lunes, 5 de enero de 2026

Aura Marina Orta: "Repensando la crítica del arte y su rol cultural: desafíos en la formación artística"

 

Ponencia de la profesora doctora Aura Marina Orta ortaa2020@gmail.com: "Repensando la crítica del arte y su rol cultural: desafíos en la formación artística". Segundo Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela ¿Validación o Interpretación? (In Memoriam del maestro Juan Calzadilla); evento organizado por Edgar Cruz desde Iartes, en la sede de la Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Caracas, MBA. Caracas, septiembre 17 de 2025.


 

Resumen.

El presente artículo es una aproximación reflexiva a la caracterización del crítico de arte en la contemporaneidad y los componentes de aprendizaje fundamentales en la formación universitaria vinculada a las disciplinas artísticas que pueden configurar el rol mediador entre el espectador y la obra de arte. Entendiendo la responsabilidad que implica esta mediación, se enfatiza en los estudios históricos, estéticos y la práctica artística como los insumos fundamentales que permitirán el ejercicio constructivo de esta práctica y fortalecer la comprensión y participación crítica y constructiva en la cultura visual actual.

Palabras claves: crítico de arte, formación universitaria, disciplinas artísticas, cultura visual. 

Introducción

El arte -como acción y hecho simbólico- es portador de significados que pueden ser múltiples, ambiguos, contradictorios. El espectador, en una relación dialógica con la obra artística -donde se activan sensaciones, relaciones, recuerdos, ideas- realiza un ejercicio interpretativo para dar sentido a lo que percibe. Es decir, en cada espectador una obra suscita experiencias, conocimientos y emociones y esto promueve en mayor o menor proporción su interés en la misma.

En otros casos la interpretación que hace el espectador de la obra es mediada por quien ya la ha decodificado y proporciona elementos para “canalizar” el encuentro con la obra y centrar la atención en los aspectos que artísticamente se consideran relevantes.  En este sentido, se reconoce la crítica de arte –sea en la figura del historiador del arte, del curador, del docente o del propio artista- como el resultado de una experiencia o un conocimiento previo más detallado de los sentidos, significados y valores de la obra, puestos al servicio de la experiencia del espectador.

Aun cuando en muchas oportunidades se ha cuestionado la mediación del crítico, debido especialmente porque históricamente ha sido vehículo para excluir creaciones no coincidentes con cánones instalados, o en otros casos porque la crítica de arte se convirtió en un ejercicio filosófico o literario alejado de la obra misma, es importante reconocer los aportes de una crítica de arte reflexiva, por no decir una “crítica crítica” para garantizar que el arte propicie aproximaciones sociales, conexiones culturales y miradas constructivas respecto al presente y el pasado. 

Este reconocimiento de la contribución de la crítica de arte, en esta oportunidad, la contextualizamos en las artes visuales donde parece tener más pertinencia respecto a la crítica literaria, si consideramos el planteamiento de Nelson Goodman, cuando señala que “…mientras la mayoría de las personas que utilizan una biblioteca sabe leer, la mayoría de los que visitan un museo no sabe cómo hay que ver” (Goodman, N. p. 267).

Si bien reconocemos el rol social y cultural del crítico de arte, es necesaria la reflexión de esta práctica y su relación con la educación especializada en arte, a partir de algunas interrogantes: ¿Cómo la formación profesional en las áreas de artes visuales facilita competencias para el ejercicio de la crítica de arte?, ¿Cuáles son los aspectos estéticos y éticos que debe privilegiar la crítica de arte como práctica constructiva y mediadora culturalmente? y ¿De qué modo la crítica de arte puede focalizar y divulgar las creaciones que propician nuevas conexiones culturales?

La crítica de arte como agente decodificador de la cultura visual

Comprender una obra de arte representa decodificar los signos que la estructuran; esta tarea puede ser satisfactoria o no en función de la implicación del espectador con la obra o de la información que posea del contexto de la misma, así como de la “literalidad” de la obra respecto a su temática o sus elementos constituyentes que pueden resultar más o menos conocidos o más o menos herméticos.

Es importante tener en cuenta que decodificar o no la obra que se tiene ante sí no es garantía para que surja una experiencia estética en el espectador; es decir, el disfrute o goce frente a una obra puede darse eventualmente sin la comprensión de los significados o sentidos que ésta implica. Reconocemos lo complejo que puede ser abordar lo concerniente a la experiencia estética, ya que no hay muchos acuerdos respecto a su definición clara (véase el capítulo undécimo de Historia de seis ideas de Tatarkiewiccz) podemos acordar que se trata de un vínculo (emotivo en la mayoría de los casos)  que se establece en la esfera de la percepción entre el espectador y una obra determinada, lo que lo induce a contemplarla; a reparar en ella y fijar el encuentro como una experiencia significativa.

En síntesis, no podemos soslayar que es importante la valoración de las manifestaciones artísticas como autoexpresión creativa, que van de la mano con la posibilidad para el espectador de conectarse autónomamente de modo sensorial y perceptualmente, sin recurrir a referentes teóricos que puedan proporcionar guías, curadores, artistas, docentes; sobre todo reconociendo el libre acceso y el poder seductor de la imagen contemporánea; esta experiencia sigue representando un potencial y atractivo clave de las expresiones artísticas. Sin embargo, es innegable que el gran flujo e intercambio de imágenes gestadas en distintos contextos socio-geográficos y compartidas globalmente puede hacer indescifrable sus significaciones, con lo que el crítico de arte deviene en un importante “mediador cultural”.

Al considerar la decodificación de la obra como un paso que no siempre garantiza la experiencia estética se puede interpretar entonces como excedente la atención puesta a su comprensión; sin embargo, como seres senti-pensantes, la interacción espectador-obra genera relaciones reflexivas a partir de las posibles narraciones que contenga y que es posible que no sean obvias. En este sentido, el crítico puede hacer un acompañamiento clave para propiciar un intercambio espectador-obra, constructivo, de manera que éste asuma la interpelación, la provocación o la convocatoria que le hace la obra, para generar nuevas y múltiples conexiones sensitivas, perceptuales y sociales. Entendemos estas nuevas conexiones sociales en el sentido como las concibe Bourriaud (2006) al destacar el poder que tiene el arte para propiciar “intersticios” o espacios sociales y simbólicos que trascienden el mercantilismo, el consumo y la banalidad.   

La crítica de arte se justifica en la medida que pueda proporcionar herramientas para la decodificación de las expresiones artísticas trascendiendo el análisis formal, material o técnico, especialmente debido a que el rol y la atención del crítico de arte ahora se expande más allá de las obras de arte que ya han recibido esa categorización y que se encuentran en los espacios de reconocimiento en el campo del arte; es evidente, la omnipresencia de la imagen en todos los sitios y contenidos disponibles en la web, las imágenes y fotografías que se presentan e intercambian a través de las redes sociales, el cada vez más creciente consumo de dispositivos tecnológicos con capacidades y posibilidades para la producción, manipulación e intercambio de imágenes. Esta condición social actual implica un rango masivo de impacto de las imágenes o producciones visuales cuya categorización de “arte” puede ser imprecisa, pero que captura la atención y ejerce grandes influencias sociales.

Si se asume una visión simplificadora, esta omnipresencia de la imagen como condición contemporánea, pudiera ser considerada como una dimensión cultural positiva, dada la participación masiva (casi sin exclusión, excepto las que imponen la diversidad de capacidades) “o democrática” de la sociedad en el fenómeno visual. Sin embargo, la poderosa influencia que ejercen las representaciones visuales se convierte en muchos casos en situaciones problemáticas, si estas representaciones no son asumidas de modo consciente y crítico.

Ranciere (2013) a partir de la lectura Debord destaca la importancia de reconocer “las trampas” de la sociedad del espectáculo similares a las que experimentan los prisioneros atados de la caverna platónica donde realidad e ilusión se perciben invertidamente. De aquí la importancia de reconocer la lógica de las representaciones visuales; “Conocer la ley del espectáculo equivale a conocer la manera en que éste reproduce indefinidamente la falsificación que es idéntica a su realidad.” (p. 48).  

Desde la perspectiva educativa, Freedman (2006) destaca la importancia que tiene para los y las jóvenes el desarrollo de habilidades interpretativas o las posibilidades de dar significados a las formas. Estas habilidades interpretativas son presentadas por Freedman en distintos niveles:

Las habilidades interpretativas de bajo nivel incluyen el discernimiento de un mensaje simple, deseado, de una representación simbólica, o la personalización de una situación que vemos representada. Las habilidades de alto nivel incluyen: (1) desenterrar supuestos subyacentes; (2) formar múltiples asociaciones posibles; y (3) llevar a cabo una reflexión crítica y consciente. (Freedman, K. 2006 p. 122-123)

Es decir, las representaciones visuales que llegan más poderosamente y cuya interpretación corresponden al más bajo nivel son aquellas que presentan un mensaje explícito y en su mayoría están dirigidas a incitar al consumo. Muchas de las representaciones visuales son generadoras de estereotipos de vida, centrados gran parte de ellos en la incitación al consumo desmedido, la exaltación del cuerpo y las apariencias y, en consecuencia, la negación de valores como la igualdad, espiritualidad y solidaridad, entre otros. En este sentido, la mediación formativa, la crítica, al develar los códigos y referencias de las imágenes, puede cumplir una misión liberadora.

La formación para el ejercicio de la crítica debe centrarse en el desarrollo de esas habilidades de alto nivel, para así mediar entre obra y espectador y contribuir con las posibilidades de acceso y apreciación de representaciones que trasciendan las propias del consumo o la mercancía. 

Prácticas formativas para el ejercicio constructivo de la crítica del arte

Por todo lo anterior, hemos atribuido importantes responsabilidades culturales a la práctica de la crítica de arte; ¿pero de dónde obtienen quiénes se forman en las áreas del arte y la comunicación visual los insumos para abordar la infinita producción de la cultura visual? o dicho de otro modo: ¿Cuáles son los contenidos que tributan a las competencias del especialista en arte para ejercer la crítica artística?

La consideración disciplinar de la formación artística orienta a reconocer que el arte como cuerpo de conocimiento debe estructurarse fundamentalmente con base en las áreas de historia del arte, la estética, así como la práctica de taller (Gardner, 1994)

El área de la historia del arte proporciona conocimientos para la reflexión acerca de las tradiciones artísticas y las relaciones con el contexto donde se producen; los procesos de gestación y consolidación de movimientos, tendencias y prácticas. En este sentido, el área de historia del arte contribuye a la reproducción de tradiciones artísticas reafirmando las identidades sociales y las herencias culturales.

El área de la estética o teoría del arte implica pensar el arte, categorizar, debatir acerca de la naturaleza del arte y las distintas concepciones (antropológicas, filosóficas, sociológicas, entre otras) que lo justifican las continuidades y discontinuidades de las producciones artísticas. 

El área de taller artístico orienta al estudiante en la práctica de actividades artísticas; se trata de su implicación en los distintos momentos del proceso creativo y resolutivo de una obra. Esta práctica debe generar una dialéctica entre la reproducción de las tradiciones artísticas y la emergencia de nuevas respuestas en obras que interpelen la misma tradición. 

Así, la historia del arte, la estética y la práctica de taller configuran los elementos clave para el ejercicio de la crítica de arte. La decodificación y la reproducción de determinadas manifestaciones artísticas sólo es posible a partir del conocimiento de los componentes culturales que le sirven de contexto. Además, corresponde al campo de la estética también la reflexión acerca del status de “obra de arte” de un objeto particular, lo que conlleva también a preguntar quién decidió este status.

Competencias para el ejercicio de la crítica de arte

Consideremos ahora algunos aspectos clave que deben transversalizar las tres áreas de la formación de la disciplina artística como prácticas recurrentes para fortalecer las competencias críticas de quien se forma en el campo de las artes visuales:

1.    Observación contextualizada: reconocer que la observación se realiza desde un contexto particular o perspectiva específica (contexto de visualización), que puede coincidir (geográfica, temporal o ideológicamente) o no, con el del creador (contexto de producción). En este aspecto resulta importante reconocer cuáles son los elementos que identificamos claramente y cuáles resultan ambiguos o confusos.

2.    Indagación contextual: explorar el contexto de producción de la obra y las circunstancias particulares del creador. ¿Qué datos biográficos del autor destacan desde el punto de vista social, étnico, geográfico o ideológico? ¿Cómo se reflejan esos datos en la obra? ¿Qué vínculos existen entre esta obra y otras del mismo o de otro contexto? 

3.  Confrontación de interpretaciones: reconocer que una misma obra puede suscitar significados múltiples, incluso opuestos. En este sentido, resulta necesario el intercambio de interpretaciones en torno a los supuestos estéticos se infieren y las posturas culturales que se manifiestan.

4.     Consensos sociales: valorar la confluencia de distintas miradas y asociaciones en torno a una obra, entendiendo la crítica como diálogo y posibilidad de transferencia a la realidad o actualidad. ¿A qué convoca la obra? ¿En quiénes y por qué puede hacer resonancia? ¿Cuáles son los valores que inferimos como implícitos en la obra?

Aun cuando estas prácticas están vinculadas con los modelos tradicionales de análisis artístico, aquí se propone hacer énfasis en la construcción social de los significados; es decir, el desarrollo de cada uno de estos momentos desde la participación y el intercambio social; la interacción social, la mirada del otro para cuestionar certezas presupuestas y dar forma y nuevos significados a la realidad.

La consideración de estos aspectos propuestos como centrales de las áreas del conocimiento artístico y la comunicación visual puede ser clave no sólo para el disfrute de las creaciones artísticas, sino para acceder también a los posibles significados de las creaciones y su relación con las realidades.

 A modo de cierre para abrir el debate: criterios para la crítica

La crítica de arte requiere considerar los elementos sociales y culturales que puedan aportar elementos para la comprensión del arte, debido a que un análisis formal centrado sólo en los aspectos plásticos de una obra contemporánea genera incertidumbre acerca de sus valores y no proporciona las razones por las que la misma forma parte del universo artístico.

Es por esto que la decisión acerca de cuáles creaciones presentar, valorar o divulgar también es una decisión importante en el desarrollo de la crítica artística; el crítico deberá revisar los criterios de su selección, ante el amplio espectro de producción visual existente. En este sentido, a propósito del debate siempre abierto acerca del camino de la educación en América Latina y el Caribe y tomando como inspiración la reflexión de Maldonado (2025) y su propuesta de “un nuevo contrato social para la educación” haré una versión libre de algunos criterios a tener en cuenta para el ejercicio responsable del crítico de arte y su rol como mediador; es decir, las decisiones acerca de las expresiones que validará y divulgará deben atender a aquellas expresiones que:

1.    Propicien vínculos entre comunidades y personas.

2.    Generen la reflexión y crítica de nuestras relaciones con la naturaleza.

3.    Evidencien la diversidad como un bien social. 

4.    Den respuestas y/o alternativas a la vida centrada en el consumo.

5.    Estimulen el conocimiento de la historia del arte.

6.    Interpelen acerca de las identidades.

7.    Reten nuestra percepción y sensibilidad. 

8.    Exalten la vida.

            En síntesis; parafraseando a John Holloway quien dijo que “Si el marxismo no tiene que ver con el latido del corazón no es nada”; así podemos considerar que:  Si el arte no tiene que ver con el latido del corazón no es nada.


Referencias

Bourriaud, N. (2006). Estética Relacional. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.

Dinerstein, A. (2018). La teoría de la revolución intersticial de John Holloway. Constelaciones Revista de Teoría Crítica. N° 10. https://constelaciones-rtc.net/article/download/3139/pdf/11689

Freedman K. (2006). Enseñar la cultura visual. Barcelona: Ediciones Octaedro, S.L.

Gardner, H. (1994) Educación Artística y Desarrollo Humano. Barcelona: Editorial Paidós. S.A.

Goodman, N. (1984). De la mente y otras materias. Madrid: Visor.

Maffesoli M. (2007). En el crisol de las apariencias. Para una ética de la estética. Madrid: Siglo XXI Editores, S.A.

Maldonado, H. (2025). Hacia un nuevo contrato social en educación. Simbiosis Revista de Educación y Psicología. Vol. 5 Núm. 9, p. 206-211.

https://revistasimbiosis.org/index.php/simbiosis/article/view/180

Rancière, J. (2013). El espectador emancipado. Buenos Aires: Manantial. https://archive.org/details/ranciere-jacques.-el-espectador-emancipado-ocr-2008/page/n3/mode/2up

Tatarkiewicz, W. (2002). Historia de seis ideas. Madrid: Editorial Tecnos.



SÍNTESIS CURRICULAR

Personal docente ordinario jubilada, adscrita al Departamento de Arte. UPEL. IPC.

Categoría: Asociado.

Correo electrónico: ortaa2020@gmail.com   

TÍTULOS OBTENIDOS  

Doctora en Educación Artística. Universidad de Sevilla, España. 2010.

Magíster en Arte, mención Estética. UPEL- IPC. 1997.

Profesora de Artes Plásticas. IPC- UPEL. 1984.

OTROS ESTUDIOS NO CONDUCENTES A TÍTULO vinculados al área

Estudios de Pregrado en Filosofía. UCV. 1985-1990.

Cursos aprobados del Doctorado en Cultura y arte para América Latina y el caribe (Pensamiento latinoamericano. Investigación Cualitativa. Historia local y regional). UPEL-IPC. 2008-2009.

ACTIVIDADES PROFESIONALES DESARROLLADAS

Vicerrectora Académica Universidad Audiovisual de Venezuela.

Docente de los Doctorados en Ciencias de la Educación y Patrimonio Cultural. Universidad Latinoamericana y del Caribe.

Docente de Pregrado en Metodología de la Investigación. Universidad Audiovisual de Venezuela.

Personal docente ordinario (Jubilada 2015). Departamento de Arte UPEL- IPC. Coordinadora del Doctorado en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe UPEL- IPC. 2012-2015.

Coordinadora de la Maestría en Arte, mención Estética UPEL- IPC. 2009-2012. 

Jefa de la Unidad de Publicaciones. UPEL- IPC. 2006-2009.

Coordinadora del Programa de Artes Plásticas UPEL- IPC. 2003-2006.

Jefa de la Cátedra de Expresión Plástica, Coordinadora. 

Docente en cursos de pregrado y postgrado de Estética, Cultura y Arte, Metodología de la Educación, entre otros. UPEL- IPC. 1992-Actual.

Participación como Jurado en Trabajos de ascenso, Trabajos de Grado, Tesis Doctorales y Concursos de Oposición. (Actual) 

Tutora de Trabajos de Grado y Tesis en el nivel de Post grado. (Actual)

Participación como ponente en eventos educativos nacionales e internacionales. Participación como artista plástico en eventos artísticos nacionales. 

PUBLICACIONES 

2009. Artículo: Reflexiones en torno al espacio en las artes visuales http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1010-29142010000100008

2012. Coautora de Libros de Educación Artística y Recorriendo el arte de la Colección Bicentenario. Ministerio del Poder Popular para la Educación, Venezuela. 

2022. Artículo: Prácticas estéticas y decolonialidad  https://revistasimbiosis.org/index.php/simbiosis/article/view/23 




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