gardner,
1994)
El área de la historia del
arte proporciona conocimientos para la reflexión acerca de las tradiciones
artísticas y las relaciones con el contexto donde se producen; los procesos de
gestación y consolidación de movimientos, tendencias y prácticas. En este sentido,
el área de historia del arte contribuye a la reproducción de tradiciones
artísticas reafirmando las identidades sociales y las herencias culturales.
El área de la estética o
teoría del arte implica pensar el arte, categorizar, debatir acerca de la naturaleza
del arte y las distintas concepciones (antropológicas, filosóficas,
sociológicas, entre otras) que lo justifican las continuidades y
discontinuidades de las producciones artísticas.
El área de taller artístico
orienta al estudiante en la práctica de actividades artísticas; se trata de su
implicación en los distintos momentos del proceso creativo y resolutivo de una
obra. Esta práctica debe generar una dialéctica entre la reproducción de las
tradiciones artísticas y la emergencia de nuevas respuestas en obras que
interpelen la misma tradición.
Así, la historia del arte,
la estética y la práctica de taller configuran los elementos clave para el
ejercicio de la crítica de arte. La decodificación y la reproducción de
determinadas manifestaciones artísticas sólo es posible a partir del
conocimiento de los componentes culturales que le sirven de contexto. Además, corresponde
al campo de la estética también la reflexión acerca del status de “obra de
arte” de un objeto particular, lo que conlleva también a preguntar quién decidió
este status.
Competencias
para el ejercicio de la crítica de arte
Consideremos ahora algunos aspectos clave que deben
transversalizar las tres áreas de la formación de la disciplina artística como
prácticas recurrentes para fortalecer las competencias críticas de quien se
forma en el campo de las artes visuales:
1. Observación
contextualizada: reconocer que la observación se realiza desde un contexto
particular o perspectiva específica (contexto de visualización), que puede coincidir
(geográfica, temporal o ideológicamente) o no, con el del creador (contexto de
producción). En este aspecto resulta importante reconocer cuáles son los
elementos que identificamos claramente y cuáles resultan ambiguos o confusos.
2. Indagación contextual: explorar el contexto de producción de la obra y las circunstancias particulares del creador. ¿Qué datos biográficos del autor destacan desde el punto de vista social, étnico, geográfico o ideológico? ¿Cómo se reflejan esos datos en la obra? ¿Qué vínculos existen entre esta obra y otras del mismo o de otro contexto?
3. Confrontación
de interpretaciones: reconocer que una misma obra puede suscitar significados
múltiples, incluso opuestos. En este sentido, resulta necesario el intercambio
de interpretaciones en torno a los supuestos estéticos se infieren y las
posturas culturales que se manifiestan.
4. Consensos
sociales: valorar la confluencia de distintas miradas y asociaciones en torno a
una obra, entendiendo la crítica como diálogo y posibilidad de transferencia a
la realidad o actualidad. ¿A qué convoca la obra? ¿En quiénes y por qué puede
hacer resonancia? ¿Cuáles son los valores que inferimos como implícitos en la
obra?
Aun cuando estas prácticas
están vinculadas con los modelos tradicionales de análisis artístico, aquí se
propone hacer énfasis en la construcción social de los significados; es decir,
el desarrollo de cada uno de estos momentos desde la participación y el
intercambio social; la interacción social, la mirada del otro para cuestionar
certezas presupuestas y dar forma y nuevos significados a la realidad.
La consideración de estos
aspectos propuestos como centrales de las áreas del conocimiento artístico y la
comunicación visual puede ser clave no sólo para el disfrute de las creaciones
artísticas, sino para acceder también a los posibles significados de las
creaciones y su relación con las realidades.
A modo de cierre para abrir el debate: criterios
para la crítica
La crítica de arte requiere
considerar los elementos sociales y culturales que puedan aportar elementos
para la comprensión del arte, debido a que un análisis formal centrado sólo en
los aspectos plásticos de una obra contemporánea genera incertidumbre acerca de
sus valores y no proporciona las razones por las que la misma forma parte del
universo artístico.
Es por esto que la decisión
acerca de cuáles creaciones presentar, valorar o divulgar también es una
decisión importante en el desarrollo de la crítica artística; el crítico deberá
revisar los criterios de su selección, ante el amplio espectro de producción
visual existente. En este sentido, a propósito del debate siempre abierto
acerca del camino de la educación en América Latina y el Caribe y tomando como
inspiración la reflexión de Maldonado (2025) y su propuesta de “un nuevo
contrato social para la educación” haré una versión libre de algunos criterios
a tener en cuenta para el ejercicio responsable del crítico de arte y su rol
como mediador; es decir, las decisiones acerca de las expresiones que validará
y divulgará deben atender a aquellas expresiones que:
1. Propicien vínculos entre
comunidades y personas.
2. Generen la reflexión y
crítica de nuestras relaciones con la naturaleza.
3. Evidencien la diversidad
como un bien social.
4. Den respuestas y/o
alternativas a la vida centrada en el consumo.
5. Estimulen el conocimiento
de la historia del arte.
6. Interpelen acerca de las
identidades.
7. Reten nuestra percepción y
sensibilidad.
8. Exalten la vida.
En síntesis; parafraseando a John
Holloway quien dijo que “Si el marxismo no tiene que ver con el latido del
corazón no es nada”; así podemos considerar que: Si el arte no tiene que ver con el latido del
corazón no es nada.
Referencias
Bourriaud, N. (2006). Estética Relacional. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.
Dinerstein, A. (2018). La teoría de la revolución intersticial de John Holloway.
Constelaciones Revista de Teoría Crítica. N° 10. https://constelaciones-rtc.net/article/download/3139/pdf/11689
Freedman K. (2006). Enseñar la cultura visual. Barcelona: Ediciones Octaedro, S.L.
Gardner, H. (1994) Educación Artística y Desarrollo Humano. Barcelona: Editorial
Paidós. S.A.
Goodman, N. (1984). De la mente y otras materias. Madrid: Visor.
Maffesoli M. (2007). En el crisol de las apariencias. Para una ética de la estética.
Madrid: Siglo XXI Editores, S.A.
Maldonado,
H. (2025). Hacia un nuevo contrato social
en educación. Simbiosis Revista de Educación y Psicología. Vol. 5 Núm. 9, p. 206-211.
https://revistasimbiosis.org/index.php/simbiosis/article/view/180
Rancière, J. (2013). El espectador emancipado. Buenos Aires: Manantial. https://archive.org/details/ranciere-jacques.-el-espectador-emancipado-ocr-2008/page/n3/mode/2up
Tatarkiewicz, W. (2002). Historia de seis ideas. Madrid: Editorial Tecnos.
SÍNTESIS CURRICULAR
Personal docente ordinario jubilada, adscrita al Departamento de Arte. UPEL. IPC.
Categoría: Asociado.
Correo electrónico: ortaa2020@gmail.com
TÍTULOS OBTENIDOS
Doctora en Educación Artística. Universidad de Sevilla, España. 2010.
Magíster en Arte, mención Estética. UPEL- IPC. 1997.
Profesora de Artes Plásticas. IPC- UPEL. 1984.
OTROS ESTUDIOS NO CONDUCENTES A TÍTULO vinculados al área
Estudios de Pregrado en Filosofía. UCV. 1985-1990.
Cursos aprobados del Doctorado en Cultura y arte para América Latina y el caribe (Pensamiento latinoamericano. Investigación Cualitativa. Historia local y regional). UPEL-IPC. 2008-2009.
ACTIVIDADES PROFESIONALES DESARROLLADAS
Vicerrectora Académica Universidad Audiovisual de Venezuela.
Docente de los Doctorados en Ciencias de la Educación y Patrimonio Cultural. Universidad Latinoamericana y del Caribe.
Docente de Pregrado en Metodología de la Investigación. Universidad Audiovisual de Venezuela.
Personal docente ordinario (Jubilada 2015). Departamento de Arte UPEL- IPC. Coordinadora del Doctorado en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe UPEL- IPC. 2012-2015.
Coordinadora de la Maestría en Arte, mención Estética UPEL- IPC. 2009-2012.
Jefa de la Unidad de Publicaciones. UPEL- IPC. 2006-2009.
Coordinadora del Programa de Artes Plásticas UPEL- IPC. 2003-2006.
Jefa de la Cátedra de Expresión Plástica, Coordinadora.
Docente en cursos de pregrado y postgrado de Estética, Cultura y Arte, Metodología de la Educación, entre otros. UPEL- IPC. 1992-Actual.
Participación como Jurado en Trabajos de ascenso, Trabajos de Grado, Tesis Doctorales y Concursos de Oposición. (Actual)
Tutora de Trabajos de Grado y Tesis en el nivel de Post grado. (Actual)
Participación como ponente en eventos educativos nacionales e internacionales. Participación como artista plástico en eventos artísticos nacionales.
PUBLICACIONES
2009. Artículo: Reflexiones en torno al espacio en las artes visuales http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1010-29142010000100008
2012. Coautora de Libros de Educación Artística y Recorriendo el arte de la Colección Bicentenario. Ministerio del Poder Popular para la Educación, Venezuela.
2022. Artículo: Prácticas estéticas y decolonialidad https://revistasimbiosis.org/index.php/simbiosis/article/view/23
domingo, 4 de enero de 2026
Raúl Chacón Carrasco: "Un elefante llamado crítica"
.
Este escrito fue presentado por Raúl Chacón en el Segundo Encuentro de Critica de Arte en Venezuela... Iartes, en la sede de la Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Caracas, MBA, en septiembre de 2025. Durante el evento critico, interdisciplinario referido a la critica en las: artes plásticas o artes visuales, arquitectura, danza, teatro, música y cine; con la participación de importantes representantes en las áreas o expresiones mencionadas.
En los tiempos actuales —y aún más en los por
venir— la crítica de arte debe entenderse como una práctica de producción de
conocimiento y como un sistema de conectores con la dinámica contextual. No
puede ejercerse desde el aislamiento ni desde una supuesta neutralidad aséptica,
sino en diálogo permanente con las relaciones sociales, históricas, económicas
y simbólicas que atraviesan la creación artística.
Por el año 1991, Mariana Figarella planteaba
lo siguiente: "Creo que una crítica que, partiendo de la obra, alcance un
discurso cultural que vaya más allá del análisis de la obra misma y su autor.
Es decir, es fundamental la comprensión y el análisis del contexto en el cual
es producida. (...) Hacer crítica, en el sentido más amplio, es una manera de
aprehender y comprender el mundo."
Hay una famosa fábula en la India, que hace
referencia al encuentro de un grupo de sabios ciegos con un Elefante que nunca
habían encontrado antes. No conocían a un elefante. Cada uno de los ciegos se
colocó en una parte diferente para poder conocerlo y formarse una idea de cómo
era.
Al final, la fábula, que de seguro muchos de
ustedes conocen, deja la importante lección sobre la relatividad de la verdad y
la perspectiva limitada.
La acción crítica tiene que verse como
práctica creadora y catalizadora de la misma, estimulante al hecho en sí de la
creación. Desde la postura de la crítica no debemos sucumbir al aderezo de
palabras para la conciliación y el enmarcarse en lo que se puede creer como lo
políticamente aceptado. El partir del hecho sólido de la construcción y aporte
al trabajo artístico, excluye y desplaza el reto de una crítica sugestiva y
provocadora. Lo que puede asumirse como una crítica negativa, se transformaría
en una acción con carácter edificante y creativo; lo que puede asumirse como
una crítica acomodada y ajustada a intereses, transmutaría, desde la condición
ontológica, en la transformación de lo mediocre a lo absoluto, de aquello que
necesita un acercamiento metodológico para la complementariedad y la
contribución al debate sensato sobre las artes y su ecosistema.
De lograrse una dinámica, en donde la crítica
se retroalimentara de buenas intenciones, pierden aquellas posturas que, en la
medida de la sustentación de la operación crítica, intentaron rellenar líneas
de contenidos amarillistas, ofensivos y hostiles. Las intenciones incluso serán
claras en su accionar, muchos de ellos con fines lucrativos y tratando de sumar
un cúmulo de simpatizantes efímeros que, en breve y por la falta de
sostenimiento, desaparecerán en el deseo vacío: entiéndase como el olvido.
Haciendo una pausa con forma básica y
descriptiva y descansando en la inmensa barriga del elefante, la crítica de
arte: interpreta, contextualiza y evalúa; funge de mediación entre el
espectador y el artista, esto solo si es necesario y justificado.
Saliéndonos un poco de la fórmula conceptual,
tropezamos con esa mediación ajustada a la necesidad y presencia del crítico,
donde muchos se preguntan: ¿es necesaria la figura? Si pasamos revista por el
condicionado interpretativo que debe cumplir el crítico, podríamos afirmar y
validar su presencia, siendo entonces la hermenéutica el punto de ampliación
que arrope dicha legitimidad y asumiendo metodológicamente el criterio. Aquí no
se centrará en lenguajes objetivos, ya que una de las características de la
hermenéutica es su distancia a la objetividad; sin embargo, tampoco hay un
acercamiento absolutamente subjetivo, ya que los límites colocados por el hecho
relacionado, en este caso la obra, busca su objetividad contextual.
Y nos conseguimos con los colmillos del
elefante:
La Dialéctica: Imparcialidad Metodológica vs.
Parcialidad Apasionada.
Es perentorio colocar en sobremesa que todo
elemento crítico, bajo su multiplicidad práctica y en cualquier circunstancia,
debe esforzarse en ejercer la imparcialidad. El tema objetivo en la crítica
siempre estará distante en sus relaciones internas, ya que las valoraciones
subjetivas prevalecen en toda postura, pero aquí el trabajo radicará en exigir
y exigirse sobre la fundamentación: la necesidad de apologetizar todo producto
polemizante.
Por consiguiente, el pensamiento crítico debe
ir de la mano de la acción crítica. Esta evolución consciente y construida
desde la inquietud intelectual debe saber formular todo criterio que ajuste, en
su armaje discursivo y metodológico, una postura con carácter y sobriedad
proverbial.
En contraposición, Charles Baudelaire defendía
que la crítica debía ser parcial, apasionada y política, surgida de una emoción
genuina y de una postura personal firme. Para él, la crítica no era un
ejercicio de objetividad, sino una extensión de la sensibilidad poética.
Resulta ilustrativo recordar cómo en 1859 arremetió contra la fotografía, a la
que consideraba una industria sin imaginación, destinada solo al registro científico.
Paradójicamente, muchos artistas del impresionismo y del postimpresionismo
estuvieron profundamente vinculados a la fotografía. Este ejemplo demuestra
también los límites históricos de toda postura crítica.
Haciendo un brevísimo resumen, desde un
ángulo muy personal, puedo decir que la imparcialidad debe verse como el
proceso, y no como la meta; la imparcialidad como contexto metodológico que
determina la crítica en su complejidad. Creo que debe entenderse que la
imparcialidad en la crítica no es un estado puro que se alcanza, sino un
proceso metodológico y ético que se sigue.
Otra de las cosas que me gustaría agregar, y
ya no en referencia a los colmillos, sino a las patas del elefante: es que,
llegado a este punto y sonando bajo la contrariedad y el absurdo, mi posición
arrojaría lo siguiente: la crítica debe perseguir y objetivizar el disenso; la
divergencia como estímulo de las contradicciones en un espacio para el
desarrollo del debate constructivo. Soy partidario de aquello que puede
decirse: que la contradicción nos encuentra; y si hay encuentro hay consenso y
tolerancia.
Objetivizar el disenso define el objetivo
último de una crítica robusta: no buscar una coincidencia falsa, sino elevar el
desacuerdo a un plano del debate justo y provechoso.
La crítica y ensayista cubana Grazziela
Pogolotti simplificaría de la siguiente manera: “los polemistas se mueven en
territorios divergentes, aunque no necesariamente situados en campos antagónicos”.
Cerrada la pata del disenso, mejor dicho, del
elefante. Llegado a este apartado de la intervención me gustaría resaltar un
tema que considero, es uno de los tópicos más delicados en nuestros tiempos: el
fenómeno de las redes y las nuevas formas de comunicación.
Desde la visión o cultura posmediatizada,
todo factor dinámico, interactuante y determinante, solo tiene validez en la
justa medida de la diversificación informativa de las redes sociales. La
hegemonización naturalizada de cualquier producto revierte sobre lógicas
formales, informales, justificadas y de posible validez histórica. La posverdad,
en su magnífica e insólita manera de ejecutar y definir realidades, formula y
da tendencia en todo, o casi todos, los criterios que se deben asumir con
respecto a temas de influjo sociocultural, sociohistóricos, sociopolíticos y
sus devenires de carácter económico. Por ende, las valoraciones pasan por una
colectivización construida con marcadas intenciones de control de gusto, venta
y consumo. En este caso tendríamos la osadía en sancionar que el arte en la
actualidad se valora cada vez más por su impacto en redes sociales, supeditando
toda calidad, rigor y pertinencia, provocando una desbordada marginalización de
aquellas obras que complejizan el valor estético en cuanto a contenido y
adecuación de mercado, o interés del mercado; direccionando entonces, una
crítica bajo el tutelaje de seguidores, un "me gusta", sumado a
múltiples y variables legitimaciones anónimas. En la actualidad ya es un hecho,
que las diferentes plataformas de interconexión han formulado en el consumidor
de redes, una forma inmediata de recibir la información. Por ende, todo lo
consumible adquiere un patrón rítmico que, con la velocidad que puede llegar,
puede no retenerse, siendo esto una marca iniciática para la indiferencia y la
banalización de todo intento de comunicación. La crítica ante este escenario,
se vería vulnerable y bajo una amenaza creciente en contra de la reflexión
pausada, objetivo principal de toda formulación y discurso crítico.
¿Qué tendríamos como contraparte? ¿Cómo
podríamos robarle espacio a la creciente inevitable de valores incómodos?
Debemos entender que el ecosistema artístico
en la actualidad es mucho más complejo que en otras épocas o momentos; la
dinamización de factores sociales en relación a los elementos de reproducción y
comunicación, masificación de contenidos de forma indiscriminada, con
informaciones múltiples de valores.
Cómo también entender, que cada paso o
decisión tomada en redes, son decisiones que definen una política o muchas
políticas: Las redes como campos de batallas.
La amplificación por medio de mecanismos de
difusión en todas las esferas relacionadas, es necesaria para la materialización
y desarrollo de la crítica de nuestros tiempos. El uso de canales para la
emisión del contenido. Desmenuzar en todas sus variantes el contenido y
utilizar las mismas herramientas, levantar la pirámide que entienda el
fenómeno, de respuesta y no se repita ante el error, ante lo que nos consume.
Siguiendo con otra parte del elefante, me
gustaría agregar en la discusión un término y/o acción utilizado en disciplinas
como la lingüística, la filosofía y la informática; hago referencia
puntualmente, al lomo del elefante y el "Metalenguaje".
El metalenguaje puede entenderse, en su
sentido más simple, como aquel lenguaje que busca describir y analizar otro
lenguaje.
En algunas escuelas filosóficas se ponía en
práctica para blindar o encriptar un tipo de información que solo tenía
pertinencia a un gremio o grupo de participantes identificados entre sí.
El arte, para muchos, está repleto de eso que
llamamos: metalenguajes. Muchas columnas de crítica, líneas conceptuales y
textos curatoriales, están ausentes de contenidos claros que establezcan una
conexión sensata con el público o interesado en el área. Muchos jóvenes y
curiosos por el arte se ven bloqueados y desplazados por el cúmulo de
argumentos abstrusos que no cumplen con los objetivos de estimular el interés
en ellos o simplemente de materializar el fin pedagógico que todos bajo ese
perfil deben perseguir. Retomando a Baudelaire y sin hacerle oda al mismo, para
él, la importancia radicaba en el uso de un lenguaje poético, lleno de
sensibilidad, transformando la descripción de una obra en un elemento mágico,
cautivador y sensorial para el lector.
Al final, es un recordatorio vital de que la
claridad y la capacidad de conexión emocional e intelectual con el público no
son opuestas al rigor.
Otro punto a considerar y llevado de la
trompa del elefante, es la creación fundamental de un tipo de crítica que se
vea obligado, ante cualquier manifestación, a contextualizar dentro de
corrientes sociales, históricas y filosóficas, bajo la sencilla razón de
alejarse de posiciones reduccionistas, sugestionadas y perfiles interpretativos
con base a gustos personales.
En este aspecto resaltaré la cartografía
crítica de la maestra y compañera Yolanda Wood, que revisitando las diatribas
histórico-sociales partiendo de los determinantes territoriales, su definición
metodológica y sus ascendentes contexto-culturales, dimensiona el
cuestionamiento de aquellos elementos del poder, la identidad y sus procesos
históricos. En otras palabras, deconstruye la clásica visión cartográfica de
dominación, aquella de divisiones, linderos y fronteras, transformándola en una
herramienta crítica y de construcción de experiencias múltiples.
Mi consideración, en este sentido, estaría en
enfatizar en una metodología que considere perentoriamente y en primer orden
los análisis e insumos que arroje los diferentes contextos. Las complejidades
acompañantes de cualquier proceso de creación, es la sustancia que da la forma
y presta para cualquier contenido; toda obra guarda un relato de su espacio y
tiempo; toda obra es un producto social que, para ser comprendido, necesita ser
deconstruida en sus extensos y múltiples elementos compositivos. Quizá querer
comprender a la primera y tener un juicio adelantado de una obra, puede ser el
primer error de un crítico de arte.
En el desarrollo escrito de esta intervención
resulta inevitable recordar el ensayo del semiólogo francés Roland Barthes,
llamado La muerte del autor, donde se expone claramente esa relación estrecha y
distante entre el creador, la obra y el espectador. La obra, una vez creada,
adquiere una vida propia que desborda la intención inicial de su creador. El
espectador, en su lectura, completa y reescribe el sentido. Esta independencia
del significado reafirma la naturaleza abierta y polisémica del arte, la cual,
por su flexibilidad y movimiento constante, se expresa en las rodillas del
elefante.
En la actualidad, el impacto que puede
generar una creación artística o una fotografía en
el estímulo del pensamiento crítico es un claro indicador de como estas
prácticas pueden sacudirse ante las estructuras de control y determinantes de
mercado, para transformarse en influjo social con trascendencia en el discurso
ideológico y cultural.
Otro aspecto importante es el objetivo, o lo
que debe ser el objetivo principal de la crítica en la actualidad, considerando
todos los elementos referidos al enfoque y la supeditación ante el mercado, el
sistema y sus dictámenes: el ejercicio crítico debe referir y apuntar a toda
esa crisis del sector de las artes y el mal estado en que se encuentra. Ya
no se hablaría de complementar líneas escritas sobre el trabajo de un artista,
sino ampliarla a sus estructuras regentes: al
manejo del estado con respecto a la sustentabilidad en el tiempo de las
diferentes manifestaciones de creación, el manejo de las políticas culturales y
los espacios en su distribución y acción.
En este recorrido teórico, Michel Foucault
reafirmaría el llamado al cuestionamiento absoluto, a definir la crítica en
cada una de las partículas que en sus formas de autoridad aportan a estas
deformaciones y no quedarnos en el absurdo detalle, en este caso, del artista
como elemento único y cuestionable, sino cuestionar lo que pretende no serlo,
lo que se soslaya en las diferentes relaciones de poder.
Nota: La actualidad del arte en Venezuela,
para un sector de la población, se simplifica en asumir que los espacios deben
guardarse en geometrías armadas, estructuras en formas de cajas que buscan
llenar de contenidos "chic", intentando reconceptualizar las
prácticas del cómo consumir el arte. Muchos sumados a esos sectores, que se
sienten dueños de una verdad sobre el arte, especialistas, eruditos de poses de
intelecto, revierten una especie de odio político sin sustrato, pero que ya,
con el simple hecho de hablar mal de alguna estructura del estado, los
convierte en la novísima vanguardia del arte venezolano. Lo lamentable de todo
esto, es que nuestros jóvenes artistas, aquellos que emergen entre redes
sociales y tendencias vinculantes, entre gustos redondos y repetidos, son los
que hacen el escenario perfecto, para legitimar sobradas ilusiones encajonadas.
Al comenzar esta parte, con una especie de redacción crítica, busco
esencialmente colocar en sobre mesa, la importancia que cumplen los espacios
expositivos (en todos sus niveles) en el desarrollo del arte nacional. Y aquí,
podemos también incluir, sin ningún problema, a nuestros museos nacionales.
Hago este paréntesis, ya que veo con suma preocupación que los espacios para
las, abro comillas, artes, cierro comillas, solo dimensionan una necesidad de
cubrir lo que algunos egos y algunos intereses se vierten y combinan entre sí.
Se normaliza el riesgo a la superficialidad. Tomando claramente, que la
necesidad imperiosa, ante una crisis visible, es la de transformar, o asumir
estos lugares en centros de construcción epistémicos, donde la confluencia real
manifieste, o haga visible, un desarrollo certero y pertinente de los grupos de
creadores que hacen vida en los mismos y que el arte funja verdaderamente de
catalizador de procesos resolutivos, liberadores y acordes a los tiempos
actuales.
Tomaré un fragmento del libro de Marisol
Salanova: La crítica de arte en la actualidad, que considero puede
cubrir o describir las orejas del elefante:
"Aunque algunos defiendan la existencia
del arte por el arte, o sea, de las obras que simplemente persiguen la belleza,
sin limitaciones impuestas por la moralidad o la política, no es posible una
cultura neutra. Cada creación artística conlleva un posicionamiento. Cuando se
entiende la cultura como algo superficial, como una cosa que va de masificar
públicos y contar a bulto, entonces el contenido importa poco. Suponemos que es
desde esa visión desde la que se pretende una neutralidad, se cree que es
factible alejar la política del arte. La pretensión de neutralidad en los
museos puede parecer engañosa. En lugar de aspirar a un espacio sin sesgos, si
lo que se busca es un verdadero acceso democrático al arte, entonces es aquel
donde todas las perspectivas tengan cabida y se puedan explorar. Al final, esto
no solo beneficia a los artistas, sino también al público, que tiene la
oportunidad de apreciar una variedad más rica y completa del mundo
artístico".
Tratando de hacer una descripción, sin
carácter concluyente:
Con esta intervención y retomando el tema
puntual de la crítica como alternativa válida y practicable, aquí no se aboga
por una objetividad pura e inalcanzable, sino por un rigor metodológico y ético
que obligue al crítico a fundamentar sus valoraciones subjetivas. Es el
esfuerzo consciente por ser justo con la obra en su contexto, a pesar de la
inevitable subjetividad.
Me gustaría cerrar esta breve intervención
con la maestra Mariana Figarella, y agradeciendo a todos los presentes por su
paciencia y sus enormes ganas de reimpulsar y sostener la crítica en el
continente: "Es grave para un país la ausencia de una crítica seria. La
producción artística ha rebasado con creces la reflexión que sobre ella se ha
realizado. Esta producción necesita ser evaluada y situada en su justo lugar.
Es razonable la queja de muchos artistas en el sentido de que no encuentran
respuestas a su trabajo. Pero también es verdad que, en algunos casos, estos
han asumido una actitud acomodaticia y cómplice al conformarse con que se
escriba de una manera favorable de su trabajo, así sea una escritura que devele
una actitud superficial."
Y con esto, nos encontramos con la cola fina
y larga del elefante.
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