Ensayo de critica de arte, de Edgar Cruz en el "Primer Encuentro: Actualidad de la Crítica de Arte en Venezuela". Iartes, Museo de Bellas Artes de Caracas.
En mi opinión, la crítica de arte en Venezuela parece
haber desaparecido de los espacios tradicionales que le permitían al interprete
ejercer la crítica, a partir del conocimiento de la obra de arte, su valoración,
divulgación y lugar que le corresponde en la historia del arte. A mi modo de
ver, esto ha ocurrido por la desaparición de lugares como periódicos y revistas,
donde esta se ejercía libremente. Así creo, que esta ha sobrevivido en algunas
universidades, como expresión de la crítica de arte académica; en general, su lugar
en el pasado ha sido desplazado por el mercado del arte basado en la opinión
del exclusivo mundo de los especialistas, al servicio de intereses corporativos.
Así, a mi modo de ver, el papel del crítico de arte se ha sustituido por el del
marchand y en el mejor de los casos por las figuras del curador y el
historiador; tema este ampliamente analizado por numerosos autores, entre quienes
destaca el intelectual italiano Omar Calabrese, con sus importantes ensayos
críticos.
A mi juicio, junto a lo anterior explicado, también la
crítica de arte ha tenido detractores a causa del empleo de un lenguaje
especializado, cuyos ensayos son incomprensible para la mayoría; y en los
cuales el crítico de arte impone su autoridad como sostenedor de una verdad
absoluta. Dicha actitud, en opinión de Calabrese, se realiza: “con el fin de
dar prestigio a discursos carentes de contenido y cínicamente en caminos a
crear tanto un aura intelectual para el crítico como un aura creativa para el
artista… a fin de manipular al público y al mercado”.
La
obra, el crítico de arte, las metodologías, la crítica, la recepción del
público, el mercado del arte, son aspectos básicos a ser tomados en cuenta para
el conocimiento, interpretación y valoración del arte.
La distinción de lo que es arte de lo que no lo es, ha
dado lugar a su libre interpretación crítica, así la obra ya no se encuentra
sujeta a normativas y cánones estéticos cuyo juicio crítico se fundamenta en la
belleza como ideal. La eclosión de diversidad de tendencias como las
instalaciones, la fotografía, las performances, el Land art, el arte de género,
el arte digital, etc., ha hecho que los críticos, a nivel local y universal,
empleen en su interpretación la metodología considerada de mayor adecuación a
su pensamiento. Como es sabido estas metodologías críticas se han multiplicado,
pudiendo escoger entre ellas desde la historia del arte, al formalismo, la iconografía,
o tomar en préstamo concepciones de otras disciplinas como el marxismo, el psicoanálisis,
semiología, los estudios culturales y la crítica feminista, entre otras.
Un ejemplo de esta variedad de concepciones en Venezuela
lo encontramos en el Coloquio Crítica de
Arte, Prácticas Institucionales
y Artísticas en la Contemporaneidad,
Iartes, Valencia, 2007, coordinado por Carmen Hernández. En la Introducción del
mencionado texto, Hernández es de opinión que una nueva mirada sobre América
Latina debía sostenerse: “Sobre el principio metodológico del carácter
antropológico de la dimensión estética”. En su escrito sobre: “La
mercantilización de la cultura y la práctica artística como rebeldía
discursiva”, parte de la reivindicación de la diferencia… problemas
identitarios, muchas veces entroncándose con diferencias étnicas, de género y
clase social”; a partir de la comprensión del arte como proyecto emancipador,
fenómeno reflexivo, liberador y de disfrute” (Hernández, C. 2007:72) El carácter
interdisciplinario característico de este I Coloquio de Crítica de Arte, se
refleja con la participación de diferentes
especialistas, entre quienes se citan a: Félix Suazo, Nydia Gutiérrez, José Antonio
Navarrete, Lorena González Inecco, Katherine Chacón, Zuleiva Vivas, Gerardo
Zavarce, más algunos invitados internacionales; entre los críticos, Félix
Suazo, en su ponencia: “Curaduría, fin de la historia y muerte de la crítica”,
reivindica el papel del curador como intérprete de una historia paralela a la
oficializada; a su parecer: “el curador puede refundar o reconducir la historia
en cada exposición, recuperar abolengos entumecidos por el olvido o especular
en torno a los fundamentos evolutivos del arte, eligiendo en cada ocasión el
principio de su preferencia, generalmente sustentado en las obras disponibles
en los fondos siempre incompletos de las colecciones públicas o privadas”
(Suazo, 2007:23); de tal manera que el curador asume el rol del historiador, la
heterogeneidad de estrategias, sustituyendo la figura del crítico por la del
curador quien establece una relación empática y de colaboración con los
artistas que reemplaza por la función validadora de la crítica tradicional”
(Suazo, 2007:27). Por su parte Nidia Gutiérrez en: “Arte a la luz de lo
siniestro. La estética y la espacialidad del arte contemporáneo”, parte del
psicoanálisis de Freud y de la filosofía de Hannah Arendt para orientar el
pensamiento crítico a ciertas inquietudes del arte contemporáneo…a esos
espacios híbridos entre arte y arquitectura tan caros a los lenguajes del arte
actual (Gutiérrez, 2007:29) A su vez, Lorena González Inecco, en: “Coleccionismo
y arte actual: (…) Eterno desiderátum que es su eterna desesperación”, parte de
la configuración de la historia a partir de la colección de arte, al respecto opina
que es la: “Critica y coleccionismo dentro de las contradicciones de lo
moderno… La Colección de arte y su lugar en el mundo como configurador de
historias…La Colección como interpretación como conciencia de la
interpretación” (Gonzalez, 2007.57)
Un ejemplo de como la colección de arte influye en la
historia, la teoría y la crítica del arte, lo constituye la Colección Ignacio y
Valentina Oberto, expuesta en 1995 en el MACCSI (hoy MACCAR), bajo la curaduría
de María Luz Cárdenas. Cuyo título: Una Visión
del Arte Contemporáneo Venezolano, muestra a los más importantes representantes
del arte en nuestro país, con textos escritos por María Luz Cárdenas, Lía
Caraballo, Luis Ángel Duque e Ignacio Enrique Oberto. De la lectura crítica de
la colección, María Luz plantea un “mapa territorial de la lectura situacional”,
con categorías conceptuales agrupadas de la siguiente manera: “Construcción, Materia,
Nueva Figuración, Sensaciones Perdidas, Nuevo Dibujo, Arte Conceptual, Primer
Debut, Segundo Debut y Nuevas Promociones”, cada una de ellas conformadas por
los artistas representativos de cada periodo. La metodología de análisis aquí
empleada por Cárdenas, parece tener un paralelo con la que subyace en el texto:
El arte Ultimo del Siglo XX del
posminimalismo a lo multicultural, de la crítica de arte Ana María Guasch,
profesora de la Universidad de Barcelona; donde a partir de los análisis de las
más importantes exposiciones de arte del siglo XX, establece “conexiones entre
el arte y el discurso teórico” (Guasch, 2000),
De los eventos actuales sobre la crítica, se menciona la
participación de la AICA, Asociación Internacional de Críticos de Arte capitulo
Venezuela, con una importante influencia en nuestro país; en el webinar:
“Parálisis y disrupción en la crítica de arte de México y Sudamérica”;
coordinado por Bélgica Rodríguez, María Luz Cárdenas expuso la ponencia: “Tres enfoques de la crítica de arte en Venezuela:
Alfredo Boulton, Perán Erminy y Bélgica Rodríguez”. En su opinión, la
investigación de Alfredo Boulton, se fundamenta en el método descriptivo, con
el cual caracteriza al arte de la época colonial, cuya investigación da forma a
su publicación: Historia de la Pintura en Venezuela Periodo Colonial. Entre
otros temas de Boulton, dice María Luz, se encuentra la catalogación de las
tres etapas de Armando Reverón, representadas por: el periodo azul, el periodo
blanco y el periodo sepia. María Luz cita además otras publicaciones de Alfredo
Boulton: Los Llanos de Páez, Juan
Pedro López, El Pintor del Tocuyo, Manuel
Cabré y Francisco Narváez, denominados
por María Luz, “libros fundacionales”, de la crítica de arte en Venezuela. En
relación con la obra de Perán Erminy, Cárdenas es de opinión que el arte popular
encuentra en él un pilar para la investigación de los procesos artísticos, a
partir de la creación y aplicación de una metodología flexible. Perán, dice:
“es una irrupción intuitiva, abrió puentes con el arte popular y las
expresiones periféricas… aporta la conexión entre los acontecimientos
contemporáneos de lo académico y lo popular (o lo no académico); posición crítica
esta, expresada por Perán en la Exposición Confluencias, 1993. Y en relación
con Bélgica Rodríguez, esta investigadora la sitúa en el punto fundacional de
la crítica de arte en Venezuela, en el año de 1960, con una labor de rigor metodológico
enfocada en el hecho plástico. En su opinión, a Bélgica Rodríguez se le está en
deuda ya que fue la responsable en la organización y profesionalizado de la
crítica de arte en Venezuela, junto a la formalización e institucionalización
de la crítica y fundación de AICA. Considera también María Luz Cárdenas, que Bélgica
Rodríguez ha publicado el más importante texto sobre la abstracción en nuestro
país, el libro: La Pintura Abstracta en
Venezuela, de vinculaciones internacionales. En él se recopilan los
documentos conformados por las revistas publicadas en Paris por el Grupo artístico
Los Disidentes, de artistas venezolanos.
A mi parecer, a estos tres pilares fundacionales de la
crítica de arte en Venezuela explicados por Cárdenas habría que añadirle la
figura de Juan Calzadilla. Entre sus aportes al conocimiento y divulgación del
arte en Venezuela, se encuentra su investigación sobre Armando Reverón,
publicada en el catálogo homónimo de la exposición realizada en la Galería de
Arte Nacional, Caracas, 1979. Allí Calzadilla clasifica dos nuevos periodos en
la obra de Armando Reverón, los cuales complementan la clasificación de Boulton
anteriormente mencionada; estos son: el “periodo de las majas”, caracterizado
por representaciones del desnudo en pinturas y muñecas; y el “periodo
expresionista”, el cual en su opinión: “implica una profunda búsqueda de
seguridad orgánica, de salvación personal, no ya para seguir un camino aparte,
distinto de los otros, sino para desprenderse de aquel que lo arrastra más al
abismo insondable de la locura. Nostalgia del pasado, de los juegos de infancia,
pero ante todo necesidad de reconstituirse, de reelaborarse como imagen física,
de su identidad fragmentada…el presente lleno de sombras anhela cristalizar en
un mundo que solo puede atraparse al precio de perderlo para siempre. El ciclo
se ha cerrado” (Juan Calzadilla: 1979)
Continuando con la actualidad de la crítica de arte en
Venezuela se cita la reciente publicación del libro Memoria Crítica escritura y
visualidad en Venezuela 2000-2010, de Félix Suazo. Allí entre otras
importantes explicaciones de esta disciplina en nuestro país, este autor cita
las referencias bibliográficas y de internet consideradas de interés crítico, estas son : El
arte de los aforismos y los aforismos sobre arte, de Víctor Guedez; La Cultura bajo acoso, de María Elena Ramos;
y País en vilo (arte democracia e
insurrección en Venezuela), y las
páginas web: El cuarto de los juguetes,
de Gerardo Rojas; Backroom Caracas, ONG Nelson
Garrido; Fotolectura (Fotografía
Urbana); Mirada Expuesta, de Juan Antonio González, Papel Literario; Prodavinci; Habitat Plus y Artefacto.
A mi modo de ver, dentro de las manifestaciones actuales
de la crítica de arte local, también resulta de interés el libro Para una Crítica del Gusto en Venezuela,
de Roldan Esteva-Grillet; escrito por el siguiendo los principios de la “antropología
social, la historia de la cultura y la sociología del gusto”. Este poco
investigado tema, también ha sido de interés para el crítico de arquitectura
Peter Collins, en su ensayo: “La analogía gastronómica”, publicado en su libro:
Los Ideales de la Arquitectura Moderna
su evolución 1750-1950; donde Collins
establece paralelos entre los procedimientos empleados por el chef en la
preparación de sus platos, con aquellos
utilizados por el arquitecto; procedimientos en los cuales prevalece el gusto,
individual y colectivo, donde la aceptación, inclusión y éxito de estos
profesionales en el mercado depende del público.
Dentro del panorama del arte contemporáneo dos temas
resultan de gran interés y prioridad para la crítica uno, el de la
mercantilización de la obra de arte y el otro el de la banalización del arte. El
mercado del arte está dejando de lado la originalidad de la obra; frente al
valor de la creatividad y su alcance social se aparece la figura del mercado,
representada por: subastas, marchands, canales de compra inmediata, comercio
electrónico, ventas privadas, galerías con la figura del curador, etc. Con la existencia de un departamento de
valoraciones en la casa de subastas, cobro de comisiones por las ventas y
otorgamiento de préstamos por consignación de obras de arte, incluyendo el: “servicio
de valoración en (formato digital) en línea, gratuito y fácil de usar”. Así algún
interesado al realizar una consulta en Internet, se enlaza a un anuncio que
dice: “Solo se necesita cargar imágenes desde su teléfono o computadora
portátil, o contactar la casa de subastas por correo electrónico”. Así con la
mercantilización del arte, la obra llega a alcanzar sumas millonarias en su
venta, se cita de ejemplo, la reciente
venta de una escultura de artista surrealista, vendida en subasta en Nueva
York, por el precio de US$ 11,4 millones, según aparece indicado en la consulta
realizada en una página de Internet.
La banalización del arte, a partir del eslogan “todo
puede ser arte”, ha hecho que lo novedoso, lo nuevo, a partir de representaciones
artísticas originales y de profundidad reflexiva sean hoy concebidas con fines
comerciales. El reino de la imagen y la superficialidad, se imponen hoy como
auténticas obras de arte con el respaldo y aprobación del mercado del arte. En tal sentido parte de la crítica de arte,
representada entre otros por Arthur Danto, en su libro: El abuso de la belleza La estética y el concepto de arte, ha sido
muy clara en explicar la concepción de de Andy Warhol en el Pop Art; de quien
muchos creadores visuales pretenden justificar la idea del “todo es posible,
todo vale en arte”; Danto explica desde la filosofía del arte y la crítica del
arte, el pensamiento subyacente en la concepción de la “Caja Brillo” de Andy Warhol. En su interpretación Arthur
Danto parte de la redefinición del concepto de arte y del papel de la belleza
dando lugar a su tesis sobre el fin del arte; idea esta concebida por él como ruptura del arte con las representaciones de las
narrativas tradicionales que definieron los estilos del pasado. De manera pues
que la obra de arte más allá de un objeto es reflejo de la idea o pensamiento
surgida como autorreflexión del artista. Así, Danto se hace la siguiente
pregunta: ¿Es entonces casi como si la estructura
del mundo del arte consistiera exactamente, no en crear arte otra vez, sino en
crear arte explícitamente para el propósito de saber filosóficamente lo que es
el arte? (Danto, 1999:53)
En Danto la necesidad de prescindir del objeto como
expresión y representación del arte, se refleja también en su planteamiento
sobre la reformulación de la crítica de arte. En su opinión, cualquier intento
critico actual empleando los instrumentos de la tradición está condenado al
fracaso. Ya que no posee los parámetros que en el pasado fueron empleados para
la formulación del juicio crítico. Es decir, al haber perdido vigencia en el
arte actual algunos conceptos tradicionales como arte, obra de arte, belleza,
continuidad de la historia, etc. hacen irrelevante el papel de las antiguas
metodologías; así considera que solo en contraposición al empleo de las
metodologías canónicas, la filosofía del arte puede dar cuenta del arte contemporáneo
como nuevo ideal de conciencia, a partir de la concepción del arte como
reflexión filosófica.
Fuentes Bibliográficas y de Internet
-Benjamín,
W. (1988) El Concepto de Crítica de Arte
en el Romanticismo Alemán. Madrid: Ediciones Península.
-Calabrese,
Omar (1999) Como se Lee una Obra de Arte.
Madrid: Ediciones Catedra.
-Calzadilla,
Juan (1979) Armando Reverón. Galería de Arte Nacional, Museo Armando Reverón.
Caracas: Ediciones Corpoven, Talleres Graficas Armitano, C.A.
-Cárdenas,
M.L. (2024). “Parálisis y disrupción en la crítica de arte de México y
Sudamérica”. AICA, Asociación Internacional de Críticos de Arte, capitulo
Venezuela AICA Internacional webinar, México. https://www.youtube.com/watch?v=Kql1EFHDF_c
-Colección
Ignacio y Valentina Oberto (1995) Una Visión del Arte Contemporáneo Venezolano.
Caracas: Museo de Arte de Carcas Sofía Imber Fundación Noa Noa. Editorial Ex
libris.
-Collins,
P. (1981) Los ideales de la arquitectura
moderna; su evolución (1750-1950). Barcelona. Editorial Gustavo Gili,
Colección Arquitectura y Critica.
-Cruz,
E. (2011) De la Tradición a la Vanguardia
Reflexiones sobre arte Contemporáneo desde la Teoría de Arthur Danto. Editorial
Académica Española EAE, Saarbrücken Alemania.
-Danto,
A. (1999) Después del Fin del Arte (El arte contemporáneo y el linde de la
Historia). Barcelona: Editorial Paidos
-Danto,
Arthur (2003) Mas allá de la Caja Brillo (Las artes visuales desde la
perspectiva poshistórica). Madrid: Ediciones Akal.
-Esteva-Grillet,
Roldan (1992) Para una Crítica del Gusto
en Venezuela. Caracas: FUNDARTE/ Alcaldía de Caracas
-Greenberg,
Cl. (1979) Arte y Cultura Ensayos
Críticos. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.
-Guasch,
A.M. (2000) El arte ultimo del siglo XX
Del posminimalismo a lo multicultural. Madrid: Alianza Editorial.
-Hernández,
C. et alt. (2007) I Coloquio Crítica de
Arte Practicas institucionales y artísticas en la contemporaneidad.
Valencia, Venezuela: Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio, Iartes.
-Montaner,
J. M. (1999) Critica. Barcelona:
Editorial Gustavo Gili
Rodríguez,
B. (1980) La Pintura abstracta en
Venezuela 1945-1965, con prólogo de Juan Calzadilla. Editorial Maraven


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