martes, 30 de diciembre de 2025

Hacia una Crítica de la Arquitectura en Venezuela, por Edgar Cruz

 

Edgar Cruz: "Hacia una Critica de la Arquitectura en Venezuela" . Ponencia para el Segundo Encuentro de la Critica de Arte en Venezuela ¿Validación o Interpretación? (In Memoriam del maestro Juan Calzadilla) Iartes, Museo de Bellas Artes de Caracas, Septiembre de 2025



La crítica de la arquitectura en Venezuela es una disciplina aun por desarrollar y su explicación ha estado limitada al campo de la historiografía y de la crónica. Hacia los años noventa el programa de estudios de la Universidad José María Vargas conforma un programa de estudios de Arquitectura donde se incluyen las unidades curriculares conformadas por la Teoría del Espacio I y II, Teoría de la Forma I y II, Teoría de Proyectos, Teoría de la Función y de la Técnica I y II, Estética y Critica de la Arquitectura y Arquitectos y Obras; en las cuales se estudian estas categorías estéticas, subyacentes en la eclosión formal de la Arquitectura y la posible teoría en la producción de los arquitectos venezolanos. El funcionalismo, el organicismo y el brutalismo son las tendencias imperantes en la Venezuela petrolera. Luego la posmodernidad, con la reivindicación de la ciudad, el ornamento y el papel de la historia, donde las formas de estilos del pasado adquieren protagonismo bajo una concepción escenográfica; cuyos ejemplos paradigmáticos lo constituyen el Parque Paseo Vargas, con sus  pórticos inconclusos, la Escuela Cristóbal Rojas, Galería de Arte Nacional, más la intervención urbana de la avenida Bolívar a partir del trazado urbano de la retícula colonial; también  se citan el edificio de los Tribunales, con la plaza central, todos estos proyectados por el arquitecto Carlos Gómez de Llarena.

Hacia los años noventa, la deconstrucción bautizada así por el arquitecto Philip Johnson y tal vez mejor llamada por otros como arquitectura postestructuralista, adquiere interés en los estudiantes de arquitectura, avocados al cambio del paradigma historicista; al respecto los foros en la biblioteca del MACCI (hoy Macar), coordinados  por quien suscribe con la participación de Sandra Pinardi, María Luz Cárdenas, Verónica Jaffé, Juan Luis  Delmont y otros miembros del Campo Freudiano de Caracas, contactados e invitados estos últimos por la destacada arquitecta Victoria Benatar;  junto a la numerosa asistencia de  profesores de arte y arquitectura, filósofos y literatos; cuyas ponencias actuaron como imán en los jóvenes estudiantes, deseosos de una nueva arquitectura.

En los años noventa hasta el año dos mil, la crítica de arquitectura adquiere importancia con las publicaciones en los diferentes diarios capitalinos, entre ellos, se citan los escritos y compilaciones del profesor Juan Pedro Posani, quien desde el diario  Economía Hoy  actúa como tribuna del gremio; de quien destaco su importante concepción  sobre el Eclecticismo criollo, cuyo  texto fue publicado en la revista del departamento de Estética de la FAU; también William Niño Araque, desde el diario El Nacional; Oscar Tenreiro, en el Diario de Caracas; Hannia Gómez, desde la Fundación de la Memoria Urbana; y quien esto escribe desde la columna “Reflexiones sobre arquitectura”, del Diario EL UNIVERSAL, esta última mereció Mención de Honor Internacional en la X Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito  Ecuador, por un jurado de teóricos y críticos de la arquitectura conformados por: los arquitectos Silvia Arango, de Colombia; Eduardo Folco, Uruguay; Rubén Moreira Ecuador y Leonardo Miño, Ecuador y Carlos Casuscelli de Argentina; cuyos escritos críticos de la arquitectura fueron destacados con el Premio Internacional de Teoría y Critica de la Arquitectura “Arq. Willy Ossott Machado” otorgado por la Sociedad Bolivariana de Arquitectos, conformada por algunos maestros de la  arquitectura venezolana, entre quienes se citan a Carlos Celis Cepero y Dirk Bornhorst.

Es de destacar que en el periodo de la posmodernidad, los textos más influyentes en la concepción de la arquitectura y de la crítica son: Arquitectura y Ciudad, de Aldo Rossi, Aprendiendo de las Vegas, de Robert Venturi, Steven Izenour  y Denisse Scott Brown; Historia Critica de la arquitectura Moderna, de Kenneth Frampton con su idea sobre  el regionalismo critico; así como los textos y cursos de doctorado sobre la teoría de proyectos en la Modernidad y las  Vanguardias Artísticas de Siglo XX, impartidos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Cataluña por  el arquitecto español Helio Piñón; con quien desde 1983 a 1986 realice estudios de doctorado sobre el Suprematismo ruso, de Kazimir Malevich y  sobre el Constructivismo ruso y la Bauhaus. Cuyas teorías aparecen publicadas en los programas, textos, panfletos y manifiestos de las vanguardias artísticas del siglo XX.  Provocando la ruptura con la tradición y el concepto de belleza por el del valor de lo nuevo, el cambio estético y la unificación teoría- practica.

En Latinoamérica, los aportes realizados por las críticas de arquitectura Silvia Arango, de Colombia y la profesora argentina Marina Waisman y junto con el arquitecto catalán Josep María Montaner, son relevantes por su búsqueda de la identidad local. De J.M. Montaner  se cita, por su importancia, la publicación del libro:  Critica, 1999, en Barcelona,  Editorial Gustavo Gili.

Dentro del panorama de la arquitectura en Venezuela se cita también la importante labor de la Fundación Museo de Arquitectura, dirigida por  los arquitectos Jorge Rigamonti, Celina Bentata, Hélène de Garay, William Niño y Martin Padrón, con el importante apoyo de Helena Correa Rigamonti, constituye uno de los mayores aportes a la evolución de la arquitectura y de la crítica en nuestro país;  entre algunos de los  eventos de la FMA, se citan los  seminarios internacionales: “Nuevos Caminos de la arquitectura Española”, 1989; “Alvar Aalto en Venezuela, 1989”; “La arquitectura en Berlín IBA, 1988  así como  invitaciones  a arquitectos de fama internacional: de México, Brasil, Colombia, España, Italia, Estados Unidos y Francia, de ellos recuerdo cuando vinieron Jean Nouvel, Kenneth Frampton,  Rafael Moneo de España. Así como la magnífica exposición de arquitectura  La Casa como Tema, en la sede del MBA de Carcas.

Por su parte,  la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela incluyó en el pensum el curso: Teoría de la Arquitectura , por iniciativa con los profesores Paulina Villanueva y Macia Pinto, Abner Colmenares, Luis Polito y Edgar Cruz. El Departamento de historia organizó cursos de ampliación y conferencias sobre la nueva arquitectura destacado aquella referida a la “Polémica de la Posmodernidad” y aquella sobre el Pensamiento Contemporáneo. Cabe mencionar también el gran aporte realizado por el arquitecto Henrique Vera, desde la Revista Fundación y Ciudad (fundaayc) con publicaciones Online referidas a la arquitectura venezolana a fin de rescatar y divulgar la memoria histórica y patrimonial de Caracas; también es de resaltar la importante labor del Centro de Información  y Documentación de la FAU, UCV, con desde la gestión del profesor Henrique Vera,  Martin Padrón, etc.

Dentro del panorama de las revistas de arquitectura es fundamental el trabajo editorial llevado a cabo por el arquitecto Jesús Yépez, quien con una verdadera pasión por la arquitectura publica la Revista Entre Rayas, llegando a cumplir treinta y tres años de ininterrumpida actividad como editor fundador de esa importante revista de arquitectura.     

Haciendo historia, cabe mencionar junto con su magnífica arquitectura, la concepción teórica del maestro arquitecto Carlos Raúl Villanueva, quien con su magnífica obra de la Ciudad universitaria de Caracas,  a partir del Proyecto de Síntesis de las Artes, obtiene el reconocimiento de la UNESCO con la declaratoria de esta obra Patrimonio Mundial de la Humanidad, en el año 2000. 

Sobre algunos aspectos de la obra de Villanueva escribí: “Carlos Raúl Villanueva y los principios éticos y estéticos de su Arquitectura”

Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) es el más importante arquitecto moderno de Venezuela, con una brillante obra que abarca, entre otras, las áreas del urbanismo, arte, gremio y docencia universitaria. 

Entre su brillante producción de arquitectura se citan las siguientes obras: Hotel Jardín, Maracay, 1930; Plaza de toros de Maracay, 1933; Museo de Bellas Artes y Museo de Ciencias Naturales, 1936; Grupo Escolar Gran Colombia, 1938-1939; Ciudad Universitaria de Caracas, 1944-1956; ampliación del Museo de Bellas Artes, 1972 y el Museo Jesús Soto, Ciudad Bolívar, 1973. Los inicios de Villanueva se sitúan en el eclecticismo, definido por su transitar por diferentes expresiones arquitectónicas como el neoclasicismo, presente en los museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales; el estilo mudéjar, ejemplificado en la Plaza de toros de Maracay; la interpretación neovernacular, de formas provenientes de la arquitectura local y la casa colonial sincretizadas con la arquitectura moderna, en la reurbanización de El Silencio. Cuya idea de modernidad continúa y llega a la apoteosis en su obra cumbre de la Ciudad Universitaria de Caracas; realizada según el proyecto de Síntesis de las Artes, con la colaboración de destacados artistas venezolanos y extranjeros. Entre las edificaciones que conforman esta obra, la Plaza Cubierta del Rectorado y el Aula Magna son ejemplos del pensamiento de Villanueva respecto a la integración del arte, la arquitectura, la función, el espacio y la técnica. La importancia de este recinto universitario conduce a la declaratoria: “Ciudad Universitaria de Caracas, Sede de la Universidad Central de Venezuela, Patrimonio Mundial UNESCO”; el día 2 de diciembre de 2001.

Villanueva concibe el arte y la arquitectura como factores de integración y de armonía social; para él, lo más importante es la sociedad y la creación de espacios dignos de ser habitados. De la lectura de sus textos e interpretación de sus obras arquitectónicas, se deduce la existencia de principios éticos y estéticos empleados por él en la consecución de la arquitectura. Por otra parte, Villanueva, como arquitecto consultor desde el Banco Obrero, proyecta viviendas de interés social basado en los principios de la arquitectura moderna contenidos en las Cartas del CIAM, o Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna; según los cuales, el modelo a seguir sería la Unidad de Habitación de Marsella, obra de Le Corbusier. La concepción CIAM, reinterpretada por Villanueva en Venezuela, incluye la creación de viviendas multifamiliares higiénicas, con espacios multifuncionales integrados: de comedor, estar y cocina; con agua caliente, asoleados y ventilados; junto a la existencia de áreas comunes, ascensores, parques y jardines desde planta baja, libre; realización de actividades deportivas, educacionales y de intercambio social, en terraza libre. Algunos ejemplos de viviendas multifamiliares en el Banco Obrero, son: la Reurbanización El Silencio, Caracas,1945; Urbanización Rafael Urdaneta, Maracaibo, 1946; Urbanización San Martín, 1949; Unidad Residencial El Paraíso, 1955; Urbanización Lomas de Urdaneta, Catia; Urbanización 23 de Enero, Caracas, 1955; realizados por Villanueva con la colaboración de un equipo de arquitectos, conformado por: Guido Bermúdez, Carlos Celis Cepero, José Manuel Mijares, Carlos Brando, Víctor Mantilla Bazo, José Hoffman y Eduardo Sosa Rodríguez, entre otros.

La importancia de la concepción urbanística de la modernidad se basa en el problema de la vivienda a partir de la construcción de conjuntos residenciales multifamiliares rodeados de áreas verdes, separadas de las vías de circulación vehicular. Con la edificación de los superbloques Villanueva moderniza a Caracas, basado para ello en la unificación de  principios éticos y estéticos. En la arquitectura de Villanueva predomina lo humano en la modernidad, es arquitectura creativa con sensibilidad social.

La influencia de Villanueva en las generaciones de arquitectos venezolanos la encuentro acentuada en la obra y concepción teórica de la arquitecta Hélène de Garay.  Explicada a continuación:         

-La influencia de C.R. Villanueva en la obra de Hélène de Garay           

La destacada obra de la arquitecta Hélène de Garay, la ha llevado a ser reconocida entre las mujeres venezolanas de mayor interés por su creatividad y aporte al desarrollo de la arquitectura contemporánea en Venezuela. Entre su destacada producción se encuentran: edificios residenciales multifamiliares, edificios para oficinas y comercios, edificios religiosos, centros culturales, estaciones de servicios, etc. De algunas de sus obras representativas, se citan en Caracas: el Centro Comercial los Molinos (1974-1978); el edificio Industrial y de Servicios La Urbina (1986); el edificio para oficinas de la Compañía Fosforera Venezolana (1988) y la Torre KPMG, en la avenida Francisco de Miranda, 1998.

La búsqueda formal de la arquitectura de Hélène de Garay se continua con las propuestas del movimiento moderno a partir de la implementación de las teorías purovisualistas de la forma; así su arquitectura parte de criterios compositivos, tales como: volumen, espacio, llenos y vacíos, figura-fondo, interior-exterior, estaticidad-movimiento, luz y sombra; así como también se hace presente la idea de orden y proporción al igual que las categorías vitruvianas de: firmitas, utilitas y venustas. A su vez se fundamenta en la idea clásica de “taxis”, como organización de las partes constitutivas de la edificación y de estas con el todo, dentro de un orden armonioso y equilibrado. De la arquitectura local, De Garay presenta influencias del arquitecto Carlos Raúl Villanueva en relación con las ideas de: espacio social, empleo adecuado de la luz y de la sombra, respeto por el clima y las determinantes físicas del lugar, el uso de técnicas y materiales de construcción innovadores; y añadiría aún más su reinterpretación de la idea de síntesis de las artes del maestro Villanueva, partir de la comprensión de las posibilidades expresivas de la arquitectura como arte.

Dentro de la línea heredera de los principios éticos y estéticos del maestro Carlos Raúl Villanueva ha reinterpretado algunos de los conceptos referidos a: espacio, forma, función, técnica y significado.

El edificio Industrial y de Servicios La Urbina (1986), con funciones de aparcamiento, distribución de gasolina y actividades comerciales, se ubica dentro de la tendencia del racionalismo arquitectónico y con influencias del arquitecto Carlos Raúl Villanueva; de quien reinterpreta aquí las categorías de la transparencia y el clima. Al respecto, me apoyo en una cita del crítico de arte italiano Bruno Zevi, quien, en Lenguaje de la arquitectura Contemporánea, 1993, dice:

 “De Garay prestó especial atención a la climatización natural del edificio: las fachadas están protegidas por muros de doble capa con una cavidad, para permitir la libre circulación del aire; de hecho, las boquillas utilizadas están perforadas. Se trata de auténticas "películas" para protegerse del sol... Así que estos edificios son lugares de frescura pero que no renuncian al diálogo con el exterior; sólo que lo filtran y lo devuelven, a través del modelado, el uso de materiales sencillos y seguros, y la precisión del proyecto" (Zevi, B., 1993:43)

También la influencia de Villanueva en la obra de Hélène se observa en el edificio para oficinas de la Compañía Fosforera Venezolana. Ubicado en el sector urbano de Antimano, Caracas, está conformado por dos volúmenes de figura cubica; resultantes del empleo del cuadrado que explosiona e implosiona en el espacio, a partir de adiciones y divisiones, hasta conformar los sólidos geométricos del cubo. La tipología del cubo, empleada por Hélène en esta edificación, parece hundir sus raíces en la historia de la arquitectura, presente en la tipología del cubo empleada por Palladio en la consecución de algunas viviendas en Vicenza, Italia, hasta su interpretación en las formas cubicas de algunas casas que formaron parte de la exposición Weissenhoffsiedlung, Stuttgart, 1927; así, en el edificio de la Fosforera Venezolana De Garay crea una nueva tipología, representativa de los usos correspondientes a la edificación. El rol social del arquitecto a partir del pensamiento arquitectónico de Villanueva, se hace presente en Hélène como vía para la consecución formal de la arquitectura; sobre este aspecto retomo una cita existente en el libro de la arquitecta Jeannette Díaz, escrita por el historiador cubano Roberto Segre y publicada inicialmente en la Revista A&V, N° 48, quien dice:

La Fosforera Venezolana afirma la vigencia del orden frente a la arbitrariedad del caos y al silencio expresivo del anonimato periférico. La simplicidad elemental de la composición no constituye un rechazo o negación del entorno … sino un esquema planimétrico y espacial simple que permite enfocar con claridad el desafío planteado: lograr con recursos restringidos y materiales locales, lo ambientes armónicos de trabajo individual y colectivo cuyo condicionamiento térmico lumínico, y estético permitan el bienestar físico y espiritual de los usuarios (Segre, R.:1994)

En la Torre KPMG, 1998, Hélène de Garay, manifiesta las categorías del espacio existencial a partir de los elementos de centro, lugar, camino y región; presentes como elementos definitorios de la ciudad en las teorías de Christian Norberg Schultz, Kevin Lynch y Paul D. Spreiregen; en las cuales la arquitectura y ciudad deben ir de la mano a la hora de intervenir con la arquitectura el paisaje urbano. Este edificio, de los más bellos y significativos de nuestra ciudad, se adapta de manera ejemplar a la esquina en la trama urbana, constituyendo un hito del lugar con un acertado empleo del color; cuya significación lo ha llevado a ser interpretado popularmente como un faro de la ciudad.

Por otra parte es interesante resaltar la utilización de la tipología de planta cuadrada en la arquitectura venezolana contemporánea, cuando junto a la magnífica obra de Hélène de Garay en la Fosforera Venezolana, observamos la producción de  otros arquitectos también destacados, tales como Francisco Pimentel Malaussena, Bernardo Borges y George Wilkie, creadores de la Torre Diario El Universal, de planta cuadrada; a lo cual habría que agregar el hecho de ver el cuadrado como espíritu de la época, también presente en la metodología pedagógica del cuadrado y sus posibilidades arquitectónicas; metodología representada para ese entonces por Robert Slutzky, John Hejduk y Collin Rowe, en la Cooper Unión y en las exposiciones sobre este tema realizadas en el MOMA, Nueva York, entre los años de 1964 y 1988, desde donde irradiaba internacionalmente.

La obra de Hélène de Garay constituye uno de los más importantes legados de nuestros arquitectos a la ciudad, labor que ha combinado con la docencia, apoyo gremial y divulgación de la arquitectura desde la Fundación Museo de Arquitectura y conferencias nacionales e internacionales.

Por su parte, el arquitecto Francisco Pimentel Malaussena ha dejado huella en nuestro país, a quien considero pilar fundamental de la Arquitectura en Venezuela; sobre su obra escribo lo siguiente:

 Francisco Pimentel Malaussena. “Una tipología de la democracia: la Torre del Diario El Universal”

El edificio del Diario EL UNIVERSAL es una magnífica obra, realizada por los arquitectos Francisco Pimentel Malaussena y Bernardo Borges Winkelmann, con la colaboración del arquitecto inglés George Wilkie. El edificio se encuentra ubicado en la esquina de Ánimas, cruce de Avenida Fuerzas Armadas con Avenida Urdaneta, Parroquia La Candelaria, Caracas. Se inaugura en 1969 y dos años después merece el Premio Nacional de Arquitectura, otorgado por el Colegio de Arquitectos de Venezuela; con un jurado integrado por importantes profesionales, entre quienes figura el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

En esta edificación, los arquitectos Borges y Pimentel parten para la consecución formal de la arquitectura, de las categorías estéticas de: forma, función, espacio, técnica, significado y las determinantes de la ciudad y de la historia. La búsqueda formal de la construcción hunde raíces en la concepción de la planta centralizada, hacia la creación de una nueva tipología. El proyecto inicial contempla la totalidad de un conjunto de edificaciones constituidas por: “talleres del diario, oficinas de administración y redacción, oficinas rentables, servicios complementarios de comercio, fuente de soda, galería de arte, club de ejecutivos y estacionamientos” (Dialnet, 1972)

Del proyecto original se construye la torre, conformada por dos paralelepípedos rectangulares uno, definido por la torre de planta cuadrada de 80 metros de altura y otro, constituido por la zona de talleres y representado por un volumen de menor altura que la torre; la planta de la edificación responde a la retícula de nueve cuadrados, a partir de la implementación de la “metodología de la malla” para la generación de espacios. Cuya idea se adentra en la historia de la arquitectura, desde su implementación en las épocas: clásica, renacimiento y neoclasicismo, hasta su reinterpretación en las metodologías pedagógicas de la arquitectura, estudiadas en la Cooper Union, Nueva York durante los años sesenta. A partir de esta experiencia del DIARIO EL UNIVERSAL, la arquitectura en Venezuela ahonda en el estudio de las tipologías de oficinas y prensa; definidas por los núcleos de servicios en localización interior, semi-interior y exterior, en las plantas de arquitectura.

En la Torre El Universal, la planta de nueve cuadrados define, conceptualiza y organiza la forma de la edificación. La función inherente a la impresión de periódicos se expresa en la volumetría del conjunto; en la planta, los servicios se centralizan en la rejilla de cuadrados, la cual es dinamizada por medio del empleo de la asimetría con la que se definen los espacios que la conforman. Siguiendo uno de los principios para la consecución de la arquitectura provenientes de la modernidad, la forma expresa la función, ubicada dentro de la tendencia del brutalismo arquitectónico, caracterizado por el empleo de la alta tecnología del concreto. En las fachadas, la estructura modular del edificio es visible por el observador, dinamizada a su vez por los brise soleil o elementos de protección solar, dentro de una concepción definida como movimiento o ritmo continuo. Dicho efecto visual, se acentúa en las esquinas que muestran la transición entre las fachadas y es percibido como un fenómeno de rotación; efecto este, explicado como característica de la nueva arquitectura en el libro de Collin Rowe: The Mathematics of the Ideal.

En el DIARIO EL UNIVERSAL Borges y Pimentel, continúan la línea racionalista trazada por la Lever House, Nueva York, de los arquitectos Skidmore, Owings y Merril, considerada paradigmática para aquel entonces. Reinterpretada por nuestros arquitectos en los volúmenes vertical y horizontal de la torre del diario; volúmenes estos que, en opinión del catedrático catalán Josep María Montaner, expresaba en la Lever House: <<la definitiva integración de los volúmenes puros de la arquitectura moderna dentro de la ciudad>>. Así, en la torre DIARIO EL UNIVERSAL se prioriza el carácter expresivo y unitario del edificio, ideado en función de su inclusión en el entorno urbano. De esta manera, aun cuando se continúan aquí algunos de los principios estéticos de la tradición moderna de la arquitectura, el edificio El UNIVERSAL expresa una nueva tipología arquitectónica.

Por otra parte, resulta de interés la inclusión del concepto de integración del arte en esta torre, presente en el mural de grandes proporciones, concebido por el artista venezolano Carlos González Bogen; cuya idea reinterpreta la línea heredada del arquitecto Carlos Raúl Villanueva en el Proyecto de Síntesis de las Artes, para la Ciudad Universitaria de Caracas. 

Se puede afirmar que este edificio con funciones de impresión de diarios, refleja la categoría de significado, identificada como espíritu de la democracia y de la libertad de expresión plasmadas en el contenido de sus diarios. La torre DIARIO EL UNIVERSAL se encuentra en un lugar prominente en el desarrollo de la arquitectura venezolana. Marca un hito dentro de la ciudad por su adaptación al entorno urbano y a las condicionantes climáticas del lugar.

 

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Síntesis Curricular 

Edgar Cruz Contreras. Caracas, 1951. Arquitecto, UCV, 1977; Postgrado en teoría y critica del arte y la arquitectura en la Universidad Politécnica de Cataluña, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, España, 1983-1987; Doctor en Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, 2007; Magister Scientiarum en Filosofía de las Ciencias Humanas, Facultad de Humanidades y Educación, UCV, 2011; Certificado de Estudios Postdoctorales, Centro de Investigaciones Posdoctorales CIPOST- FACES, Universidad Central de Venezuela, 2016. Articulista del DIARIO EL UNIVERSAL columna Reflexiones sobre Arquitectura, Caracas 1990-2000. Autor de: 25 Templos de Caracas, 1995; de 25 Monumentos de Caracas, 2002; de De la Tradición a la Vanguardia (Reflexiones sobre Arte Contemporáneo desde la Teoría de Arthur Danto), 2011; de Arte y Arquitectura Moderna: Cuatro Paradigmas (La Idea de Arquitectura y de Vanguardias Artísticas del siglo XX) 2012 y de Arquitectos Venezolanos Contemporáneos (Aproximación Critica a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela) 2013. Profesor Titular y Maestro Honorario en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE, Caracas. Premio de Investigación Teoría y Crítica “Arquitecto Jimmy Ossot Machado”; Mención de Honor Internacional en la IX Bienal de Arquitectura de Quito”, 1999. Articulista, conferencista y crítico de arte y arquitectura, colabora en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Miembro del Colegio de Arquitectos de Venezuela N° 1473, Colegio de Ingenieros de Venezuela N° 20232, DocomomoVE Documentos para la Conservación del Movimiento Moderno y del Consejo Internacional de Museos, ICOM, N° 65851.


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