domingo, 28 de diciembre de 2025

¿Por qué la necesidad de una crítica de arte en Venezuela? Por: Edgar Cruz

 


Ensayo: "¿Por qué la necesidad de una crítica de arte en Venezuela?"  

por Edgar Cruz“Segundo Encuentro de la Crítica de Arte en Venezuela ¿Validación o Interpretación? (In memoriam del maestro Juan Calzadilla)”. Iartes-Museo de Bellas Artes. Caracas, septiembre de 2025


En el ensayo: “Solo una pregunta: ¿De cuál crítica de arte hablamos?”, escrito para el Primer Encuentro de Crítica de Arte en Venezuela, sostenía que la crítica de arte en Venezuela había desaparecido. A mi modo de ver, esta situación había ocurrido por el desplazamiento de la crítica de los lugares tradicionales donde esta se ejercía libremente: prensa, catálogos y revistas de arte especializadas. Preguntándonos sí esta aun sobrevive, observando que tal vez sí, en la figura del curador y en la crítica académica producida en los salones de clases de algunas universidades.

Al analizar este problema, se observa que, en museos y galerías, el crítico tradicional encuentra rechazo al emplear en las interpretaciones de arte un lenguaje retorcido y especializado, solo comprensible por una elite; y en su papel de amo y señor de la cultura, él es quien decide lo que es arte de lo que no lo es, o de quien es digno de exponer y de quien no lo puede hacer. Como consecuencia la figura del curador, de quien se dice ser más cercano a los artistas y a su producción, provoca el inevitable ocaso del crítico de arte; pero, en su situación, el curador deseoso de alcanzar el reconocimiento masivo, equiparable a la del artista por él representado, manipula la producción artística de aquel a partir de la visión escenográfica; con la cual selecciona las obras del artista, otorgándoles un nuevo significado; así  el curador redefine las obras según su concepción artística o su idea de arte, llegando a producir instalaciones de  arte equiparables a las obras de los artistas.

Junto con el curador, la creciente industria cultural y el mercado del arte también sustituyen el rol del  crítico de arte; a través de las figuras del marchand, casa de subastas, canales de compra inmediata, comercio electrónico, ventas privadas, galerías con la figura del curador, existencia de departamentos de valoraciones en casas de subastas, cobro de comisiones por ventas y otorgamiento de préstamos por consignación de obras de arte, incluyendo el: “servicio de valoración en formato digital en línea”.

Así pues, bajo la concepción de los curadores, la distinción de lo que es arte de lo que no lo es, ha dado lugar a diversidad de interpretaciones críticas dentro del mercado del arte actual; en la esfera mercado-arte las obras adquieren solo un valor comercial;  se distancia así de los  principios éticos y estéticos subyacentes en las pluralidad de expresiones formales, representativas de la producción de las vanguardias artísticas del siglo XX; también el mercado-arte deja de lado la interpretación crítica social, dirigida al cambio y mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad. A diferencia de la comercialización de obras en el mercado del arte, la producción de las vanguardias artísticas se fundamentaba en la interacción dinámica entre ética, arte, individuo y sociedad, con su rol de ruptura con el pasado. Dirigida a la creación de obras nuevas y originales como manifestación del cambio social dirigido a la formación del nuevo hombre y la nueva sociedad, armonizada y creativa. La producción artística vanguardista fundamentada en la idea de modernidad, ruptura de los cánones estéticos de la tradición y rechazo del concepto de belleza como ideal a seguir en arte, es reapropiada por el mercado-arte. Distanciado a su vez de la crítica social centrada en la búsqueda de nuevos lenguajes plásticos, y de la relación teoría-practica de las vanguardias, cuya estética aparece en el texto, programa, panfleto o manifiesto representativas de cada movimiento.

Algunos movimientos de las vanguardias como el suprematismo y el constructivismo ya establecen en el arte y la arquitectura la pérdida de su valor comercial, o valor cambio. Por el contrario, con el arte las vanguardias se orientan hacia la creación de un nuevo individuo y de una sociedad armónica. En lugar de la comercialización del arte plantean la creatividad como expresión innata en el ser humano y la crítica social; tal como lo muestran fotografías y films de aquella época donde se ven a los artistas del Vhutemas y del Inchuk, de Moscú, abocados con el nuevo arte a la alfabetización de las masas y a la celebración de fechas históricamente significativas en la ciudad de Moscú; donde la integración arte-vida se logra con las instalaciones suprematistas a partir del empleo de carteles, lonas, pendones y vallas con el nuevo arte abstracto de Malevitch .  Otro icono representativo de la relación arte-vida es la instalación PROUN de El LIssitzky, donde el cuadrado rojo surge como símbolo del cambio social. Llevado al máximo por Konstantin Melnikhov en el  Pabellón Soviético de la Exposición de las Artes Decorativas de Paris, 1925, donde los objetos industrializados, tradicionalmente representativos de este tipo de exposiciones comercializadas, son  sustituidos por imágenes representativas de los alcances logrados en los procesos de alfabetización de masas; exponiendo a su vez fotografías, planos y maquetas, con las nuevas tipologías arquitectónicas: vivienda colectiva, club obrero, baños colectivos, fábrica humanizada, teatro de masas, etc.; en las cuales el lenguaje plástico suprematista subyace en la búsqueda formal de la arquitectura.

La banalización del arte, a partir del eslogan “todo puede ser arte”, ha hecho que lo novedoso, lo nuevo, a partir de creaciones artísticas originales y de profundidad reflexiva, sean hoy concebidas también como objetos comercializables. El reino de la imagen y la superficialidad, se impone hoy en el mercado del arte. La “Fuente”, de Duchamp y la “Caja de Brillo”, de Andy Warhol han sido la excusa de muchos artistas y curadores para pensar que cualquier cosa que se haga puede llegar a ser arte, o de que “todo es posible, todo vale en arte”. Al respecto Arthur Danto en El abuso de la belleza La estética y el concepto de arte, explica la concepción artística de Andy Warhol desde la filosofía del arte y la crítica del arte. Redefine el concepto de arte y el papel de la belleza en su tesis sobre el fin del arte; concebido por él como ruptura del arte con las representaciones y narrativas tradicionales con los cuales se definieron los estilos del pasado. De manera pues que la obra de arte más allá de un objeto artístico es según él reflejo de la idea o pensamiento surgido como autorreflexión del artista. Así, Danto se hace la siguiente pregunta: ¿Es entonces casi como si la estructura del mundo del arte consistiera exactamente, no en crear arte otra vez, sino en crear arte explícitamente para el propósito de saber filosóficamente lo que es el arte? (Danto, 1999:53)

En Danto la necesidad de prescindir del objeto como expresión y representación del arte, se refleja también en su planteamiento sobre la reformulación de la crítica de arte. En su opinión, cualquier intento critico actual empleando los instrumentos de la tradición está condenado al fracaso. Ya que no posee los parámetros que en el pasado fueron empleados para la formulación del juicio crítico. Es decir, al haber perdido vigencia en el arte actual algunos conceptos tradicionales como arte, obra de arte, belleza, continuidad de la historia, etc. hacen irrelevante el papel de las antiguas metodologías; así considera que solo en contraposición al empleo de las metodologías canónicas, la filosofía del arte da cuenta del arte contemporáneo como nuevo ideal de conciencia, a partir de la concepción del arte como reflexión filosófica.

Junto a la crítica social de los constructivistas rusos y la crítica filosófica de Arthur Danto, la eclosión de diversidad de tendencias ha hecho que, a nivel local y universal, los críticos y curadores empleen para su interpretación la metodología de análisis de la obra considerada por ellos de mayor adecuación a su pensamiento. Como es sabido estas metodologías críticas se han multiplicado, pudiendo escoger entre: los aspectos biográficos, sociológicos, la historia del arte, el formalismo purovisualista, la iconografía, o tomar en préstamo concepciones de otras disciplinas como el marxismo, el psicoanálisis, la semiología, el estructuralismo, posestructuralismo, los estudios culturales y la crítica feminista, entre otras.

En Venezuela, la visión curatorial se ha impuesto al partir de los análisis de las colecciones de arte, entre quienes destaca la importante labor desarrollada por la investigadora María Luz Cárdenas, actual presidenta del AICA. Esta metodología critica también ha sido desarrollada por la profesora de la Universidad de Barcelona, España, Ana María Guash quien en el texto: El arte Ultimo del Siglo XX del posminimalismo a lo multicultural, parte de los análisis de las más importantes exposiciones de arte del siglo XX, establece así: “conexiones entre el arte y el discurso teórico” (Guasch, 2000)

Coincido con Cárdenas en que Alfredo Boulton se basa en los análisis del método descriptivo, Perán Erminy con una metodología ecléctica y Bélgica Rodríguez con la publicación del más importante texto sobre la abstracción en nuestro país, La Pintura Abstracta en Venezuela. Cuyos autores formaron parte de la ponencia de Cárdenas: “Tres enfoques de la crítica de arte en Venezuela: Alfredo Boulton, Perán Erminy y Bélgica Rodríguez” en el webinar: “Parálisis y disrupción en la crítica de arte de México y Sudamérica”, en noviembre de 2024; coordinado por Bélgica Rodríguez desde el AICA, Asociación Internacional de Críticos de Arte capitulo Venezuela.  

En mi manera de ver, junto a estos tres pilares fundacionales de la crítica de arte en Venezuela, explicados por Cárdenas, habría que añadirle la figura del maestro Juan Calzadilla. Entre sus aportes al conocimiento y divulgación del arte en Venezuela, se encuentra su investigación sobre Armando Reverón, publicada en el catálogo homónimo de la exposición realizada en la Galería de Arte Nacional, Caracas, 1979. Allí Calzadilla clasifica dos nuevos periodos en la obra de Armando Reverón, los cuales complementan la clasificación de Boulton, anteriormente mencionada; estos son: el “periodo de las majas”, caracterizado por representaciones del desnudo en pinturas y muñecas; y el “periodo expresionista”, el cual en su opinión: “implica una profunda búsqueda de seguridad orgánica, de salvación personal, no ya para seguir un camino aparte, distinto de los otros, sino para desprenderse de aquel que lo arrastra más al abismo insondable de la locura. Nostalgia del pasado, de los juegos de infancia, pero ante todo necesidad de reconstituirse, de reelaborarse como imagen física, de su identidad fragmentada…el presente lleno de sombras anhela cristalizar en un mundo que solo puede atraparse al precio de perderlo para siempre. El ciclo se ha cerrado” (Juan Calzadilla: 1979)

Entre las publicaciones de la crítica de arte en Venezuela cabria también mencionar los realizados por los investigadores:  María Elena Ramos, Félix Suazo, Víctor Guedez, Roldán Esteva-Grillet y Carmen Hernández, entre otros también importantes; así como también la labor critica de las páginas web: El cuarto de los juguetes, de Gerardo Rojas; Backroom Caracas, ONG Nelson Garrido; Fotolectura (Fotografía Urbana); Mirada Expuesta, de Juan Antonio González; Prodavinci;  Papel Literario; Hábitat Plus y Artefacto

La crítica más que emitir juicios estéticos interpreta las obras contextualizando al arte en su ámbito histórico, social, político y cultural. Así la crítica da cuenta del contexto histórico en el que surge y de cómo ha cambiado con el tiempo su significación; emplea para su interpretación datos históricos, biografías de los artistas, técnicas por ellos empleadas, tipologías, etc. mas conceptos subyacentes en la producción artística, con los cuales concibe la teoría y emite el juicio crítico de la obra de arte.

La crítica al mediar entre el artista y el público establece en el pasado los cánones estéticos representados en el tratado y en el estilo, hasta que los movimientos de las vanguardias artísticas del siglo XX rompen con estas normativas tradicionales. Además, como instancia encargada de legitimar al arte, se fundamenta en un elemento de reflexión hacia el pensamiento crítico, distanciada así del gusto dominante. La crítica interpretativa es una de las metodologías de mayor interés en la actualidad, ya que con ella se llega a interpretaciones múltiples representadas una, por la del crítico de arte y otras las provenientes de todo aquel que reinterprete la obra; siendo múltiple, variada y ambigua, según sean las interpretaciones surgidas de los códigos culturales de cada espectador. Esta crítica se influencia de diversas disciplinas tales como la semiología, la fenomenología, la hermenéutica, la Gestalt, teoría e historia del arte, filosofía del arte, etc.

Conclusiones

La crisis o ausencia de la crítica parece ser un indicador de la necesidad de determinar las anomalías subyacentes en todas ellas; entre las cuales, el rechazo del pensamiento eurocentrista globalizador y la búsqueda de la identidad cultural, se presentan como nuevos paradigmas en la mayoría de estas expresiones artísticas.   La validación de lo que es arte, de lo que no lo es, ha sido asumido por la industria cultural y el mercado del arte, representado por:  marchands, galerías de arte y casas de subasta, entre otras. La crisis de la crítica tradicional ha dado lugar en las artes plásticas, a la negación del crítico de arte tradicional, devenido amo de la cultura, por su superación en la figura del curador. Se propone indagar también en este evento, en la actualidad de recientes líneas de investigación en Venezuela, fundamentadas en el feminismo, racismo, el cuerpo, migración, multiculturalismo, decolonialismo, democracia, sociedad, arte popular, tecnología, inteligencia artificial, etc. Con las cuales se pretende distanciar las nuevas expresiones artísticas de las concepciones del arte del pasado, normalizado y oficializado por los intereses del mercado y de los grupos de poder.

Síntesis Curricular

Edgar Cruz Contreras. Caracas, 1951. Arquitecto, UCV, 1977; Postgrado en teoría y critica del arte y la arquitectura en la Universidad Politécnica de Cataluña, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, España, 1983-1987; Doctor en Arquitectura, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, 2007; Magister Scientiarum en Filosofía de las Ciencias Humanas, Facultad de Humanidades y Educación, UCV, 2011; Certificado de Estudios Postdoctorales, Centro de Investigaciones Posdoctorales CIPOST- FACES, Universidad Central de Venezuela, 2016. Articulista del DIARIO EL UNIVERSAL columna Reflexiones sobre Arquitectura, Caracas 1990-2000. Autor de: 25 Templos de Caracas, 1995; de 25 Monumentos de Caracas, 2002; de De la Tradición a la Vanguardia (Reflexiones sobre Arte Contemporáneo desde la Teoría de Arthur Danto), 2011; de Arte y Arquitectura Moderna: Cuatro Paradigmas (La Idea de Arquitectura y de Vanguardias Artísticas del siglo XX) 2012 y de Arquitectos Venezolanos Contemporáneos (Aproximación Critica a la Arquitectura Contemporánea en Venezuela) 2013. Profesor Titular y Maestro Honorario en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE, Caracas. Premio de Investigación Teoría y Crítica “Arquitecto Jimmy Ossot Machado”; Mención de Honor Internacional en la IX Bienal de Arquitectura de Quito”, 1999. Articulista, conferencista y crítico de arte y arquitectura, colabora en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Miembro del Colegio de Arquitectos de Venezuela N° 1473, Colegio de Ingenieros de Venezuela N° 20232, DocomomoVE Documentos para la Conservación del Movimiento Moderno y del Consejo Internacional de Museos, ICOM, N° 65851. Instagram: fegarante33   /    Academia.edu   /
 edcruzart@gmail.com    /  Facebook: edgard.cruz.12   /   Edgar Cruz, Linkedin   /   X: edcruzideas






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