martes, 6 de enero de 2026

Oswaldo Enrique Marchionda Vargas: " En Sintonía ¿Es posible una producción artística desde el pensamiento crítico?"

" En Sintonía ¿Es posible una producción artística desde el pensamiento crítico?" es la ponencia del profesor Oswaldo Marchionda en el Segundo Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela... Evento crítico coordinado por Edgar Cruz, desde el Iartes, en la Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Caracas, MBA. Septiembre 19 de 2025.


Re-imaginar el mundo en cada gesto, en cada palabra, en cada relación 

con el otro humano siempre que la vida así lo exija.

Suely Rolnik (2019)

La premisa de este Segundo Encuentro sobre la Crítica de Arte en Venezuela, que honra la memoria del maestro Juan Calzadilla, se sustenta en la pregunta: ¿Interpretación o validación de la obra?, con el propósito de indagar sobre la actualidad y validez de la crítica de arte en Venezuela, a partir de la interpretación crítica de su producción artística.

Para hacer una interpretación crítica de la producción artística de las prácticas escénicas de la danza es importante revisar en líneas generales cuál es la situación de la mencionada producción en la actualidad, como una manera de situar este acontecimiento y acercarnos a comprender entre otros fenómenos, la crisis o ausencia de su crítica y en ese sentido poner en perspectiva su validez y reconocer sus aportes. Para tal pretensión, existen tres elementos importantes que quisiera resaltar: en primer lugar, no es desde la “crítica de la danza” que enuncio estas elucubraciones, pues no ejerzo como critico; en segundo lugar, mi participación en un evento tan importante como este, parte del reconocimiento de la necesidad de la existencia y promoción de espacios para la crítica de arte como  aporte fundamental a la constitución del pensamiento crítico emancipador de forma situada, es decir, desde la singularidad y potencia de las prácticas culturales y artísticas; y en tercer lugar, la urgencia de que estos ámbitos de pensamiento creación se constituyan desde ejes de investigación, habitados por las realidades culturales y sus movimientos sociales, que interpelan el régimen colonial capitalista y el ejercicio de muerte que ejerce contra la humanidad. Es decir, desde los ámbitos de debate que propone el giro decolonial, los espacios que luchan contra el racismo y a favor de nuestras herencias ancestrales; los lugares dónde se estudian cosmovisiones otras sobre el cuerpo y las corporalidades, los feminismos y el mundo Queer; las migraciones, la transdisciplinariedad y el multiculturalismo; además desde los espacios que interpelen el uso de la tecnología, entre otras temáticas fundamentales, que abrazan una perspectiva contrahegemónica y cuestionadora de la visión occidental céntrica de la existencia. A partir de estos postulados, quisiera mencionar como referencia lo que en los territorios de la creación artística en Colombia se reconoce como “Artes Vivas”, noción propuesta por Rolf Abderhaden Cortés (1965), actor de teatro colombiano, director de la compañía “Mapa Teatro”, gestor y creador de la Maestría Interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas-MITAV, de la Universidad Nacional de Colombia; la cual fue creada en 2007 como programa de postgrado inédito en Abya Yala, adscrito a la Facultad de Artes con sede en Bogotá y con proyección hacia otras instituciones académicas y artísticas a nivel nacional.

La MITAV avanza hacia la emancipación creadora que define existencialmente otras dimensiones de los territorios de creación artística inter y transdisciplinarios. Al respecto la directora artística, bailarina y profesora de la carrera de Artes Plásticas, quien recientemente fuera también directora de esta maestría, Sofía Mejía Arias, nos menciona:  

(…) la noción de artes vivas se propone como una provocación–invitación a pensar más allá de los límites entre la vida y el arte y de las disciplinas artísticas. A poner en contacto y en relación los procesos de creación, los procesos de la vida y otros campos de conocimiento (2021) 

Invitación que estudia cómo las fuerzas vitales y sus potencias, afectan y atraviesan la producción artística, provocación que incita a ubicar el cuerpo del artista en el centro de la creación; su subjetividad y cómo ésta se pone en tensión con el cuerpo social, con el cuerpo común, con el propósito de expandir los territorios disciplinares, apoyándose en la revisión de prácticas artísticas contemporáneas “in-disciplinadas”, como ámbito de acción propio de las “artes vivas” que problematiza las búsquedas, la preguntas y los desafíos para la creación en una dimensión existencial, ética, estética y política. Este desafío soberano para la creación, propicia diálogos para su propio despliegue con el campo de las ciencias humanas y sociales, estudios culturales, la teoría Queer, el pensamiento decolonial, los feminismos, entre otros, en tanto qué insiste, parafraseando a Sofía Mejía: “...en la búsqueda y proposición de nuevos modos de producción diferentes a los de la instrumentalización, la homogeneización y la formalización. Unos modos de producción abiertos, siempre en estado de potencia, ocupados en una producción “sin finalidad”, que escapan a la lógica de la producción neoliberal-capitalista”. 

Desde esa perspectiva de descolonización de la acción y el pensamiento, la MITAV “in-corpora” para sí una serie de categorías, para “bien decir” las complejidades y paradojas de estas singulares realidades y sus tecnologías. Una de ellas, es la noción de “Gesto”, la cual interpela y desplaza la idea moderna de “la obra”; entendida como acción, actuación, coreografía, objeto de arte acabado, sólido y estable. El gesto es concebido como un intervalo, como un espacio de mediación, una medialidad sin fin que no aspira a su completitud. El gesto es enunciado en vez de “la obra”, para referir a las producciones de arte interdisciplinarias y transdisciplinarias (Abderhalden y Urrea, 2020). A partir de lo cual, el gesto es tomado como una fisicalidad de lo común que excede el ámbito del teatro, la danza y las prácticas escénicas en general, y de una cierta expresividad psicológica del intérprete-creador, es decir que va más allá de una movilidad física expresiva contenida y posible de ser percibida en la interrupción del movimiento. Es una meditación que propicia la reconfiguración de nociones procedimentales como “el montaje”, entendido en tanto múltiples maneras de composición y estructuración que implica la creación, como una forma continuamente abierta, solo por disponer de un ejemplo. Para la filósofa e improvisadora argentina Marie Bardet (2019), los gestos son modos de relación más que meras formas corporales, estilo para usar de cierto modo una técnica; realmente se componen de un cuerpo junto a un espíritu. Es decir que un gesto, una posición del cuerpo, no tiene sentido realmente si no está asociada a una situación determinada, a un medio ambiente concreto, a un contexto con el que se relaciona, lo que nos invita también a entender que nuestros gestos poseen una antigüedad que nos rebasa.

La otra es la noción de “Huella” (o “huella escritural” para ser exactos),  referida concretamente a los libros, las tesis y demás objetos que pretende dejar una constancia o vestigio de las experiencias más efímeras asociadas a los procesos de creación. La MITAV propone desarrollar un tipo de escritura que proviene de los flujos asociados al cuerpo. Una escritura-rastro entendida como una exhalación que dialoga con el gesto del artista y se aleja de cualquier interés justificativo o explicativo. Un tipo de escritura que desborda la rectangularidad de los marcos estandarizados de la escritura convencional y académica (sin despreciarlas en tanto parte de ella), que asume su materialidad aprovechando su condición espacio-temporal, con la pretensión de avanzar su propio camino más allá del gesto. Con estás referencias quisiera recuperar la idea de que los procesos de descolonización de la existencia son tarea de carácter cotidiano; son un ejercicio constante y la experiencia descrita es muestra de ello, en tanto que implica un modo de existir más allá del discurso, lo que nos impone grandes desafíos. La producción desde otros lugares de enunciación de posibilidades distintas de percepción de las realidades. En este caso, la pregunta sobre la noción moderna de “la obra”, interpela la pregunta motivadora de un evento como este.

Por otra parte, es necesario situar la producción artística en nuestro contexto, lo que nos invita a revisar críticamente la participación del estado (entre otros actores), en dicha producción, es decir, la revisión de las políticas públicas. En este sentido, la revisión crítica de las políticas culturales del estado (que avanza a su condición de “comunal”), es una tarea urgente sí intentamos acercarnos a una perspectiva decolonial de construcción de sentido, es decir, brindar aportes a la constitución de subjetividades que avancen más allá de la racionalidad moderna occidental céntrica, hegemónica, con propósitos políticos concretos como la defensa de la soberanía. En este sentido, es urgente el diálogo entre (poner en contacto y relación) la producción intelectual académica de pensamiento y el desarrollo de las políticas culturales de carácter público, más allá de nuestra vida sujeta a la constante contingencia, como resultado de asumirnos como pueblo soberano y autodeterminado respecto al sistema-mundo occidental moderno, capitalista y sus consecuencias; desde las sanciones unilaterales hasta el asedio militar frente a nuestras costas en el mar Caribe.

En el caso concreto de la práctica escénica de la danza, además de los estudios universitarios que se concretan en la Universidad Nacional Experimental de las Artes-UNEARTE, la política pública emanada desde el Ministerio del Poder Popular para la Cultura se concreta en la Fundación Compañía Nacional de Danza. Entiendo que por factores de carácter económico, su accionar en los últimos años se ha reducido a garantizar los compromisos de nómina del estamento administrativo que sostiene la institución; además de dos elencos: uno de danza contemporánea y otro de: danza “escénica basada en los hechos tradicionales”, modernamente denominada “danza o elenco tradicional”.

¿Qué ha sucedido con las políticas de estímulo a la creación para las prácticas escénicas de la danza y el movimiento?

En un país con una larga tradición dónde el estado ha asumido la promoción, apoyo y estímulo a la creación, la disminución, o desaparición, de está necesaria política de incentivo afecta directamente a la producción artística. No es que las prácticas artísticas de la danza y el movimiento escénico hayan desaparecido, por el contrario la pulsión de este país asediado por el imperio estadounidense, se concreta en el baile. En UNEARTE el PNF con mayor demanda de estudiantes por periodo académico, después de Artes Audiovisuales es el de danza, dato que nos refiere de la necesidad de la población joven de profesionalizarse en el estudio de esta práctica. Por otra parte, la ausencia de políticas que atiendan a las agrupaciones y los artistas de la danza escénica ha impulsado a que estos sujetos se sostengan con el desarrollo de las prácticas somáticas orientadas hacia la salud física y mental de las personas. Realidad que también podría estar sostenida por una política pública.

La propia crisis y las dificultades que entraña la producción artística ha propiciado la constitución de nuevos sujetos de creación como los denominados “Artistas Gestores”, sobre todo en la producción de la danza, donde los creadores escénicos por la vía de los hechos, asumen no sólo las responsabilidades en el campo de la creación y la interpretación, sino también la gestión y producción de sus proyectos; incluso la producción de pensamiento que gira en torno a dichos procesos. Acontecimiento que más allá de la sobrecarga de atribuciones concentradas que esto implica, también interpela la tecnificación disciplinar moderna, pues por la vía de la necesidad constituyen un sujeto creador integral.

Actualmente no existe una plataforma oficial de exposición de la creación escénica de la danza; es decir, la danza no cuenta con un Festival (“oficial”) a través del cual no solamente se muestre al público los resultados de su producción artística, sino que reduce la posibilidad de diálogo e intercambio que promueve el crecimiento de los artistas y del sector.  Para las agrupaciones y artistas “independientes” es insostenible la producción de temporadas en teatros convencionales por los costos de producción que estos implican: pago de alquileres de salas y dotación de equipos de iluminación y sonido, solo por nombrar algunos. La ausencia de espacio de exposición de la producción artística, es proporcional a la ausencia de espacio para el ejercicio crítico de dicha producción. Esta acotada revisión no pretende reducir la problemática al tema presupuestario pero, sí entendemos el hecho cultural como procesos que dan sentido a la existencia: ¿No son prioridad la inversión institucional en la construcción de sentido simbólico contrahegemónico?Actualmente contamos con diversos espacios dedicados a la promoción del pensamiento crítico en clave decolonial, entre otras; en los cuales, la revisión de la producción de sentido y las batallas por la construcción simbólica al servicio de “mundos posibles”, son una tarea urgente; y en los cuales, la revisión de la gestión y políticas culturales de carácter público deberían estar en el debate y construcción de alternativas políticas de la producción simbólica, a través de las prácticas artísticas en general y la danza escénica en particular; estrategia que considero vital, en tiempos dónde es necesario defender la soberanía a toda costa.

La cuestión está en poner en contacto, poner en relación.

Entiendo que la crisis de la crítica del arte en Venezuela, asociada no solamente a la producción intelectual y la teoría del arte, sino también al ejercicio periodístico y la comunicación social en general, son presa (también) del invasivo desarrollo tecnológico y los cambios en las lógicas (y las éticas) comunicacionales que en el ámbito digital se ejercen. El impacto que tienen la inmediatez sin contenido y la instantaneidad sin profundidad de las dinámicas de “las redes”, en la relación entre  producción artística y ejercicio crítico, son fenómenos que precisan atención y estudio. También es importante considerar que el ejercicio comunicacional y crítico, vía los dispositivos tecnológicos, no escapa del contexto político, en tal sentido hay que observar cómo la polarización generalizada ha generado, lamentablemente, más que el debate de las ideas, mucha propaganda (“noticias falsas” como dispositivo naturalizado) que termina instalando la desinformación como norma.

Es importante mencionar que la referencia a la Maestría Interdisciplinar de Teatro y Artes Vivas, es una respuesta política de los artistas colombianos a la política de muerte a la que han sido sometidos durante el interminable periodo denominado “la violencia”. Lo que surge como referente nuestroamericano de cómo el pensamiento crítico es un medio no sólo para la producción artística sino para la producción de políticas culturales, con horizonte decoloniales y emancipadores. Para nosotros, los artistas, el sostén de la vida debería constituirse en el propósito fundamental en tiempos donde el hegemón en su decadencia, se esfuerza desesperadamente por hacernos desaparecer.

El Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos, la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE; el Centro para la descolonización Luis Antonio Bigott, por nombrar solo algunos, son extraordinarios escenarios para el pensamiento-creación de modelos de gestión económica que fortalezcan y sostengan la producción intelectual que acompañe los procesos de creación artística y la crítica que de ellos se deviene. Es fundamental ponernos en relación e insistir en la consolidación de los espacios de encuentro y diálogos que propicien proyectos conjuntos y vinculantes. Aportar con la constitución de nuevas perspectivas de investigación a las líneas de investigación ya existentes en estos territorios y la consolidación de otros espacios para el debate crítico, basados en esta crisis en lo particular, como contexto que potencie el ejercicio crítico como campo para el pensamiento y la creación. Todo esto sumado a la consideración de la gestión de los recursos de todo tipo que permitan su sustento.

Sobre la pregunta que encabeza mi intervención: ¿Es posible una producción artística desde el pensamiento crítico?; por supuesto que es posible, sobre todo frente a los desafíos presentes en nuestro horizonte. La producción artística de la danza escénica se constituye en un territorio de construcción de sentido simbólico extraordinario, en un pueblo joven y danzante. Interpelar críticamente el accionar del estado a través de su política cultural es primordial en la tarea de avanzar más allá del espectáculo y folklorización (en su condición moderna del término) de esta construcción de sentido de carácter simbólico. El desafío inicial, paradójicamente es simple, pero muy complejo. La cuestión es buscar la sintonía: ponernos en contacto, ponernos en relación.


Referencias.

-Abderhalden, Rolf y Adriana Urrea (2020) . Políticas y Eróticas de los Modos de Producción de las artes vivas. Ver: http://artes.bogota.unal.edu.co/programas-academicos/posgrado/maestria/teatro-artes-vivas/produccion.

-Haudricourt, Andre y Marie Bardet (2019) El cultivo de los gestos / Hacer mundos con gestos. Compilado por Marie Bardet. Cactus, pequeña biblioteca sensible. 1era edición. Buenos Aires, Argentina.

-Marchionda, Oswaldo (2024) Bailando pegao con el sujeto: El intérprete-creador como sujeto de la danza. Tesis doctoral. Programa de Formación Avanzada-PNFA “Artes y Culturas del Sur. Universidad Nacional de las Artes-UNEARTE. Caracas, Venezuela.

-Mejia Arias, Sofía (2021) Apuntes sobre la noción de Pensamiento – creación en el marco de la Maestría Interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia. Conferencia virtual, 29 de noviembre de 2021. Ver: https://www.youtube.com/channel/UCqVPhMR1VXkGZ4GjKGMc2GA

-Rolnik, Suely (2019) Esferas de la insurrección: Apuntes para descolonizar el inconsciente. Tinta Limón ediciones. Buenos Aires, Argentina.



 Síntesis Curricular.

Oswaldo Enrique Marchionda Vargas. Artista escénico, investigador, docente y gestor cultural. Intérprete-creador de movilidades en prácticas contemporáneas. Antropólogo de la Universidad Central de Venezuela con postgrado en Gestión Cultural y Cooperación Internacional de la Universidad de Barcelona, España. Doctor en Artes y Culturas del Sur de la Universidad Nacional Experimental de las Artes - UNEARTE, de la cual también es Maestro Honorario. Decano del Centro de Creación Artística Aquiles Nazoa de UNEARTE. El ritual y la improvisación son los territorios de su pensamiento-creación. Fundador de la compañía de danza contemporánea “Agente Libre” (1999). Realizó estudios de danzas tradicionales y populares. Es egresado del Instituto Superior de Danza de Caracas. Como intérprete ha integrado las compañías de danza Espacio Alterno, Sarta de Cuentas, Caracas Roja Laboratorio, Mudanza y Agente Libre.Estudios sobre la danza, el cuerpo, las culturas tradicionales y populares, además de temas como la gestión cultural, metodologías y sistematización de prácticas artísticas contemporáneas, estudios universitarios en artes escénicas y el trabajo con redes y comunidades organizadas, son áreas donde ha desarrollado su trabajo. Merecedor de la Orden al Mérito al Trabajo (2009) en su primera clase por su contribución al desarrollo cultural de Venezuela y Maestro Honorario de UNEARTE (2020) por su trayectoria como docente, creador, intelectual y vinculador social de esta casa de estudios. Profesor asociado de pregrado y postgrado en UNEARTE. Fue subdirector académico del Instituto Universitario de Danza y asesor de investigación del Centro Nacional de Teatro. Fue miembro del Grupo de Gestión de la Red Sudamericana de Danza. Coordinó la compañía Teresa Danza Contemporánea, proyecto de la Fundación Teatro Teresa Carreño. Es escritor y articulista de temas académicos, artísticos y culturales. Actualmente dirige la unidad de investigación de  “Cuerpos y corporalidades en movimiento” del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos - CELARG, es miembro de la Fundación Cultural 100% San Agustín, colectivo de trabajo comunitario en pro de la gobernanza local desde las prácticas culturales y Programador del Centro Cultural Parque Central de Caracas. 

Correo: metodologiadanza@gmail.com

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